El Banco de España rebaja cuatro décimas su estimación de crecimiento este año hasta el 2%

Fachada de la sede del Banco de España en Madrid./Óscar Chamorro
Fachada de la sede del Banco de España en Madrid. / Óscar Chamorro

Prevé que la tasa de paro no baje del 13% hasta 2021 y destaca que si se acumulan factores negativos «no es descartable» que en el futuro se pueda dar una recesión

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

La economía española no va a evolucionar tan positivamente como se preveía. El Banco de España ha confirmado lo que venían anunciando diferentes organismos: el recrudecimiento de la tensión comercial entre Estados Unidos y China, las incertidumbres políticas en torno al 'brexit' y a la falta de gobierno en España y, en gran medida, la pérdida de vigor de la demanda interna de los españoles, conlleva a que el organismo revise cuatro décimas a la baja el crecimiento de la economía para este año hasta el 2%.

Durante la presentación de la actualización de las proyecciones macroeconómicas de España, el director de estudios de la entidad, Óscar Arce, señaló que el crecimiento del PIB en 2018 fue menor de lo pronosticado inicialmente por el propio INE, del 2,6% al 2,4%, lo que tiene «importantes consecuencias» para el cálculo de crecimiento de la economía para este año y el que viene. «La economía española se está desacelerando de un modo un poco más intenso del anticipado en las últimas proyecciones de junio», explicó Arce.

Así, el Banco de España prevé que el PIB crezca un 2% en 2019 (cuatro décimas menos que lo planteado en junio), un 1,7% en 2020 (dos décimas menos) y un 1,6% en 2021 (una décima menos). En su informe el organismo apunta, además del deterioro del contexto exterior, a la pérdida de fuerza del consumo de las empresas y familias (demanda interna) «más intenso» de lo previsto. Así, según sus cálculos, mientras que la demanda nacional contribuyó en un 2,7% al PIB en 2018, la previsión es que en 2019 solo lo haga en un 1,4%, lo que suponen nueve décimas menos de lo estimado en junio por el propio gabinete.

Así, Arce aseguró que si se acumulan todos los factores negativos que están yendo en contra del crecimiento de la economía, «no es descartable» que se pueda llegar a una recesión en un futuro, aunque señaló que el escenario sobre el que trabaja el Banco de España no la plantea.

Más allá, Arce apuntó que lo que más llama la atención entre las previsiones de junio y las de este martes son la reducción en ocho décimas de la variación sobre el PIB del consumo privado hasta el 1%, cuando este indicador había sido uno de los más importantes para el empuje en la evolución del PIB los próximos años. Al tiempo, destacó la revisión a la baja de casi un punto porcentual en la inversión en equipo y construcción, del 4,2% para 2019 previsto en junio al leve 2,3% que se calcula ahora.

La creación de empleo se ralentiza

En cuanto al mercado de trabajo, la generación neta de empleo reducirá la tasa de paro, aunque menos que en el pasado reciente, hasta el 13% en 2021, a pesar del aumento de la población activa, revelan desde el organismo. Sus cálculos estiman una tasa de paro del 15,3% al cierre de 2018, que caerá al 14,1% este año (dos décimas más alta de lo previsto en junio), al 13,6% en 2020 (seis décimas más alta) y al 13% en 2021 (nueve décimas más elevada). Arce explicó que esta moderación progresiva del ritmo de crecimiento del empleo va «en consonancia» con la desaceleración proyectada de la actividad económica.

Al organismo le preocupa la falta de gobierno en España. Y es que la convocatoria de nuevas elecciones «prácticamente imposibilita» que este año se apruebe unos nuevos Presupuestos Generales o se adopten medidas de ajuste fiscal, lo que implicaría una nueva prórroga presupuestaria con las consecuencias para el déficit y la deuda pública que ello supone. Así, el Banco de España está a la espera de que el INE recalcule el déficit público de 2018 el próximo 30 de septiembre, ya que si es superior al 2,5% anunciado inicialmente, sus proyecciones del 2,4% para este año «quedarían absolutamente obsoletas».

Aún así, desde la entidad recuerdan que los principales riesgos a los que se enfrenta la economía española no tienen su origen en la situación política nacional, sino en cómo nos afectará las tensiones comerciales de la economía mundial. Aunque es «indudable» que la situación de indefinición política «nunca es amiga de la estabilidad económica», ya que la incertidumbre suele inhibir a los ciudadanos al consumo y lleva a aplazar las inversiones de las empresas, «ni mucho menos creemos que sea el principal factor de riesgo». Eso sí, Arce lamentó que los últimos gobiernos no le hayan sacado todo el partido posible a una situación tan óptima de la economía -España crece el doble que la media de la eurozona- para hacer reformas que «apuntalen» los elementos que nos hacen más vulnerables -como la elevada deuda pública- y mejoren «la capacidad de crecimiento potencial de nuestra economía».

El Banco de España incide en que los riesgos en torno al escenario central del crecimiento del PIB están a la baja, destacando sobre todo los de origen externo. Preocupa que el escenario que dibujaba recientemente el Banco Central Europeo (BCE) de la evolución de la eurozona a medio plazo, se alargue más de lo previsto porque los últimos datos «son poco positivos», tal y como este lunes se pronunció el presidente del organismo, Mario Draghi.