Francia impide el paso de migrantes en la frontera de Irún al endurecer los controles

Gendarmes interceptan una furgoneta en la que viajaban varios migrantes subsaharianos. /ARIZMENDI
Gendarmes interceptan una furgoneta en la que viajaban varios migrantes subsaharianos. / ARIZMENDI

Registran los autobuses de línea, las unidades de Euskotren y hasta los vehículos privados para hacerles bajar en la misma frontera

JUANMA VELASCO

Son las 8.30 horas de la mañana. El autobús de la compañía Pesa que ha salido a las 7.00 de la mañana de Bilbao, y que ha hecho 'escala' a las 8.15 en la estación de autobuses de San Sebastián, se dispone a cruzar el puente internacional de Santiago, en la muga de Irún con Hendaya. De repente, se detiene en mitad del camino. La Policía francesa le ha dado el alto. Enseguida, dos agentes suben al vehículo y examinan a los pasajeros uno a uno, reclamando la documentación. Se fijan en los subsaharianos, a los que identifican. Pasados unos minutos, los agentes descienden del autobús y, tras ellos, un grupo de siete subsaharianos. Seguidamente, los policías les introducen en una furgoneta conducida por un agente que no va uniformado y se los llevan de allí para devolverlos a territorio español a los pocos minutos.

Desde el inicio de verano, la presencia de Policía francesa en todos los puntos de la frontera de Irún con Francia se ha visto incrementada. En este caso no se trata de un aumento del nivel en la alerta terrorista, hecho que ha llevado al Gobierno galo a extremar la vigilancia fronteriza desde los atentados de París. No, los agentes franceses no buscan precisamente terroristas. Centran ahora su trabajo en detectar migrantes en tránsito que intentan atravesar la muga tras llegar a Irún después de haberse jugado la vida para llegar a la península en pateras. Y no escatiman esfuerzos en dar con ellos. Los controles se han intensificado de tal forma que los gendarmes peinan todas las formas de atravesar la frontera. Incluidos los medios de transporte públicos. Vigilan en la estación de Hendaia tanto las unidades de la SNCF -Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses- como de Euskotren y hacen dar media vuelta a los migrantes irregulares que detectan, paran los autobuses de línea entre Bilbao, San Sebastián y Bayona en la misma frontera y los registran, dan el alto a quien intenta pasar a pie, por no hablar de los controles rutinarios a los vehículos a motor... «Los controles son sistemáticos y les da igual si son menores o personas que podrían solicitar asilo», denuncia Jon Aranguren, representante de SOS Racismo en Irún.

Fuentes de la Prefectura de Pirineos Atlánticos prefieren no explicar los detalles del operativo puesto en marcha. «No podemos informar al respecto», aseguran al otro lado del teléfono. Pero tanto el Diario Vasco, como las organizaciones humanitarias que trabajan a ambos lados de la muga han constatado las devoluciones en la misma frontera. Incluso, desde Euskotren han enviado una circular a sus trabajadores para que colaboren con la Policía francesa y faciliten un billete de vuelta a los migrantes cuando son interceptados a su llegada a Hendaya.

Acuerdo bilateral con España

La legalidad de estas 'devoluciones en caliente' ha sido denunciada y criticada por las agrupaciones que ayudan a los migrantes a ambos lados de la frontera. La Policía francesa se ampara en los acuerdos bilaterales con España, que les permiten llevar a cabo la devolución de los migrantes en la misma frontera. «También lo pueden hacer cuando se interceptan dentro de las primeras cuatro horas desde que cruzan. En esos casos, están obligados a llevarlos hasta la frontera de Biriatou y a entregarlos a la brigada de Extranjería de la Policía Nacional, mediante un procedimiento administrativo muy sencillo. Lo que ocurre es que la mayoría de las veces no se cumple este requisito y la Policía gala directamente los abandona en la frontera», explica Mikel Mazkiaran, presidente de SOS Racismo.

En los casos en los que los migrantes son interceptados pasada cuatro horas, entonces el país galo estaría obligado a hacerse cargo de ellos y llevarlos a un centro de retención como el de Hendaya, según Mazquiaran. No obstante, Julie Aufauer, portavoz de la organización francesa La Cimade, de ayuda a migrantes en Hendaia, asegura que también en esos casos en ocasiones la devolución es inmediata. Y añade que la Policía gala actúa de esta forma porque tiene el paraguas legal de la declaración de estado de urgencia, tras los atentados de París. «Desde entonces la frontera francesa está teóricamente cerrada para quienes no son ciudadanos europeos». Pese a todo, después de varios, intentos, «al final, los migrantes lo consiguen».

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