Las llegadas de inmigrantes por mar ya superan las registradas en todo 2017

Diversos inmigrantes tras ser trasladados a la cercana localidad de Los Barrios donde han pasado la noche. /A. Carrasco Ragel (Efe)
Diversos inmigrantes tras ser trasladados a la cercana localidad de Los Barrios donde han pasado la noche. / A. Carrasco Ragel (Efe)

El PP acusa a Sánchez de haber provocado una efecto llamada al acoger el 'Aquarius' y Ciudadanos pide más medios para sellar las fronteras

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

La bronca política va en aumento a cuenta de la inmigración ilegal, pese a haberse registrado un descenso en la llegada de pateras a las costas andaluzas en los últimos dos días. Tanto PP como Ciudadanos insisten en presentar a un Gobierno desbordado por la crisis. Desde Moncloa se culpa de la actual situación a la falta de previsión del Ejecutivo de Mariano Rajoy, se niega que el problema se encuentre fuera de control y se llama a conservadores y liberales a mantener «lealtad institucional, altura de miras y responsabilidad».

Mientras las acusaciones vuelan de una fuerza política a otra, cerca de un millar de migrantes aguardaban este martes en polideportivos de la provincia de Cádiz a ser trasladados a centros de acogida. En Ceuta, otros 1.200 se agolpaban en el centro de estancia temporal de inmigrantes (CETI), casi la mitad en tiendas de campaña. Y es que, según informó este martes la Organización Internacional para las Migración de Naciones Unidas, desde el 1 de enero al 29 de julio han arribado a España a través del Mediterráneo 22.858 personas en situación irregular, 1.195 más que las contabilizadas en todo 2017. Según las cifras de la ONU, al menos 307 migrantes han fallecido ahogados en el intento, por los 223 que lo hicieron a lo largo de los doce meses del pasado año.

Desde el PP se incidió hoy en relacionar este incremento de la presión sobre la frontera sur con el efecto llamada que, a su juicio, ha provocado la acogida del 'Aquarius', una acción que, según denuncian los conservadores, Pedro Sánchez adoptó a los pocos días de llegar a la Moncloa por una mera cuestión de imagen. Es lo que señaló este martes Dolors Montserrat. La nueva portavoz del PP responsabilizó al presidente del Gobierno de provocar este «drama humano» para hacerse la foto con el barco de la ONG Médicos sin Fronteras. Es lo mismo que ya le reprochó el domingo Pablo Casado, si bien el presidente del Gobierno no fue a Valencia a recibir a los refugiados cuando desembarcaron en la ciudad del Turía, tras pasar casi una semana abandonados en el Mar Mediterráneo. Frente a la improvisación que achacó al Ejecutivo, Montserrat defendió trabajar desde una migración «legal y ordenada, vinculada al empleo, trabajar con los terceros países y con los cuerpos de seguridad para defender las fronteras y terminar con las mafias».

Albert Rivera coincidió en parte con la receta de los populares. Durante una comparecencia en el Congreso en la que realizó un balance del curso político y de los dos meses de Sánchez en la Moncloa, el presidente de Ciudadanos exigió poner punto final a las «ocurrencias» y aprobar una legislación clara que regule este problema. Como primer paso, los liberales registraron hoy una una proposición no de ley en el Congreso en la que solicitan incrementar los medios de las fuerzas de seguridad para afrontar la crisis migratoria.

«Bajo nivel»

La respuesta del Gobierno fue contundente, hacia un lado y el otro. Primero, la vicepresidenta Carmen Calvo se declaró sorprendida de que «líderes jóvenes» como Casado y Rivera no se coloquen del lado de las políticas fronterizas que aplican España, Portugal, Francia y Alemania, y que se contraponen a la «xenofobia» que aplican otros países de la UE. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, tachó de indignante que se utilice la inmigración para hacer «política de bajo nivel», especialmente por parte del PP que, añadió, ha tenido responsabilidades de gobierno.

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