Campeonas que inspiran XIII

Sifan Hassan encuentra refugio entre las mejores

La atleta neerlandesa de origen etíope Sifan Hassan./Ali Haider (EFE)
La atleta neerlandesa de origen etíope Sifan Hassan. / Ali Haider (EFE)

Se exilió de Etiopía a los 15 años, encontró acomodo en Países Bajos y tras batir el récord mundial de la milla en julio, el sábado ganó el oro en el 10.000 en Doha

MIGUEL OLMEDAMadrid

A pocas atletas le saben también las medallas como a Sifan Hassan, que lleva toda la vida corriendo. Corriendo para huir a los quince años de Etiopía, de la represión contra el pueblo oromo, que es el suyo. Corriendo junto a su madre para encontrar una nueva vida, allá por 2008, en Países Bajos, donde cumplir su sueño de ser enfermera. Corriendo como vía de integración en su nuevo destino, tanto corría que rápido llamó la atención de los clubes locales. Tanto corría, y ganaba, que pronto la acogerían como una neerlandesa más. Y tanto ha seguido corriendo, y ganando sin parar, que ya es una de las mejores fondistas de la historia mundial.

Seguramente no haya una mujer en la antología del atletismo con el abanico de registros de Hassan, que el sábado se colgó por fin su primera medalla de oro en un Campeonato del Mundo. Los 10.000 metros, asegura, son «la distancia más aburrida», aunque la neerlandesa consiguió en su segunda toma de contacto con las 25 vueltas convertirla en una delicia para el espectador. Tampoco necesitó desgastarse demasiado, y eso que sus rivales lo intentaron de todas las maneras, primero las kenianas y luego las etíopes, encabezadas por la elegante Letesenbet Gidey, que cambió el paso en el último kilómetro y medio buscando un ataque ganador. Lo único que encontró fue una demoledora respuesta de Hassan, que cerró la victoria con un parcial de tres minutos y 59 segundos que también le valdría medalla en el 1.500.

En la celebración del primer oro neerlandés en Doha, Hassan, emocionada tras un lustro de bronces en Pekín 2015 y Londres 2017, hizo un guiño a sus orígenes. Se colgó del cuello la bandera de Países Bajos y también la de Oromía, la región del grupo étnico más numeroso de Etiopía, en constante conflicto durante décadas con el Gobierno de Adís Abeba. «Me la lanzaron desde la grada y no quise tirarla por respeto, es la bandera del pueblo de mi madre», confesaría después sin hacer muchas más declaraciones al respecto a la prensa etíope, no fueran a causarle problemas.

Lo cierto es que Hassan, tratada como un ídolo en Países Bajos por delante incluso de la bicampeona mundial Dafne Schippers, tiene mucho que agradecerle a su nación adoptiva, pero eligió emigrar de nuevo a finales de 2016. Esta vez los motivos no eran políticos, sino deportivos. El controvertido Alberto Salazar la reclutó para su Nike Oregon Project y desde que reside en Portland (compartiendo piso con el también fondista oromo Yomif Kejelcha) su carrera ha despegado sin límites que se le sospechen.

Récords en todas las distancias

Hassan ya era un motor diésel cuando la descubrieron para el atletismo en Países Bajos, después de ganar un medio maratón, pero en su transición a la pista se convirtió en una mediofondista con el reprís de un gasolina. En los últimos doce meses ha conjugado ambas facetas para presentar un híbrido sin rival en cualquier distancia. Hace justo un año, en Copenhague, batió el récord de Europa de medio maratón (1:05:15), y diez meses después pulverizó en Mónaco la plusmarca mundial de la milla (4:12.33).

Se desmarca de Salazar: «Estoy conmocionada por la decisión, pero esta investigación es un periodo anterior a mi llegada al Oregon Project»

Sifan Hassan, cuyo entrenador Alberto Salazar fue suspendido el martes por la Agencia Antidopaje Estadounidense (Usada), dijo estar «conmocionada por la decisión» pero también concentrada en su carrera de 1.500 metros en el Mundial de Doha. «Estoy conmocionada en un momento en el que estoy en plena preparación de mi próxima carrera en el Mundial. Era consciente de las investigaciones en curso cuando me uní al equipo (de Alberto Salazar) y siempre he tenido la conciencia tranquila», añadió.

Además de ella, otros seis atletas participantes en el Mundial de Doha son entrenados por Alberto Salazar, suspendido cuatro años por la Agencia Antidopaje Estadounidense (Usada) por «incitación» al dopaje. «Quiero insistir en que los hechos de esta investigación se refieren a un periodo anterior a mi llegada al Oregon Project», afirmó Hassan, en alusión al grupo de trabajo de atletas de alto nivel de Salazar, con apoyo financiero de la marca deportiva Nike, en Estados Unidos.

Este verano también hizo suyos los topes europeos de 3.000 (8:18.49) y 5.000 (14:22.12), que sumó a otro récord mundial de menor rango, el de cinco kilómetros en ruta (14:44). En los libros de historia del atletismo en Países Bajos sólo se le escapa la mejor marca en 10.000, aunque vista su exhibición en Doha (30:17.62), al crono de Edna Kiplagat le queda poco tiempo de vida.

Ahora Hassan debe decidir qué segunda prueba afrontar en Doha. Ella prefiere el 1.500, mediofondista de cuna como es, y Salazar la quiere en el 5.000, donde ve que hay menos posibilidades de fallo. Su temporada, en todo caso, no acaba el 6 de octubre. Tras el Mundial viajará a Valencia a atacar el récord del mundo de medio maratón el 27 de octubre, antes de tomarse un breve descanso y comenzar su preparación para los Juegos de Tokio. Al currículum más extenso del atletismo sólo le falta un oro olímpico del que presumir.

Las claves:

- Refugiada en Países Bajos. El conflicto de Etiopía con el pueblo oromo le empujó al exilio junto a su madre en 2008. Tenía 15 años.

- Nacionalizada como una campeona. Tras ganar el medio maratón de Eindhoven en 2011 y varios crosses y mítines locales, obtuvo la ciudadanía neerlandesa en 2013.

- A la sombra de las grandes. En sus primeros campeonatos internacionales alternó oros en Europa con bronces a nivel mundial.

- Salto a Oregón. A finales de 2016 se mudó a Portland para entrenar con Alberto Salazar, uno de los mejores (y más polémicos) entrenadores del planeta.

- Un año mágico. En los últimos doce meses ha despegado definitivamente con dos récords mundiales en la milla y 5K, y otros tres europeos en 3.000, 5.000 y medio maratón.

- El primero de muchos. El del 10.000 de Doha fue su primer oro en un Mundial, pero aspira a un segundo en 1.500 o 5.000 y desde ahora es la candidata número uno a todos.