Semifinales

Nadal doma a Tsitsipas y luchará por su segundo Abierto de Australia

Rafa Nadal celebra su victoria contra el griego Stefanos Tsitsipas./Reuters
Rafa Nadal celebra su victoria contra el griego Stefanos Tsitsipas. / Reuters

El español jugará su quinta final del primer Grand Slam de la temporada, la vigesimoquinta en total, después de arrollar al griego

ENRIC GARDINERMadrid

Dos años después, Rafael Nadal volverá a disputar una final del Abierto de Australia. Un año después de retirarse en los cuartos de final del primer Grand Slam de la temporada, de abandonar la pista antes de tiempo por un percance en el psoas ilíaco de la pierna derecha, de ceder ante el futuro finalista Marin Cilic, Nadal retornará a la única tierra que nunca le ha visto dos veces levantar el título grande. Tras domar al griego Stefanos Tsitsipas (6-2, 6-4 y 6-0) en una hora y 48 minutos, el español acudirá el domingo a su cita con la historia, la misma en la que puede entrar al ser el primer tenista de la 'era Abierta' en levantar todos los Grand Slams al menos en dos ocasiones. Un hito al que el propio Nadal ha separado de conseguir, en Roland Garros, tanto a Roger Federer como a Novak Djokovic, los únicos capaces de disputarse, entre los tres, el honor de ser el mejor de la historia.

Nadal, inalterable al movimiento de las agujas del reloj, se batirá en su quinta final en Australia (2009, 2012, 2014 y 2017) y la vigesimoquinta en general. El decimoctavo grande, el que le colocaría a dos de Federer y cuatro por encima de Djokovic, le aguarda. Le espera en el mismo rincón al que mandó a Tsitsipas, verdugo del suizo dos rondas atrás y rayo de esperanza en una generación a la que se daba por perdida, pero a la que aún le quedan grados de madurez para pelear de verdad por estos títulos.

La paliza, porque es imposible definirla de otra manera, sobrepasó al griego y ensalzó a Nadal, desatado cuando sonó el «Game, set & match» y precavido mientras la bola seguía en juego. Pese a la enorme ventaja construida a través de tres parciales en los que solo concedió una bola de rotura, el español apretó aún más en el tercero, donde dejaría en blanco a Tsitsipas y le derritió sobre el cemento.

Mientras Federer no fue capaz de romperle una sola vez el saque en su encuentro, Nadal le doblegó el servicio en seis ocasiones, le endosó 28 ganadores y confirmó la sobriedad del servicio llevándose el 85% de puntos con primer saque. Una actuación sobrehumana que recuerda al mejor Nadal sobre superficie dura, ese que se dejó ver más sobre el cemento de Nueva York en 2010 y 2013 y que este año en Australia ha salido a la luz para buscar su decimoctavo Grand Slam en tiempo récord.

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Un Nadal que ha ido a contrarreloj, que ha dejado el crono de su carrera a la final en 12 horas y 5 minutos, menos que lo que le costó llegar a la misma instancia en los pasados títulos de Roland Garros 2018 (15 horas y 30 minutos) y del Abierto de los Estados Unidos 2018 (14 horas). No igualará el registro de París en 2017, cuando se plantó en menos de diez horas en la lucha por el trofeo, pero sí repetirá la hazaña de llegar a la final de un Grand Slam sobre pista rápida -contando Wimbledon- sin ceder un solo set, algo que solo ocurrió en el US Open 2010.

Su rival será el vencedor del duelo entre el serbio Novak Djokovic, seis veces campeón en estas tierras, y el primerizo Lucas Pouille, cuya semifinal se decidirá este viernes.

 

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