Sigamos Robando

Sigamos Robando
ROSA BELMONTE

Este es el artículo más absurdo de los que voy a escribir en esta serie. He tenido la suerte de que me toque a mí. Acepto el sacrificio, chicas. Escrito cuando no sé qué demonios ha pasado, que a mí no me van a esperar para mis tonterías. A la gente le parece mal la primitiva jornada de reflexión, pero hay que agradecer el descanso del sábado completo y el domingo hasta las ocho. También es verdad que como hemos tenido a periodistas que nos decían lo que teníamos que votar, la interrupción de la tabarra ha sido incompleta. Como si no tuviéramos bastante con los políticos y los artistas. Arrrrg, periodistas, voy a acabar diciendo como Liz Lemon con los jóvenes. O con los politólogos. Pongo el sábado La Sexta Noche y aquello parecía 'V' con politólogos en lugar de lagartos extraterrestres. ¿Pero de dónde han salido tantos? Luego buscas un fontanero y no encuentras.

Es verdad que por mucho que nos hayamos entretenido con la campaña (hasta 'Politico', el medio de Washington, hizo un artículo con «10 inusuales candidatos en las elecciones españolas»), lo mejor siempre viene de fuera. Mi favorito, ese candidato argentino a concejal que se postulaba por un partido vecinal de Tafí del Valle (Tucumán) en las elecciones del 9 de junio. Agustín Tolaba (hasta el apellido) es como el gordo borracho que se duerme en 'Cuando ruge la marabunta', no está pendiente de la presa y se lo comen las hormigas. Tolaba se grabó bebiendo vino de un envase de plástico cortado y exhibiendo su doctrina: «Sigamos robando y que siga la droga». Como el vídeo se difundió mucho, con razón, al pobre lo echaron del partido. Como si ese no fuera el ideario de muchos políticos presuntamente decentes.

En todo caso, y esto supongo que sí ha pasado salvo invasión extraterrestre, Adolfo Suárez Illana y Edurne Uriarte, por poner dos ejemplos (y debe de haber muchos más), son diputados. ¿Y quién los ha visto? Uno desapareció por sus neardentales decapitados, vale, pero estos sueldos no sé yo lo justificados que están. Imagino que a nadie le habrá pasado como a ese hombre (es mi otra historia extranjera favorita) que se cortó un dedo después de votar por error al partido del primer ministro de la India, Narendra Modi. El hombre fue a votar a un colegio de Uttar Pradesh con la intención de apoyar al Partido Bahujan Samak (BSP), se confundió con los símbolos de la máquina de votación y acabó dándole al botón del Partido Popular Indio (BJP). Se sintió frustrado y se dio un tajo en el índice con un cuchillo. «Quise votar por el elefante, pero voté la flor por error». En India se confunden los elefantes con las flores. Aquí confundimos a los kiwis con Vox.