Gabriel Llano, el peluquero ovetense que cuida la imagen de las famosas en las alfombras rojas

El peluquero y maquillador ovetense Gabriel Llano./Chesco López
El peluquero y maquillador ovetense Gabriel Llano. / Chesco López

Lleva doce años trabajando en Madrid como peluquero y maquillador

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Gabriel Llano (Oviedo, 1987) siempre ha querido ser peluquero. No sabe por qué ni recuerda haber vivido de niño algo que le marcara el subconsciente, pero lo cierto es que «cuando la profesora nos preguntaba qué queríamos ser cuando fuéramos mayores, yo siempre decía lo mismo».

Su vocación ha acabado siendo una realidad con la que se gana el pan. Gabriel Llano lleva doce años trabajando en Madrid como peluquero y maquillador; ahora lo hace en el Salón de Belleza Moncho Moreno, de donde es el director artístico, y en buena parte de alfombras rojas, presentaciones y producciones.

Él fue el responsable del radical cambio de imagen de la actriz Ana Fernández ('Los protegidos' y 'Las chicas del cable') y trabajó para Alba Carrillo el día de su boda con Feliciano López. Boris Izaguirre, Juana Acosta, Amaia Salamanca, Verónica Sánchez, Beatriz Luengo y Cristina Castaño son solo algunos de sus clientes. Cantantes y actrices llenan de citas su agenda, en la que siempre hay un lugar destacado para paisanos. El ovetense Pelayo Díaz, la candasina Paula Echevarría y la gijonesa Lucía Rivera Romero acostumbran a dejarse guiar por los consejos de Llano. «Con los asturianos pasa una cosa curiosa, algo que nunca creí, pero que es cierta, y es que nos arropamos un poco entre nosotros. Tenemos una gran complicidad, será la conexión de la tierra, pero sí que lo noto», apunta el peluquero entre risas.

Formado en Oviedo, en el centro Pérez de Ayala, Gabriel Llano compaginó sus estudios con la formación privada en la Academia Rizos «con mi profesora Bárbara, que era maravillosa», incide. «Dar el salto a la profesionalización no fue fácil, no lo es nunca, pienso, pero tampoco creo que haya grandes secretos», explica al tiempo que expone que lo único de verdad necesario para lograrlo es «trabajar, trabajar y trabajar. Lo único que te puede ayudar y te va a acompañar en el camino es que te guste realmente tu profesión».

La docena de años que lleva en Madrid, asegura, se le ha pasado volando. «Llevo con Moncho Moreno once años y su salón tiene ocho. Estuve una etapa antes de la apertura como su asistente; fueron unos cuantos años, los cuales hicieron lo que yo soy ahora mismo», asegura el asturiano.

Trabajar tanto en su salón como en el trajín de una alfombra roja le confiere una perspectiva diferente de la profesión, «más real», califica. «No se me demanda lo mismo cuando trabajo para una sesión de fotos, por ejemplo, que cuando estoy en el salón. En la primera, buscan consistencia y creatividad, y eso es lo que me piden», explica.

Las alfombras rojas son otra historia. Llano confiesa seguir teniendo el mismo entusiasmo que al principio cada vez que se acerca la hora de estar a punto. «Es una sensación que no sé explicar, como si tuviera el entusiasmo metido dentro. Siempre me quedo con muchas ganas de ver la foto del resultado final», confiesa. Eso sí, la experiencia es un grado, por lo que «ahora hago las alfombras mucho más cómodas y yo me siento mejor, menos inseguro. Será una de esas cosas que te enseñan los años». Su primera alfombra roja la hizo con la actriz Juana Acosta ('Perfectos desconocidos' y 'Velvet'). No ha sido la última con la actriz. Ni muchísimo menos. Ella y Ana Fernández son dos de sus clientas habituales. Con la segunda hizo el que, hasta el momento, ha sido el cambio más potente de su carrera y el que más le ha marcado. La actriz pasó de lucir melena larga a tenerla corta, color platino y cañera. «Pero, una cosa importante, arriesgar no siempre es un acierto. Yo creo en lo retos siempre y cuando la persona esté segura. De no ser así, prefiero hacer los cambios de manera paulatina», dice, al tiempo que recuerda que «dos más dos nunca son cuatro en esta profesión». O sea, que no por tener un color de ojos determinado quedará mejor un tipo de corte, y viceversa. ¿Por qué? «Porque esto es totalmente subjetivo y siempre va a depender de los ojos de quien lo vea. Los consejos pueden llevarte hacia lo correcto, pero no va a ser siempre lo más adecuado ni lo mejor», expone.

Las tendencias de maquillaje y peluquería para los próximos meses no se presentan, en opinión de Llano, excesivamente rompedoras. «Los ojos vendrán con mucho color, con mucho 'glitter'. En pelo, estamos aún en tiempo de melena 'midi', tendencia que arrastramos ya desde hace años, y de efecto mojado. Además, irán ganando terreno las melenas más desestructuradas», anuncia el profesional.

Gabriel Llano rebosa profesionalidad y asturianía. «Tengo a toda mi familia en el Principado, así que sigo muy arraigado y, desde que nacieron mis sobrinos, aún más», asegura.