Comarca de Las Merindades, paraíso natural al norte de Burgos

Comarca de Las Merindades, paraíso natural al norte de Burgos

Pintorescos pueblecitos, contrastes paisajísticos y fascinantes tesoros patrimoniales se dan cita en una misma región repleta de tradición

ÁLVARO ROMERO

Tan bella como desconocida, la peculiar Comarca de Las Merindades aparece en el norte de la provincia de Burgos, limitando con Álava, Vizcaya, Cantabria y el Valle del Ebro. Está formada por 360 núcleos de población que se intercalan entre espesos bosques y hermosos ríos. Sobre el terreno, tanto el Ebro como la Cordillera Cantábrica han sido piezas clave condicionando el variado paisaje que sirve de hogar a multitud de especies animales y vegetales.

Los pintorescos pueblecitos que salpican la zona derrochan tranquilidad y tradición, han sabido mantener las costumbres de antaño y su gastronomía típica. Tesoros arquitectónicos como castillos, fortalezas o ermitas de estilo románico insinúan una compleja historia donde el visitante siempre se sentirá como en casa, pues sus gentes son el mayor de sus valores.

Legado histórico

Los primeros testimonios se remontan a la época paleolítica y fueron encontrados en las cuevas de Ojo Guareña y en las de Penches. También se conservan dólmenes como los de Cotorrita, Moreco y Arnillas. Más tarde se asentarían pueblos celtas y llegarían hasta allí los romanos, con la idea de comunicar el norte con el interior de la Península Ibérica.

Pero, si hay una época de referencia para las Merindades esa es la Edad Media. Vascones y Cántabros dominaban estas tierras hasta la llegada de los musulmanes que ocuparon importantes enclaves como Medina de Pomar, Oña o Frías. Estos pueblos se unirían a la reconquista lanzada desde Asturias y pasarían a formar parte de la denominada Castilla. Durante esta época se levantarían torreones defensivos, castillos y murallas, además de adquirir responsabilidades políticas y administrativas. Tras ellos iglesias, ermitas y monasterios verían la luz para impulsar el cristianismo y contribuir al desarrollo del territorio

Su localización, cruce de caminos entre el Cantábrico y la Meseta, fue clave para el importante desarrollo económico que experimentó en el medievo. Fue tal que desató varias guerras entre nobles castellanos que querían mandar sobre esas tierras. Siglos más tarde algunos de sus habitantes decidieron emprender la aventura americana, los denominados indianos que, dejaron patente su posición económica construyendo impresionantes caserones solariegos.

Entorno natural

Las Merindades es una comarca de contrastes, tierra de transición entre clima atlántico y mediterráneo, entre terrenos llanos y montañosos. En este marco geográfico confluyen fértiles valles, espesos bosques de encinas, robles, pinos y hayas, tranquilos embalses y caudalosos ríos, saltos de agua, verdes llanuras, misteriosas cavidades, tejos milenarios e impresionantes cañones y desfiladeros. Paisajes que cambian con cada estación, entregando cada una su propio encanto.

En este entorno habita una rica diversidad de fauna. Gatos monteses, ardillas, jabalíes o zorros conviven con caballos de raza autóctona. Mientras el cielo es dominado por buitres leonados, halcones, alimoches y águilas. Todo ello ha servido para que diferentes áreas fueran declaradas ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y algunos de los monumentos naturales formen parte de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León.

Conjuntos monumentales

Los municipios más destacados de la comarca son los de Oña, Frías, Espinosa y Medina de Pomar. Localidades donde conocer la arquitectura popular y las casas tradicionales que, basadas en el modelo montañés tiene en la característica solana su elemento más singular. Estas construcciones son el resultado de siglos de historia y herencia de los pueblos que por allí pasaron.

Se pueden contemplar restos prehistóricos, romanos y visigodos pero, si por algo se caracteriza esta región es por los numerosos ejemplos de arte románico. Ermitas, iglesias y conventos entre los que destacan: la Iglesia del Monasterio de San Salvador de Oña, el Monasterio de Rioseco, el Convento de Santa Clara de Medina de Pomar o la Colegiata de Santa María de Valpuesta, entre otros. Posteriormente primaría la arquitectura militar y defensiva. Castillos, torres y fortalezas entre las que destacan el Castillo de Frías y el Alcázar de los Condestables.

Gastronomía y tradición

Numerosas tradiciones y fiestas se han mantenido en el tiempo pasando de generación en generación hasta la actualidad. Las más importantes, declaradas de Interés Turístico en Castilla y León, son la Romería de San Bernabé y la fiesta del Capitán de Frías.

La gastronomía de la zona se basa en la calidad del producto, materias primas extraordinarias y elaboraciones artesanales que mantienen el sabor tradicional. Las carnes de la comarca son verdaderas joyas, trabajadas a la perfección en la amplia variedad de restaurantes que pueblan los núcleos de población. Productos de la huerta, miel y setas de temporada complementan su exquisita gastronomía.

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