El comisario jubilado propuso la extorsión del abogado aprovechando sus debilidades

El comisario jubilado propuso la extorsión del abogado aprovechando sus debilidades

En su informe, por el que llegó a pedir 200.000 euros, aseguró que el chantaje garantizaba el «éxito» en un «85%»

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

El informe elaborado por José Villarejo para los hermanos Muñoz, y que consta completo en la pieza 'Proyecto Pintor', incluye dos últimos epígrafes: «Plan de Acción» y «Conclusiones». Es en esos dos apartados en los que el comisario jubilado apuesta claramente por usar la extorsión contra los rivales, basándose en su investigación, en la que incluye los datos de las bases del Ministerio del Interior, pero también indagaciones propias.

«Los resultados obtenidos pueden ser relevantes, una vez que la dirección letrada de K (Cliente) sepa rentabilizarlos en el proceso de negociación extrajudicial pendiente» afirma Villarejo, que apunta directamente a intentar chantajear al abogado de la parte contraria. «Ha quedado acreditado que (el letrado) ha sido incapaz de superar sus adicciones, lo que le convierte en un sujeto vulnerable, que a toda costa intentará ocultarlas a su entorno, especialmente a su familia, ya que a todos les engaña al asegurarles que sus adicciones ya no existen». «Al margen de ello, su cartera de clientes resultaría mermada, ya que nadie está seguro de que el éxito le acompañará en cualquier lance judicial» habida cuenta su adicción, escribe Villarejo. «Por todo ello, el éxito en la rentabilidad del proyecto puede asegurarse sobre un 85%», zanja el comisario, dando a entender a sus clientes que el chantaje casi con toda seguridad dará lugar a que el supuesto 'deudor' pague.

Según el sumario, Villarejo reclamó por esta investigación en la que incluía datos confidenciales policiales hasta 200.000 euros, aunque finalmente habría rebajado su caché hasta los 20.000. «Cualquier cliente que nos recomendéis... menos de 150 ó 200 papeles no se cobran por esos curros, porque el tema del baño (grabaciones espías en aseos a los objetivos) etcétera, etcétera... son cosas de alto riesgo. Si te pillan y te comes cuatro años por lo de descubrimiento y revelación de secretos», explica en una de las conversaciones a sus clientes, dándoles a entender que les hacía un precio de amigos por sus labores de espionaje.

Para este trabajo detectivesco, que incluye decenas de fotografías de los objetivos de Villarejo, el antiguo mando policial llegó a usar alta tecnología de espionaje, al nivel de la usada por los servicios policiales, tales como microcámaras situadas en lugares públicos y capaces de fotografiar nítidamente las conversaciones en la mensajería de un teléfono móvil.

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