Iglesias tiende la mano al PSOE para intentar una nueva investidura

El líder de Podemos renunció al Ministerio de Trabajo durante su intervención en el hemiciclo, pero era demasiado tarde

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Pablo Iglesias sacó su último conejo de la chistera en el tiempo de descuento y desde la tribuna del Congreso. Unos minutos antes de la votación, lanzó sin éxito una última propuesta al PSOE. Podemos renunciaría al Ministerio de Trabajo a cambio de competencias en las Políticas Activas de Empleo. Era, además, una cesión que un destacado dirigente socialista le habría recomendado mientras escuchaba el discurso de Pedro Sánchez, según reveló el secretario general de la formación morada.

Horas antes, Podemos ya había lanzado una contraoferta al último reparto del Consejo Ministros propuesto por el PSOE en la tarde del miércoles. Apoyaría la investidura del candidato socialista a cambio de una Vicepresidencia de Derechos Sociales e Igualdad junto a los ministerios de Sanidad y Consumo, Ciencia y Universidades y Trabajo. Las dos primeros no parecía que pudieran ser un obstáculo para el acuerdo. De hecho, Carmen Calvo ya había puesto estas dos carteras sobre la mesa de negociaciones.

Un destacado socialista habría recomendado a Iglesias renunciar a Trabajo

Trabajo, que la formación morada ansiaba controlar para subir el Salario Mínimo Interprofesional y derogar la reforma laboral aprobada por el PP, sí continuaba significando un problema. Y es que, según señalaron el miércoles fuentes de la formación morada, el PSOE les habría trasladado durante las conservaciones que no podían cederles competencias en materia laboral por la «incomodidad» que produce Podemos a la patronal de los empresarios. Con la renuncia de última hora a este Ministerio, Iglesias creyó colocar la pelota en el tejado socialista. Era ya demasiado tarde.

Consciente de que la investidura era insalvable, el líder podemista empleó el resto de su tiempo para denunciar la falta de respeto de los socialistas con quien, se supone, es su «socio preferente». El mismo Podemos que, recordó, apoyó la moción de censura a Mariano Rajoy sin pedir contraprestación alguna.

No ha gustado nada en la formación morada que el lunes, mientras negociaba con ellos, Pedro Sánchez solicitara las abstenciones de PP y Ciudadanos. Mucho menos que, con las negociaciones rotas, el PSOE filtrara los documentos que se intercambiaron los grupos de trabajo de cada partido, uno de los cuales llegó a los medios bajo el nombre de «exigencias Podemos».

El líder de Podemos coincidió con otros portavoces en criticar a los socialistas por la parsimonia con la que han llevado las conversaciones para alcanzar un Gobierno de coalición. «Es muy difícil negociar en 48 horas lo que no se querido en 80 días», se quejó.

Y ante las acusaciones de ambicionar cuotas de poder, Iglesias destacó que su formación reclama «competencias, no sillones». Las quiere, detalló, para lograr la igualdad retributiva entre hombres y mujeres, para implantar la educación gratuita entre los 0 y 3 años, para frenar las privatizaciones sanitarias o para bajar las tasas universitarias y aumentar las becas.

«Le vuelvo a tender la mano. No lleve a los españoles a otras elecciones y negocie con nosotros desde el respeto» IGLESIAS A SÁNCHEZ

Podemos ha hecho muchas cesiones para alcanzar el Gobierno de coalición, continuó Iglesias. Según enumeró, empezó por renunciar a los ministerios denominados de Estado, después prometió lealtad respecto al conflicto en Cataluña y, por último, incluso aceptó algo «sin precedentes» en democracia: el veto a que un líder político –él mismo– entrase en el Consejo de Ministros.

Pese al malestar con Sánchez y el PSOE, el secretario general de Podemos aseguró que está dispuesto a retomar los contactos para afrontar con garantías una nueva investidura. «Le vuelvo a tender la mano. No lleve a los españoles a otras elecciones y negocie con nosotros desde el respeto», le dijo al presidente en funciones. El problema para buscar esta segunda oportunidad es que las relaciones entre el PSOE y Podemos han regresado de una tacada a su peor momento, justo cuando Iglesias tumbó la investidura de Sánchez en marzo de 2016.

Grietas en Unidas Podemos

Aquel primer 'no' a Sánchez abrió una crisis interna en Podemos que, tras muchos avatares, acabó con la salida de Íñigo Errejón del partido. Esta nueva negativa también podría traer consecuencias.

Izquierda Unida decidió de forma autónoma la abstención de sus seis diputados, lo que hubiera roto la unidad de voto del grupo Parlamentario de Unidas Podemos en caso de haber optado los de Iglesias por votar en contra. A ello se suma que IU no ha tenido en ningún momento como prioridad entrar en el Ejecutivo. De hecho, sus bases apoyaron por amplia mayoría respaldar la investidura en caso de darse un acuerdo programático, sin cargos de por medio.