Bosques asturianos para escaparte en otoño

Bosque de Montegrande, en el concejo de Teverga. /Pablo Entrialgo
Bosque de Montegrande, en el concejo de Teverga. / Pablo Entrialgo

El otoño es la estación de la melancolía para quienes se quedan en casa. Proponemos varias alternativas para disfrutar de él en plena naturaleza

PABLO ANTÓN MARTÍN ESTRADA

El otoño asturiano –la seronda– luce sus mejores galas en los bosques caducifolios de la región. Al espectáculo de la caída de las hojas y la variedad cromática que adquieren hayas, castaños y abedules, se suma el que ofrecen al atardecer y al amanecer los ciervos en su rito de la berrea. Y los amantes de las setas tienen también aquí su época de cosecha. Es la estación preferida por los andarines y montañeros para recorrer caminos o sendas antes de que los cubran el barro y la nieve. Este finde les proponemos diversos rincones en los que disfrutar de un tiempo que, a pesar de los tópicos, solo destila melancolía para quienes se quedan en casa en lugar de salir a su encuentro.

Si aún no han asistido a alguna de las salidas que se organizan en diferentes puntos de Asturias para escuchar la berrea, hasta mediados de octubre –el momento en que suele concluir– tienen la ocasión de hacerlo aprovechando ofertas de escapadas de fin de semana que incluyen esa actividad como las que promueve la oficina de Turismo de Aller y los hosteleros del concejo. O preparar sus mochilas y sus botas para mañana mismo uniéndose a la visita guiada a la berrea en Peñamayor que disponen la Asociación de Cazadores de Nava y la Mancomunidad de la Sidra.

No muy lejos de esos montes, en el Parque de Redes, empresas de ecoturismo como El Trasgu la Fronda de Laviana brindan la posibilidad de contemplar el cortejo de los venados en excursiones personalizadas. Quienes se decidan por la aventura pura y dura de intentar localizar sin guías las disputas nupciales de los cérvidos tienen opciones de conseguirlo por los montes de Proaza, Teverga, Somiedo, Ponga, Piloña y Grandas de Salime.

Tesoros por descubrir

En la Sierra del Sueve, su Centro de Interpretación impulsa unas jornadas en las que es posible acercarse a la ronca del gamo, adentrarse en el impresionante hayedo de La Biescona y en un bosque de texos, emprender rutas por el entorno de este espacio natural y salir a observar aves, entre otras actividades. Las excursiones al aire libre por la sierra se complementan con otras para conocer la costa jurásica, el templo prerrománico de Gobiendes y el museo dedicado al célebre Gaiteru Lliberdón en las antiguas escuelas de su pueblo natal.

El senderismo invita a conocer los secretos de la seronda en las mismas entrañas del monte. Entre las múltiples rutas que discurren por espacios singulares de arbolado autóctono, una de las más bellas es la del bosque de Peloñu, en el concejo de Ponga, un itinerario por pista de casi veinticinco kilómetros –ida y vuelta– que atraviesa una extensión de 1.500 hectáreas de hayas, abedules, rebollos y texos. O la ruta del bosque de Moal, en Cangas del Narcea, a las puertas de Muniellos, casi una reproducción a escala y de acceso libre de esta Reserva de la Biosfera. Otra reserva natural, la de Somiedo, ofrece la posibilidad de caminar por sus bosques en rutas como las que llevan a las brañas de Sousas y Mumián.

Y para quienes prefieran tirarse al monte más que por la admiración de su arbolado por los frutos de su suelo, es tiempo también de salir a setas. Entidades como la Sociedad Micológica Asturiana de Gijón y otras de la región inician en estas fechas salidas guiadas, la alternativa más aconsejable para esta actividad si no somos expertos en la materia. Pronto llegará el tiempo de otros frutos no menos apreciados del bosque, las castañas, y con 'la gueta' una nueva oportunidad de disfrutar de la seronda en plena naturaleza. Mientras tanto, vayan aprovechándola ahora que acaba de llegar con alguna de nuestras propuestas.

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