Trump aviva el enfado con su discurso a la nación en defensa del muro con México

Vista aérea de los prototipos del muro fronterizo del presidente de EE UU, Donald Trump, desde la localidad mexicana de Tijuana. / AFP

Los demócratas critican las falsedades de la alocución del presidente estadounidense en el Despacho Oval y le acusan de convertir en «rehén» al pueblo con el cierre del Gobierno

CAROLINE CONEJERO

El presidente estadounidense, Donald Trump, alimentó los miedos a la inmigración ilegal, repitió argumentos de dudosa certeza sobre su muro fronterizo y no ofreció soluciones nuevas para terminar con el cierre del Gobierno, en su primer discurso a la nación desde el Despacho Oval. El mandatario responsabilizó en el horario de máxima audiencia televisiva a las bandas criminales que introducen en el país «vastas cantidades de drogas ilegales» de las muertes de miles de personas.

«Mis queridos estadounidenses, les hablo porque hay una crisis humanitaria y de seguridad creciente en nuestra frontera sur», afirmó el jefe de la Casa Blanca en su alocución de diez minutos de duración, en la que calificó la situación en la frontera de «crisis del corazón y del alma» y señaló que el sistema de inmigración actual permite la entrada de «coyotes viciosos y bandas criminales» que se aprovechan especialmente de mujeres y niños.

Trump, que no declaró el estado de emergencia de seguridad nacional como había estado amenazando, culpó una vez más a los demócratas del cierre del Gobierno por negarse a financiar la seguridad fronteriza. Con las fotos de su padre y de su madre en una mesa de fondo en el Despacho Oval, el jefe de la Casa Blanca defendió con insistencia la construcción del muro fronterizo, la promesa central de su corta carrera política, insinuando que la propuesta cuenta con amplio apoyo.

El mandatario aseguró que los profesionales de las fuerzas de seguridad han solicitado 5.700 millones de dólares (4.980 millones de euros) para construir una barrera física, y a petición de los demócratas será una verja de acero en vez de hormigón. En su opinión, el muro se pagará por sí solo dado que el coste de drogas ilegales excede los 500.000 millones de dólares (436.000 millones de euros) al año. Además, Trump volvió a repetir que será pagado indirectamente a través del nuevo tratado de comercio alcanzado con México, que ni siquiera ha sido ratificado por el Congreso. Y si recibe luz verde, los beneficios no irían al Tesoro sino a los negocios privados.

Los medios de comunicación y analistas siguieron el discurso preparados para rectificar las falsedades y verdades a medias que se esperaban de un presidente que ha hecho de la mentira su estilo personal de Gobierno. Los periódicos digitales, de hecho, mostraban el vídeo del discurso dividido en dos pantallas, una con Trump y otra con los hechos correctos.

Tan pronto concluyó la alocución presidencial y en un hecho insólito, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, ofrecieron por televisión su refutación. Pelosi acusó a Trump de dar un discurso lleno de malicia y de información falseada, de «mantener como rehén al pueblo» y «fabricar la crisis». Schumer señaló que en el mensaje como en todo su mandato, el jefe de la Casa Blanca apeló al miedo en lugar de los hechos, y a la división en lugar de la unidad.

«No se gobierna con pataleos, ni puede aporrear la mesa y exigir sus demandas o en caso contrario el Gobierno se cierra con millones de americanos rehenes que sufren las consecuencias», añadió Schumer, quien señaló que la mayoría de los presidentes utilizan los discursos en el Despacho Oval con propósitos nobles, aunque Trump lo ha aprovechado para fabricar una crisis, cebar el miedo y para desviar la atención del caos en su Administración.

El presidente de EE UU, que ha amenazado con prolongar el bloqueo del Ejecutivo durante meses o incluso años, tendrá este miércoles un almuerzo con los republicanos del Senado y mañana tiene prevista una visita a la zona fronteriza para continuar con su campaña para construir el muro. Mientras, el cierre parcial del Gobierno alcanza ya su día 19 y amenaza con ser el más largo de la historia a falta de menos de 48 horas para que bata el récord de 21 días en la época de Bill Clinton, en 1995.

 

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