Los alcaldes italianos desafían a Matteo Salvini

Matteo Salvini. /Efe
Matteo Salvini. / Efe

«No podemos quitarle los derechos a los ciudadanos con una ley que apesta a las leyes raciale», lamenta el representante de Palermo

COLPISA / AFP

Los alcaldes de importantes ciudades italianas, entre ellas Palermo, Nápoles y Florencia, anunciaron que no aplicarán el nuevo decreto sobre seguridad e inmigración, un desafío al ultraderechista ministro de Matteo Salvini y a su política intransigente.

Los alcaldes se niegan a aplicar la nueva ley por considerarla «inhumana», ya que induce a cometer «crimen», según explicó el alcalde de centroizquierda de Palermo, Leoluca Orlando. «Es un texto inhumano porque viola los derechos humanos e induce al crimen al calificar como ilegales a personas que se encuentran legítimamente en nuestro territorio», agregó.

El alcalde impugna, en particular, la medida que prohíbe la obtención del derecho de residencia a una persona con un permiso de estadía en el territorio.

La nueva ley prohíbe a los ayuntamientos emitir un documento de identidad o de registro al Servicio Nacional de Salud, obligatorio para acceder a los beneficios del médico de familia.

La reacción de Salvini fue inmediata. «¿Desobedecen las leyes? No les envío el ejército pero tendrán que responder legalmente por ello», dijo en un video publicado en Facebook. «Algunos alcaldes lamentan los tiempos de las olas de inmigrantes, a ellos también se les acabó la buena vida», agregó el ministro y líder de la ultraderechista Liga, quien ordenó el cierre de los puertos de la península para impedir la llegada de inmigrantes por el Mediterráneo. «No se trata de desobediencia civil, ni de objeción de conciencia, se trata de respetar los derechos constitucionales de todos los que viven en nuestro país», respondió Orlando.

Desde que llegó al poder hace seis meses, Salvini tomó una serie de medidas que aumentan la marginación de los inmigrantes con consecuencias para la seguridad.

Varios alcaldes van a seguir el ejemplo del colega siciliano, entre ellos los de Nápoles y Florencia, y también el de Parma, Federico Pizzarotti, disidente del Movimiento 5 Estrellas (M5E), la formación antisistema aliada de la derechista Liga que gobierna actualmente Italia.

Sin embargo, la asociación de alcaldes no ha llegado a un acuerdo sobre el delicado tema. Mientras el presidente, Antonio Decaro, elegido por el centro-izquierda como alcalde de Bari (sur), pidió correcciones al texto porque «tal como se presenta, no garantiza los derechos humanos», otro alcalde, Guido Castelli, de Ascoli Piceno (centro), sostiene que se trata de medidas que muchos alcaldes consideran necesarias.

El alcalde de Palermo quiere abrir también una batalla judicial porque considera que la ley viola la Constitución. «No podemos quitarle los derechos a los ciudadanos con una ley que apesta a las leyes raciales (adoptadas durante el fascismo contra los judíos) con el pretexto de la seguridad», lamentó Leoluca Orlando en un tuit.

Orlando recordó entre otras que Matteo Salvini invitaba hace tan sólo tres años a los alcaldes de la Liga a desobedecer la ley sobre las uniones civiles que reglamentaba la unión de parejas del mismo sexo.

El Parlamento italiano aprobó en noviembre el controvertido decreto-ley que endureció su política migratoria.

La medida principal del texto suprime los permisos de residencia humanitarios otorgados hasta ahora a personas vulnerables, familias o mujeres solteras con hijos y víctimas de traumas en su viaje a Italia. Reemplaza los permisos de residencia por razones humanitarias, que son cerca del 25% de las solicitudes y autoriza un procedimiento de emergencia para expulsar a cualquier solicitante que sea considerado «peligroso». Reorganiza asimismo el sistema para recibir solicitantes de asilo que a fines de octubre del 2018 sumaban 146.000, los cuales serán reagrupados en grandes centros.

 

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