Decálogo del CNI para defenderse de los 'bulos políticos'

Fachada principal del Centro Nacional de Inteligencia /
Fachada principal del Centro Nacional de Inteligencia

El Centro Nacional de Inteligencia cuenta con un manual de autodefensa ante la desinformación. La clave: ser críticos y tener la cabeza fría

LUIS ANARTE

En la inminente campaña electoral uno de los hipotéticos puntos de tensión será la difusión de 'bulos políticos' con el fin de desestabilizar a los partidos y a sus votantes. Estas campañas de desinformación cobraron actualidad por su importancia en citas electorales como la que llevó a Trump a la presidencia de Estados Unidos o la que activó a los votantes para apoyar la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.

Ante la posibilidad de que en elecciones como las que ahora comienzan se registren este tipo de intromisiones, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) -una de cuyas unidades, el Centro Criptológico Nacional se dedica a combatir este tipo de actividades maliciosas- ha elaborado un manual de autodefensa para evitar verse atrapado en las mentiras de las redes. Este es su decálogo:

1

Analiza las fuentes de la noticia

La fuente es uno de los principales indicadores de la veracidad de una noticia. Más allá de la sorpresa, emoción o indignación que puede transmitir la información que recibamos, el CNI recomienda conocer la transparencia del origen de la publicación: el medio que lo publica, su trayectoria, quiénes son los periodistas, empresas o países que se encuentran detrás. Tampoco hay que olvidarse de comprobar si se proporcionan enlaces a los textos o documentos que verifiquen los datos que sustentan el contenido .

2

Cuidado con los pantallazos que recibas por redes sociales

Con la tecnología actual no entraña dificultad modificar imágenes para que aparezcan bajo falsos titulares muy parecidos a los de medios tradicionales o den la sensación de provenir de cuentas o perfiles de personas reales en las redes sociales. O quizás se trata de una imagen verdadera pero sacada de contexto para ilustrar una historia falsa.

De la misma manera que es sencillo alterarlas, se puede comprobar su autenticidad acudiendo al supuesto origen, en caso de simular medios o personajes conocidos. También se aconseja comprobar en un buscador si las imágenes que acompañan a la noticia habían sido subidas a la red con anterioridad y en qué circunstancias.

3

¿Quién ha compartido la noticia y en qué contexto?

Que el mensaje venga de un perfil o una cuenta anónima supone una clara señal para desconfiar de su contenido. Aunque lo haya mandado un amigo, el CNI recomienda preguntarse por la fecha, la fuente o si ha sido distribuido por otros medios. Una sencilla búsqueda del titular en Internet permite comprobar si se ha difundido en otras páginas.

4

Ojo con las falsas cuentas «humanas»

Los avances en tecnología hacen cada más difícil identificar si detrás de la actividad en redes sociales se encuentra un ser humano o un robot encargado de difundir el contenido. Comprobar a cuántas personas sigue la fuente o cuántas le siguen; si crea su propio contenido o sólo comparte el de los demás o si lo hace de forma excesiva es clave para reconocer un posible bulo. Si se detectan datos de este tipo lo más probable es que se trate de una máquina o de una tercera persona cuyo trabajo es tan solo controlar varias cuentas para llevar a cabo acciones de propaganda.

5

No ser parte del algoritmo

El funcionamiento de las distintas plataformas digitales que diariamente nos muestran noticias se fundamentan en algoritmos que solo tienen un objetivo: ofrecernos información en función de nuestros gustos. Por ello, al elegir determinados contenidos sobre otros se crea una burbuja en la que se nos hurta parte de la información. La recomendación: buscar fuentes más allá del algoritmo. Para ello es vital informarse en canales distintos de los buscadores o las redes sociales. Aquí, los medios de comunicación son la clave.

6

Lee la letra pequeña

Ir más allá del titular y la fotografía es imprescindible para evitar la manipulación mediante 'bulos políticos'. En una campaña de desinformación pueden utilizarse fotos y datos verdaderos presentados de tal manera que conduzcan a una interpretación equivocada. La lectura de la noticia completa y analizar si los datos están contrastados o existe pluralidad de opiniones ocupa la sexta posición del decálogo elaborado por el CNI.

7

Alerta a los contenidos patrocinados de origen desconocido

Los anuncios en plataformas digitales permiten dirigir mensajes patrocinados a un público en concreto. Una clara señal de alerta debería encenderse cuando en un mensaje publicitario de carácter político no se puede saber a la primera quién está pagando para que esa información se publique.

8

Desconfía de estrellas invitadas

El CNI también hace referencia al caso de personalidades políticas, sociales o culturales que participan en «las discusiones políticas o sociales de países extranjeros». Una buena práctica consiste en preguntarse si dicha participación responde a una agenda determinada y desconocida para la audiencia. Por ejemplo, durante el referéndum catalán, Julian Assange, promotor del Wikileaks, intervino en redes argumentando que España era una «república bananera» y estaba al borde de una guerra civil.

9

«Pensamiento crítico y cabeza fría»

El informe de los servicios de inteligencia españolas enfatiza que es posible que agentes políticos 'hostiles' pueden intentar enfrentar a la opinión pública y fomentar el descontento mediante un debate crispado y sectario. El CNI, que insiste en que no está en contra de la discusión pública, sí que recomienda escribir comentarios de forma racional y con respeto y evitar caer en discursos de odio o descalificaciones.

10

«Tú puedes parar un conflicto»

La rapidez a la hora de compartir los contenidos de las redes sociales y la viralidad son dos de las bases de las actuales campañas de desinformación. Por ello, el CNI considera clave no entrar en el juego de la inmediatez y no ayudar a propagar informaciones si no se conoce su procedencia.