Urkullu confiesa que Puigdemont declaró la república porque sus fieles «se le rebelaron»

El lehendakari Iñigo Urkullu. / EFE

El lehendakari detalla su papel como enlace del Govern, confirma la prudencia de Rajoy con el 155 y refuerza la versión de Santi Vila

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

La segunda sesión de la fase testifical del juicio del 'procés' ha reforzado la tesis expuesta por el exconseller Santi Vila, procesado por malversación de dinero público y desobediencia, en su declaración ante el tribunal. El que fuera responsable de Empresa y Conocimiento del Govern relató la semana pasada que la presión interna y externa hizo cambiar de opinión a última hora al expresidente Carles Puigdemont, que, en lugar de convocar elecciones, como le había prometido para evitar males mayores, decidió aprobar la declaración de la república catalana en el Parlament.

Un acto ilegal que tuvo lugar el 27 de octubre de 2017 y que provocó la querella de la Fiscalía General del Estado por un delito de rebelión. Un ilícito penal por el que ahora se juzga a nueve de los líderes independentista sentados en el banquillo del Tribunal Supremo.

Esta declaración de Vila fue ratificada este jueves en la sala de vistas por Iñigo Urkullu. El lehendakari testificó a propuesta de varias defensas, entre ellas la de los dirigentes del PDeCAT procesados Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez.

Jordi Pina, su abogado, buscaba el relato de que el diálogo entre el Gobierno central y el Govern estuvo abierto hasta que el tren descarriló, la madrugada del 26 de octubre. «No se decidió parar las máquinas», aseguró este miércoles el expresidente catalán Artur Mas al tribunal. Y desde esa perspectiva, Urkullu ha ofrecido un relato muy enriquecedor para los hechos que se juzgan.

Dentro de su papel de «intercesor, facilitador o enlace», ha definido, para evitar la declaración unilateral de independencia (DUI), el lehendakari empezó contando que Puigdemont le pidió ayuda el 19 de junio de 2017 para acabar con «la situación de bloqueo» entre ambos gobiernos. Fue, en suma, a petición del Govern, no de Mariano Rajoy, aunque con el paso de los meses hasta llegar la ejecución del 'procés' estableció comunicaciones «intensas» con más interlocutores, ha afirmado.

«Las cosas se estaban yendo de las manos»

Tras las aprobación de las llamadas «leyes de desconexión», a principios de septiembre, entre ellas el decreto de convocatoria del referéndum, Urkullu mencionó una conversación con Rajoy. «Las cosas no debían seguir como se estaban conduciendo y la situación se estaba yendo de las manos», le explicó al presidente del Gobierno. Y éste le respondió, ha dicho el testigo, que «haría lo mínimo» si la idea era celebrar una consulta ilegal por su carácter unilateral.

El 4 de octubre siguiente, el lehendakari recibió una llamada de Santi Vila, que le solicitó su «intermediación» y la de otras personas del «ámbito social». Urkullu ha afirmado que comunicó esas llamadas a Puigdemont y que presentó «4 o 5» propuestas para reconducir la situación. «Eran esquemas de diálogo», ha explicado. Pero los planes no funcionaron y luego se volcó «en que no hubiera ni DUI ni aplicación del artículo 155 de la Constitución (intervención de la autonomía)».

«Siempre encontré una disposición al diálogo en Puigdemont. Absoluta receptividad a los planteamientos que yo iba haciendo», ha señalado. Aquella receptividad se plasmó en el acuerdo verbal del 25 al 26 de octubre de 2017. Esa mañana habló durante una hora con el procesado en rebeldía, pero a las dos de la tarde éste le comunicó que las «personas de la plaza de San Jordi se le estaban rebelando» y que tenía mucha presión interna. Enonces, «se echó para atrás en su decisión de convocar elecciones para evitar el 155», señaló Urkullu al tribunal.

El expresidente del PNV desveló también que Vila le dijo que el exministro de Justicia del PP, Rafael Catalá, le pidió que intermediara en las horas previas a la proclamación de la DUI. También que Rajoy fue «renuente»a dar un paso en favor del diálogo si este conllevaba decisiones unilaterales, es decir, fuera del cauce legal. «En puertas de la aplicación del 155 tuve la intuición de que Rajoy no estaba por aprobarlo y se lo dije a Puigdemont, pero también le advertí de que no le podía ofrecer garantías totales, solo una intuición». Al final fue aprobado por el ejecutivo.

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