El budismo afronta su #MeToo

El Dalái Lama (i), con Carla Bruni (c) y Sogyal, un monje acusado de abusos./Reuters
El Dalái Lama (i), con Carla Bruni (c) y Sogyal, un monje acusado de abusos. / Reuters

Víctimas de abusos por parte de monjes de esta religión se reunirán hoy en Ámsterdam por primera vez con el Dalái Lama

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Emergió en el glamur de Hollywood, pero sus ecos llegan hasta las tranquilas montañas tibetanas. El movimiento #MeToo continúa denunciando los abusos sexuales en todo el mundo, y ahora le ha tocado el turno al budismo. En un encuentro sin precedentes, un grupo de víctimas de monjes de esta religión, que se han bautizado a sí mismos como #MeTooGuru, se reunirá hoy viernes en Ámsterdam con el Dalái Lama para contarle de primera mano las vejaciones que sufrieron.

La secretaria del Dalái Lama, Tseten Samdup Chhoekyapa, ha sido la encargada de contactar con los afectados y de ejercer de portavoz del máximo representante de la religión budista. «Su Santidad el Dalái Lama se entristeció al escuchar que algunos de sus estudiantes habían sufrido abusos sexuales por parte de los maestros budistas. Ha condenado constantemente ese comportamiento irresponsable y poco ético», escribió Chhoekyappa en una carta a las víctimas holandesas para confirmar la cita de hoy, impulsada por 12 estudiantes que quieren denunciar a cinco maestros.

La secretaria del Dalái Lama les pidió que, si se encontraban ante los abusos, primero dijeran a sus mentores que se trataba de comportamientos «intolerables y que debían detenerse», y si esto no funcionaba, el siguiente paso era denunciarlos «con nombres y apellidos». Desde el lunes hasta hoy, mil personas se han adherido a la carta que en change.org reclama una reunión al máximo representante espiritual de la religión.

El Dalái Lama se verá por primera vez con las víctimas después de que este verano salieran a la luz decenas de casos de abusos sexuales por parte de monjes budistas hacia discípulos, hombres y mujeres, incluidos menores de edad, desde los años 70 y que, según algunas expertos en esta doctrina, el Dalái Lama conocía desde los 90 y contra los que nunca hizo nada.

La noticia provocó un terremoto en esta religión de paz y amor. Según el patimokkha, los 227 preceptos de vida que deben seguir los monjes, estos tienen prohibidas las relaciones sexuales, además de que no pueden tocar el dinero. Pero los cambios económicos y sociales en países como Tailandia, donde es la religión mayoritaria, están también doblegando la voluntad de los representantes religiosos, que se han subido a la nueva ola de «comercialización», material y espiritual, del budismo. Además de los casos de abusos, en los últimos meses se han documentado escándalos de monjes que habían acumulado fortunas millonarias, que viajaban por todo el mundo en jets de lujo, que disponían de los artículos tecnológicos más novedosos y caros o que habían caído en las drogas. En España, entre 40.000 y 80.000 personas se consideran miembros de la religión budistas. En todo el mundo, unos 200 millones de personas se declaran fieles a esta religión.

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