El detenido en la estación de tren León por el crimen de Avilés llevaba puesto un vestido de mujer

Paloma Barreto, en primer término, con un grupo de amigos. /LVA
Paloma Barreto, en primer término, con un grupo de amigos. / LVA

El sospechoso del crimen de Paloma Barreto es un brasileño pareja de la fallecida | «Alquilaron juntos el piso de Avilés y ese día hablé con Paloma y escuché risas eran de Alysson -el detenido-. La mataron tres horas después, tuvo que ser él», asegura un amigo de la víctima

J. F. GALÁN
J. F. GALÁNLeón

Vestido de mujer y a punto de coger un autobús en León para proseguir su huida. Así capturaron los agentes del Cuerpo Nacional en León capital al principal sospechoso de la muerte de Paloma Barreto, la mujer transexual brasileña de 38 años que el sábado apareció apuñalada en un piso de la calle de La Cámara.

Apenas 24 horas después los investigadores dieron con el que consideran autor de crimen. Se trata de un hombre, también de nacionalidad brasileña, a quien Paloma había conocido en Santiago de Compostela hace un par de meses. Este lunes, en los calabozos, negó toda relación con el crimen y hoy pasará a disposición judicial.

Según ha podido saber este periódico, Paloma y el sospechoso llegaron juntos a Avilés el martes de la semana pasada y se instalaron en el ya siniestro piso del número 62 de La Cámara. El viernes salieron a comer después de levantarse tarde y al regresar al domicilio algo hizo desatarse la tragedia.

Paloma Barreto recibía 28 puñaladas por todo el cuerpo que acababan con su vida. Al día siguiente la mujer encargada de la limpieza del cuarto se encontró con un mar de sangre y el cadáver de la mujer. Su compañero huyó supuestamente del lugar del crimen hasta caer detenido en León capital.

Entre las muchas pesquisas efectuadas la Policía registró el móvil de la víctima. También comprobó que tenía su domicilio en Alicante, en la misma dirección que un compatriota. Fue así como contactó con Eduardo, amigo de Paloma desde hace quince años.

«Era mi otra mitad»

Siempre según su testimonio el detenido «no era un cliente, era su compañero de viaje y algo más». Paloma le había confesado que le gustaba, que era un chico «muy bueno, tranquilo y además de Porto Alegre, como nosotros». Está convencido de que ese compañero de viaje ha sido su asesino.

«Alquilaron juntos el piso de Avilés y él fue el último que la vio con vida. ¿Cómo puede ser que no se enterase de nada si vivían en el mismo piso? Podría ser que cuando la asesinaron él no estuviese en casa, pero al regresar tendría que haber encontrado el cadáver y llamado a la policía, y no lo hizo. ¿Por qué si no se dio a la fuga?», reflexiona.

El testimonio de Eduardo resulta conmovedor. «Éramos íntimos amigos». Compartieron piso durante diez años en España, como amigos, primero en Madrid y después en Alicante, la ciudad en la que se establecieron y echaron raíces. «Era mi otra mitad, y nunca perdimos el contacto. Hablábamos por teléfono con mucha frecuencia».

Eduardo asegura que recibió la llamada de la Policía Nacional a primera hora del domingo, horas antes de que el sospechoso fuese detenido en León. «Me dijeron que la mataron entre las ocho de la tarde y las diez de la noche del viernes. Ese mismo día habíamos estado hablando por teléfono. Serían las cinco y media de la tarde, así que posiblemente fui la última persona con la que habló. No noté nada extraño. Me comentó que todo estaba bien, que se acababan de levantar y que iban a salir a comer. Escuche risas de fondo, y me dijo que era Alysson. La mataron apenas tres horas después. Tuvo que ser él, ¿quién si no?», insiste.

El informe preliminar de la autopsia recoge que Paloma Barreto recibió dieciocho puñaladas, muchas de ellas mortales de necesidad.

La mujer encargada de la limpieza encontró el cadáver en torno a las cuatro de la tarde del sábado. Poco después se personaban en el lugar la Policía Nacional de la Comisaría de Avilés, de la Policía Judicial de Oviedo y de Gijón y de la Policía Científica, los llamados agentes 'de bata blanca'. El escenario era dantesco, «una piscina de sangre», según fuentes próximas a la investigación.

Durante toda la tarde del sábado y buena parte del domingo los agentes recogieron huellas y numerosas muestras de restos biológicos a la vez que iniciaban el rastreo de sus llamadas telefónica y de su actividad en internet. Una de las líneas de investigación abiertas apuntaba a un posible cliente y otra a un crimen pasional, posibilidad que a medida que avanzaba el trabajo policial fue cobrando peso.

La minuciosa investigación no tardó en dar sus frutos. El domingo por la tarde, menos de veinticuatro horas después del hallazgo del cadáver, la Policía Nacional detenía en León a un hombre vestido de mujer como presunto autor de la muerte de Paloma Barreto. Esa misma tarde fue trasladado al a Comisaría de Avilés, donde a la hora de redactar esta información continuaba prestando declaración, a la espera de pasar hoy a disposición judicial.

En la estación

A Eduardo, que declaró desde Alicante, no le tiembla la voz. «Es Alysson Oliveira. Envíe una foto a la Policía y me dijeron que sí, que era el detenido, que lo habían cogido en la estación de autobuses. Paloma me lo había presentado por teléfono y en una ocasión hablamos mediante videoconferencia. Me dio la impresión de que trataba de evitar la cámara, pero lo vi bien», ratifica con determinación.

Le define como «un travestido enclenque, ni cincuenta kilos de peso». En contraposición «Paloma estaba muy fuerte y sabía defenderse. Tuvo que cogerla dormida, debe ser un psicópata». En cuanto a un posible móvil, Eduardo comenta que el detenido «no tiene papeles, y ya le había pedido que le ayudara a sacarlos. Paloma me preguntó si podía echarle un mano. Yo le dije que no se precipitase, que acaba de conocerlo, pero ella insistió y al final acepté. De hecho hoy (por este lunes) tenía previsto ir a ver a la abogada», lamenta.