India caldea Cachemira con un bombardeo en suelo paquistaní

Manifestantes gritan consignas y queman una bandera india durante una protesta tras el bombardeo indio en territorio paquistanú, este martes, en Peshawar, Pakistán. /Efe
Manifestantes gritan consignas y queman una bandera india durante una protesta tras el bombardeo indio en territorio paquistanú, este martes, en Peshawar, Pakistán. / Efe

La tensión escala a su mayor nivel desde 1971 al atacar el Ejército de Delhi campamentos de los terroristas que atentaron en el país

ZIGOR ALDAMA Dacca (Bangladés)

La frágil frontera temporal que delimita el territorio de India y Pakistán en la disputada región de Cachemira siempre es un polvorín. Pero este martes la tensión aumentó a niveles propios de un enfrentamiento bélico tras el bombardeo que Delhi ordenó contra supuestos campamentos terroristas ubicados en suelo paquistaní. Es la primera vez que India lleva a cabo un ataque al otro lado de la línea de control desde 1971, y el Ejecutivo del primer ministro Narendra Modi defendió la operación como represalia contra el grupo Jaish-e-Mohammad, que el pasado día 14 cometió un atentado suicida en suelo indio: un coche cargado de explosivos estalló al paso de un convoy militar y dejó 40 soldados muertos.

Modi ya anunció entonces que Pakistán pagaría «un alto precio» por el ataque, y ayer cumplió su promesa. El secretario de Asuntos Exteriores, Vijay Gokhale, lo justificó señalando varios informes de Inteligencia. «Ante el inminente riesgo de nuevos atentados suicidas, un ataque preventivo se había convertido en una necesidad», sentenció. Gokhale aseguró que la incursión fue todo un éxito y que los campos de entrenamiento del grupo terrorista fueron destruidos por la Fuerza Aérea de India.

Según el 'Times of India', varios cazas Mirage 2000 partieron hacia las tres y media de la mañana de este martes desde varias bases militares con diferentes destinos para provocar confusión entre los militares paquistaníes y evitar así que desbaratasen la operación. Los aviones que realmente tenían previsto atacar se adentraron unos 80 kilómetros en territorio paquistaní y lanzaron varios misiles sobre el campo de Balakot, situado cerca de la localidad de Abbottabad, en la que se refugió Osama bin Laden.

En el momento del ataque, y según fuentes mencionadas por el diario indio, 350 terroristas y más de 20 adiestradores -supuestamente exoficiales paquistaníes- estaban durmiendo y perecieron como resultado de las tres incursiones aéreas que se realizaron en 21 minutos. Diversos vídeos borrosos, de una calidad muy inferior a los que suelen difundir los miembros de la OTAN, parecen confirmar la versión india.

Centros de entrenamiento

Gokhale aseguró en una rueda de prensa que, aunque Pakistán no reconoce la existencia de los campos de entrenamiento para terroristas, solo con el apoyo oficial de su Ejército se entiende que infraestructuras de tal tamaño -que cuentan incluso con piscina- operen sin problema. «Diseñamos el ataque de forma que no provocase víctimas civiles», dijo antes de criticar que Islamabad no haya cumplido con «la solemne promesa que hizo en enero de 2004 de no permitir que su territorio se utilice con fines terroristas».

Pakistán, sin embargo, contó este martes una historia muy diferente. Según el relato de diferentes portavoces gubernamentales que atendieron a la prensa, sus cazas partieron al encuentro de los indios en cuanto se detectó su presencia y les forzaron a abandonar el territorio antes de que pudiesen causar daños personales o materiales. «No hemos detectado ningún efecto por el impacto de bombas en el suelo», aseguró el jefe de Policía de Balakot, Saghir Hussain Shah, que describió el lugar como una zona desértica. Por su parte, el Comité Nacional de Seguridad celebró una reunión de emergencia con el primer ministro, Imran Khan, y condenó la incursión india.

Es más, la protesta pronto se convirtió en amenaza. «Responderemos con contundencia en el momento y el lugar que consideremos adecuados», dijeron los líderes paquistaníes. La posibilidad de represalias por parte del país musulmán provocó que ayer India elevara el nivel de alerta de algunas divisiones de su Ejército. No obstante, el hecho de que el Gobierno de Delhi se haya declarado victorioso y el de Islamabad haya afirmado que no ha sufrido daño alguno parece que prevendrán que la situación desemboque en un conflicto mayor.