León ultima el protocolo para realojar las 15 chabolas de la capital antes de 2020 a través de los fondos Edusi

Un poblado de chabolas./
Un poblado de chabolas.

En Castilla y León han descendido las familias gitanas que viven en chabolas hasta el 1%, pero el consistorio leonés ya prepara el protocolo de actuación con los técnicos responsables para incluirlo dentro de los fondos europeos

I. SANTOS
I. SANTOSLeón

Menos del 1% del total de los gitanos de Castilla y León viven en chabolas, pero el compromiso de la comunidad es acabar con ellas y proporcionar a sus ocupantes una vivienda digna. Así lo firmaron en un acuerdo entre la Junta de Castilla y León y la Federación Regional de Municipios y Provincias de Castilla y León con el apoyo y la colaboración de la Fundación Secretariado Gitano.

Las medidas y propuestas tendrán que ser definidas en su mayor parte por los ayuntamientos y capitales de provincia para poner fin a la doble condición de exclusión social que supone pertenecer a la comunidad gitana y además vivir en una infravivienda o en chabolas.

Según los datos recogidos por en el Estudio sobre Vivienda y Población Gitana en 2015, del Gobierno de España en Castilla y León han descendido las familias gitanas que viven en chabolas hasta el 1%, pero a pesar de ello aún hay 15 chabolas en la capital leonesa, que es junto con Burgos la la ciudad de la comunidad con más población gitana en estas condiciones.

En Castilla y León existían en 2007 cerca de 160 chabolas, número que se ha reducido una tercera parte en 2015, con 45. En todo caso, el chabolismo también es una excepción dentro de la propia población gitana, ya que en Castilla y León viven más de 25.000 personas gitanas y el 99 % habitan en viviendas, ocupando alrededor de 5.300.

Un avance al protocolo

El Ayuntamiento de León mantiene desde hace años con la idea de mejorar las condiciones de habitabilidad de los gitanos que viven en chabolas y en el caso de aquellas situadas en la zona aledaña al Hospital de León buscará incluirlas dentro de los fondos europeos Edusi.

A este respecto, Aurora Baza, concejala de Servicios Sociales en el consistorio leonés ha asegurado a este diario que «estamos trabajando con Secretariado Gitano para realizar una verdadera integración». De esta manera se pretende que el protocolo sea lo más efectivo posible al contar con más agentes y para que no funcione como un realojo de las personas que viven en chabolas, sino que también se lleven a cabo políticas sociales.

Los técnicos del Ayuntamiento leonés han recibido en los últimos días el nuevo borrador «que está condicionado a los fondos Edusi» y a lo largo de la semana se realizarán las reuniones pertinentes para «preparar el realojo y un protocolo de integración completo». El protocolo debe estar activo cuanto antes, para que en 2020 pueda incluirse dentro de los fondos europeos.

La Concejala de Servicios Sociales no ha querido informar de la fecha en la que esperan poner en funcionamiento el protocolo, pero alerta de que «el tiempo dependerá del protocolo y después del trabajo que se va a realizar con cada familia». Baza asegura que habrá familias con las que sea «muy fácil el realojo y con otras con las que se trabajará» para llevar a cabo una integración completa.

Una estrategia directa y de futuro

Un protocolo que se firmó con la Junta de Castilla y León a principios de febrero y que en el caso de León también se apoya en los fondos Edusi «que llevan activos desde 2014», recuerda la concejala de León Despierta en el Ayuntamiento de León, María Hernández, pero que «sospechosamente se retoman a un mes de las elecciones». La concejala critica que algunas de las chabolas que hay en la capital leonesa fueron «traídas por Carrasco, que venían para unos meses y llevan años», recuerda Hernández.

Para llevar a cabo los desalojos de las chabolas María considera que «lo primero es contar con las familias de gitanos». Por ello, el protocolo contará con una parte 'social' que busca la integración de todos en una sociedad que no se vuelva contra ellos. «Les van a conceder un piso y eso está muy bien, pero ¿qué va a pasar cuando no se puedan hacer cargo de las facturas?», se pregunta la concejala que sospecha que «si no hay una estrategia directa con las familias acabarán de nuevo en la calle y en peores condiciones», lamenta.