Casado se apoya en Aznar para «reenamorar» al votante de Vox

Cayetana Álvarez de Toledo y José María Aznar, en Barcelona./
Cayetana Álvarez de Toledo y José María Aznar, en Barcelona.

Feijóo reivindica en Galicia el «legado» de Rajoy en la primera aparición del expresidente del Gobierno en campaña

NURIA VEGAMadrid

Pablo Casado estrenó este viernes la campaña electoral con una llamada directa al votante de la derecha que tiene a Vox en sus pensamientos. El candidato del PP se ha propuesto «reenamorar» a ese elector que decidió abandonar las siglas del partido y que ahora se refugia en Ciudadanos y en la formación de Santiago Abascal. Todo su esfuerzo de los últimos meses, dio a entender, ha ido encaminado a alumbrar un proyecto «renovado, ambicioso, sin complejos», a pasar la página de la corrupción, volver a las esencias y actualizar las listas. El líder de los populares no entiende las razones para que quien se fue no vuelva a «casa».

«Regeneración, seguridad, bajada de impuestos, libertad, defensa de la familia y unidad nacional. ¿Votantes de otros partidos de centro derecha echan en falta algo en este discurso, en este programa, en este equipo?», se preguntó en su primera parada en Asturias, donde, según la última encuesta de GAD3 para este periódico, Vox podría obtener uno de los siete escaños en liza y el PP perdería un diputado o incluso dos.

EL DATO

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candidaturas se presentan a estas elecciones generales, 39 más que en los comicios de 2016. De todas estas listas, 579 se postulan para el Congreso y las otras 595 al Senado. Todas cumplen con los requisitos formales y cuentan con el aval exigido por las respectivas Juntas Electorales Provinciales (la firma de, al menos, el 0,1% del censo electoral). Otras 48 candidaturas fueron impugnadas y quedaron apeadas de la pugna electoral.

En cuestión de horas, casualidades de campaña, Abascal tomaría el relevo de Casado en Oviedo. «Yo soy el único candidato que visita todas las autonomías -contrarrestó el líder del PP-, es difícil no coincidir conmigo». Pero dejaba en la capital asturiana un mensaje para su contrincante: «Que sea un poco más agradecido con el partido que tan bien le ha tratado durante 20 años y que tanto defendió a toda su familia».

La campaña «racimo»

Ese es el terreno, el de la derecha, en el que el PP libra la auténtica batalla. Los populares reconocen con su estrategia que toda ayuda es poca para intentar revertir los malos augurios de los sondeos. En la campaña «racimo» que ha diseñado la dirección del partido, con dirigentes desplegados simultáneamente por todo el territorio, José María Aznar tiene un protagonismo destacado. Ya se metió en faena en la precampaña, pero este viernes se desplazó a Barcelona para arropar a su colaboradora en FAES y ahora candidata, Cayetana Álvarez de Toledo.

En la recta final para el 28-A, del 23 al 25 de abril, reaparecerá en Almería, Albacete y Burgos para intentar neutralizar el tirón de Vox en estas plazas. Y no se descarta su asistencia al cierre de campaña. Fuentes del PP trasladan que el discurso del exjefe del Ejecutivo es una apelación «al corazón» del nicho electoral de Abascal. Aznar es también quien más claro ha confrontado con el partido de extrema derecha. «A mí nadie me dice a la cara lo de derechita cobarde, porque no me aguanta la mirada», replicó en un mitin en Valencia el pasado 27 de marzo.

Algunos cargos populares aventuran que es el expresidente quien «mueve los hilos» del nuevo PP. Lo que, en todo caso, perciben es su «influencia» en mensajes y equipos. No sólo señalan el retorno de Álvarez de Toledo, sino que recuerdan la designación de otras personas de su «órbita», como Javier Zarzalejos e Isabel Benjumea, que van en la lista europea, o Javier Fernández-Lasquetty, el jefe de gabinete de Casado.

Esas mismas voces advierten sobre los riesgos de seguir extremando el discurso. El líder del PP, sin embargo, no acepta las acusaciones de «radicalidad». «Somos -dijo este viernes- unas monjas clarisas comparados con el PSOE».

Quienes en el PP más incómodos aseguran sentirse con el viraje, miraron este viernes en dirección a Pontevedra, donde Mariano Rajoy intervino en un mitin, reclamado por su exministra Ana Pastor, y junto al presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, que reivindicó su «legado». La participación del expresidente será más modesta que la de Aznar. Aunque no se descarta su presencia en territorios como el valenciano, hasta ahora sólo ha concretado los actos de este viernes y este sábado en Galicia. Su salto a la arena dejó, en todo caso, reflejadas las dos almas del partido el primer día de campaña electoral.

El escaño de Maroto, en el aire en Álava

Casado recorrió este viernes la cornisa cantábrica desde Oviedo hasta Vitoria, donde su vicesecretario de Organización, Javier Maroto, se juega su escaño en el Congreso. El CIS no resulta alentador para el PP, que según la encuesta, no obtendría representación en el País Vasco. El popular lleva días advirtiendo de que el diputado que pierden, según sus cuentas, lo gana Bildu. Algunas fuentes dudan de que la estrategia nacional sirva para este territorio.

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