Sánchez encara su mes decisivo

Pedro Sánchez, durante su reunión del pasado día 5 con Mónica Oltra y Joan Baldoví, de Compromís. /EFE
Pedro Sánchez, durante su reunión del pasado día 5 con Mónica Oltra y Joan Baldoví, de Compromís. / EFE

El PSOE comenzará a partir de esta semana los contactos con sus socios potenciales para sacar adelante una investidura en la que Unidas Podemos y ERC son fundamentales

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Comienza el mes decisivo para Pedro Sánchez, algo más de 30 días en los que deberá emplearse a fondo para convencer a otras fuerzas políticas, aparte del PRC de Miguel Ángel Revilla, y sacar adelante su investidura. El líder socialista tiene previsto iniciar a partir de esta semana las reuniones con las formaciones que han mostrado, con mayor o menor entusiasmo, su disposición a allanarle el camino a la Moncloa. Sánchez necesita 176 votos en primera votación o más síes que noes en la segunda. Si no lo consigue, el 23 de septiembre se convocarán unas nuevas elecciones generales que se celebrarán el 10 de noviembre.

6 diputados

PNV

Los nacionalistas vascos serán, a priori, los primeros en recibir la visita del presidente del Gobierno. Sánchez, en principio, tiene previsto viajar esta semana a Bilbao para entrevistarse en la sede del PNV con su presidente, Andoni Ortuzar. Sus seis diputados ya se abstuvieron en la investidura fallida de finales de julio y su portavoz, Aitor Esteban, dejó abierta la puerta para pasarse al sí, siempre y cuando el PSOE logre cerrar un pacto con Unidas Podemos, indispensable para que haya Ejecutivo. En el capítulo de exigencias, los nacionalistas reclaman la transferencia de las competencias previstas en el Estatuto de Gernika, inversión en infraestructuras y acelerar las obras del tren de alta velocidad hacia el País Vasco. Los votos del PNV no le son indispensables a Sánchez, pero sin duda tratará de cerrarlos para mantener con los nacionalistas vascos un acuerdo que se prolongue durante la legislatura. Son, además, unos excelentes interlocutores con el independentismo.

15 diputados (1 suspendido)

Esquerra

Es, junto a Podemos, quien tiene en su mano la clave de la investidura. Al PSOE le bastaría con pactar solo con estas dos fuerzas. Los republicanos tiraron en julio de pragmatismo y se abstuvieron en la investidura, a pesar del alto coste que les supuso. Su portavoz, Gabriel Rufián, se ha convertido desde entonces en un traidor para el ala más radical del independentismo. Pero ERC sostiene que mejor Sánchez en la Moncloa que una coalición de centro derecha que se ha comprometido a aplicar un nuevo 155 al minuto siguiente de tocar poder. El problema es que septiembre no es julio. La investidura podría solaparse con la Diada, la gran fiesta del soberanismo. A ello se suma la proximidad de la sentencia del 'procés'. Si Esquerra no se abstiene de nuevo, muy difícilmente habrá Gobierno. El PSOE conversará estas semanas con los republicanos, unos contactos que confirmó Sánchez pero que dejará en manos de su número dos, Adriana Lastra, para evitar la foto con el secesionismo.

LAS CLAVES

Sánchez e Iglesias.
No han retomado el contacto desde su duro enfrentamiento en la primera investidura
Independentismo radical.
En septiembre incrementará la presión para que Esquerra vote no a Sánchez
Mediadores.
PNV y Compromís pueden jugar un importante papel para que PSOE y Unidas Podemos se entiendan
7 diputados (3 suspendidos)

JxCat

La formación de Carles Puigdemont ya votó en contra en julio -junto a PP, Ciudadanos o Vox- y nada hace pensar que vaya a cambiar de parecer de aquí al 23 de septiembre. La coalición independentista juega a lo fácil y prefiere dejar a Esquerra el papel de cómplice con Madrid. La portavoz parlamentaria, Laura Borràs, exige a Sánchez un diálogo de tú a tú, es decir, con la foto de por medio que el presidente del Gobierno quiere evitar, a pesar de que el pasado 9 de agosto el líder socialista se refirió a Esquerra y JxCat como «formaciones nacionalistas», que no independentistas. La reclamación de Puigdemont y Quim Torra a Sánchez sigue siendo la celebración de un referéndum pactado de autodeterminación, algo que los socialistas aseguran que no permitirán jamás.

4 diputados

EH Bildu

El PSOE no entablará contactos con los abertzales, aunque ello no impedirá que desde PP y Ciudadanos se le acuse de pactar la investidura con los «herederos de ETA». En todo caso, Arnaldo Otegi ya ha adelantado que sus cuatro diputados no impedirán un Gobierno del PSOE y Unidas Podemos. En la investidura fallida EH Bildu ya se abstuvo.

1 diputado

Compromís

La izquierda nacionalista valenciana solo tiene un escaño en la Cámara baja, pero su capacidad de interlocución con otras fuerzas, sobre todo con Unidas Podemos, la convierte en un aliado clave para los socialistas. Valencia fue el primer destino de Sánchez en esta ronda de negociaciones, adonde viajó para entrevistarse con el diputado Joan Baldoví y la vicepresidenta de la Comunidad, Mónica Oltra. Compromís exige una nueva financiación autonómica.

1 diputado

PRC

Fue la única formación que votó a favor del líder del PSOE en julio y desde entonces Miguel Ángel Revilla parece más 'sanchista' que el propio Sánchez. El presidente de Cantabria, que cerró su acuerdo con los socialistas en una rápida reunión a cambio de acometer obras de infraestructuras pendientes y abonar pagos atrasados, ha censurado duramente a Pablo Iglesias por no aceptar la oferta del PSOE en la investidura fallida. «Podemos -argumenta- no ha tocado poder ni siquiera en una junta vecinal y de repente le ofrecen una vicepresidencia y tres ministerios».

42 diputados

Unidas Podemos

Es la clave de bóveda. Sin Pablo Iglesias y los suyos nada de lo que pacte el PSOE con el resto de fuerzas tendrá el más mínimo valor porque se irá a unas nuevas elecciones sí o sí. El problema es que las posiciones entre las dos formaciones de izquierda no se han movido un milímetro desde el pasado 25 de julio. Los socialistas solo contemplan un acuerdo programático mientras los podemistas, que esperan impacientes la llamada de Sánchez, insisten en un Ejecutivo de coalición en el que controlen competencias de peso. Lo único que se ha movido en el último mes es la disposición de IU y la corriente Anticapitalista a permitir la investidura a cambio de un acuerdo con medidas claramente progresistas, sin necesidad de hacerse cargo de ningún ministerio. Justo lo que pretende el PSOE.

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