Análisis

La felicidad de Bale espolea al Real Madrid

Gareth Bale celebra el gol que le marcó al Getafe. /Sergio Pérez (Reuters)
Gareth Bale celebra el gol que le marcó al Getafe. / Sergio Pérez (Reuters)

El galés, muy activo y dinámico, disfruta como líder de un conjunto mandón que mitiga el debate sobre los fichajes con su solvente debut liguero

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Aunque Julen Lopetegui advirtió de que aún existe un «margen de mejora grande», el Real Madrid obtuvo una convincente victoria en su estreno liguero ante el Getafe que mitiga el debate sobre la necesidad de acometer nuevos fichajes. Un triunfo cimentado en un abrumador dominio de la pelota que contó con un estilete de lujo en la figura de Gareth Bale. El galés, desencadenante con su centro del tanto de Carvajal y autor de la diana que certificó el botín de los blancos, vive sus días más felices desde que defiende los intereses del cuadro de Chamartín. La marcha de Cristiano Ronaldo a la Juventus y el adiós de Zinedine Zidane, que había perdido la confianza en el '11', sumados a su exhibición en la final de la Liga de Campeones en Kiev le han revestido de galones. Y el extremo está respondiendo con creces.

Tremendamente incisivo y vertical, el dinamismo del galés representó una pesadilla para la zaga del Getafe, incapaz de atar al nuevo estandarte del Real Madrid pese a que el conjunto de José Bordalás se caracteriza por su férrea arquitectura defensiva. Ya fuera por la derecha, por la izquierda o por el centro, Bale desbordó una y otra vez, evidenciando el pletórico estado de forma con que ha llegado a la que debe ser la temporada de su consagración definitiva en la élite.

Primero avisó con un cabezazo a pase de Marcelo que dejó temblando el travesaño cuando en el marcador lucían aún las tablas para, cuatro minutos después, sacarse de la manga un centro con la zurda que David Soria apenas pudo palmear hasta la cabeza de Carvajal, que la bombeó para superar con la parábola al arquero. Y al poco de la reanudación se asoció con Marco Asensio para sellar el segundo al primer toque. Era el octavo tanto de Bale en sus últimos ocho partidos, en los que ha firmado un espectacular 72% de acierto en el remate, puesto que sólo tres de sus 11 disparos en esos encuentros no han hallado la malla como destino. Una letalidad a la altura del mismísimo Cristiano Ronaldo, cuyo recuerdo aspira a disipar el ex del Tottenham para demostrar que hay un nuevo jefe en Concha Espina.

Más información

Muy satisfecho con el rendimiento de su estrella, pese a que luego en la rueda de prensa no quiso personalizar y prefirió poner «el foco en el equipo», Lopetegui le retiró en el tramo final para dosificarle. Conviene ir con tiento tratándose de un jugador que ha acumulado múltiples lesiones desde que viste de blanco y que apenas disputó el 53% de los minutos en sus cinco primeras temporadas en el Real Madrid. Se marchó entre los aplausos de un Santiago Bernabéu que empieza a perder el recelo hacia el futbolista que por condiciones más se parece a Cristiano Ronaldo.

Agradeció el apoyo Bale, más metido que nunca en su nuevo rol de líder. Ya no parece el verso suelto que siempre fue desde que aterrizó en 2013. Encaja por fin en un equipo que, ya sin Cristiano Ronaldo, le sabe su artillero más dotado. Liberado por la permanente movilidad que Lopetegui reclama a sus pupilos, ha mutado su rictus serio por una sonrisa de oreja a oreja y ya son tres la Ligas consecutivas que lleva marcando en la primera jornada.

Autoridad

No quedaron en Bale las buenas noticias para una escuadra que obtuvo tres puntos balsámicos tras la decepción de la Supercopa de Europa. Por encima de individualidades sobresalió el conjunto, en el que todos se movieron a una. Por el Santiago Bernabéu pasó un fantasma en lugar de un rival, lo que cabe apuntar como mérito de los de Lopetegui, que sumaron un 78,1% de posesión, la tercera cifra más elevada de los blancos desde 2009. Sólo ante el Levante y el Apoel, ambos en 2012, amasó más el cuero el Real Madrid, que ejecutó 793 pases con un 91% de acierto en un ejercicio comunitario. Una faceta en la que brilló especialmente Toni Kroos, que sólo marró dos de sus 118 asociaciones un día en el que ejerció de dique de contención.

Obligado a correr tras un equipo que movió con brío la pelota, el Getafe sólo se acercó a las inmediaciones de Keylor Navas en un par de ocasiones, convirtiendo al tico en espectador de lujo. Y las pocas veces que el equipo de Bordalás se aventuró en campo rival, ahí estuvo Nacho, impecable al corte. El canterano ofreció una actuación imperial, resolviendo su faena con sentido de la anticipación y acudiendo también al socorro de Sergio Ramos y Marcelo. Su contundencia abrochó el cerrojazo del Real Madrid, que dejó la portería a cero para desquitarse de los cuatro goles que le hizo el Atlético. Una gran noticia para Lopetegui, que destacó la «intensidad» y el «sentimiento de equipo» como ejes del éxito en el debut liguero de un equipo que confía en seguir creciendo aunque le siga faltando fondo de armario.

Contenido Patrocinado

Fotos