Draghi no cree que el crecimiento de la eurozona repunte a medio plazo

Mario Draghi antes de su última comparecencia ante el Parlamento Europeo./Reuters
Mario Draghi antes de su última comparecencia ante el Parlamento Europeo. / Reuters

El italiano defiende como «imprescindible» el último plan de estímulos del BCE en su última comparecencia ante el Parlamento Europeo

SALVADOR ARROYOBruselas

La ralentización ha sido más larga y profunda de lo que se creía «hace nueve meses, por ejemplo»; a corto y medio plazo «no se aprecian signos convincentes de un repunte del crecimiento»; ha llegado el momento de que la política monetaria se complemente con reformas estructurales y con un mayor esfuerzo fiscal en los Estados con margen de maniobra. Y Europa tiene que avanzar de una vez por todas hacia una verdadera Unión Económica y Monetaria. Estos fueron algunos de los mensajes que Mario Draghi dejó este lunes en su última comparecencia como presidente del Banco Central Europeo (BCE) ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo.

Recibido con aplausos, siendo objetivo de los móviles de varios eurodiputados, y tras un breve encuentro con David Sassoli, presidente de la Eurocámara -le agradeció «el gran trabajo que ha realizado a lo largo de los años con equilibrio, competencia y autoridad»-, el 'salvador' del euro en 2012, defendió como «impresindible» el último paquete de estímulos aprobado por el principal banco emisor, en clara alusión a la reapertura del programa de compra de deuda a razón de 20.000 millones de euros mensuales a partir de noviembre (una medida que no obtuvo respaldo unánime en la Consejo Ejecutivo de la institución) o el ajuste de los tipos de interés a las facilidades de depósito de los diferentes bancos.

Mayor gasto de los Estados

En su análisis de situación, recordó que países como Alemania, «con un gran sector manufacturero» son los «más vulnerables» a los cambios de ciclo económico. Y hoy por hoy, esa mayor debilidad industrial amenaza con contagiarse a otros sectores como el de servicios, recrudeciendo aún más la crisis.

Un hilo argumental que le llevó a incidir en ese llamamiento a algunos Estados a gastar más para fortalecer el músculo económico de toda la zona euro. Alemania ya ha anunciado un primer paso en ese sentido con un plan de acción dotado con 54.000 millones de euros hasta 2023 y orientado a la lucha contra el cambio climático. Sería, en principio, insuficiente. Otros aludidos como Holanda, aún no han movido ficha.

Draghi, que abandonará la presidencia del BCE el 1 de noviembre, remarcó que la institución «está dispuesta a seguir utilizando todos los instrumentos» a su alcance. Pero también dejó entrever que pueden no ser suficientes. «Una mejor combinación de políticas, incluida la política fiscal, las reformas estructurales y las medidas cautelares, puede ayudar a alcanzar el objetivo de inflación (por debajo pero en el entorno del 2%) más rápido y con menos efectos secundarios».

Acciones conjuntas

En esa línea, reclamó para su sucesora, Christine Lagarde, un escenario en el que se conjuguen todos esos factores, un «mix» que ayudaría a remontar. «Los gobiernos con espacio fiscal que se enfrentan a una desaceleración deberían actuar de manera efectiva y oportuna y, al mismo tiempo, los gobiernos de los países con alta deuda pública deben seguir políticas prudentes y cumplir con los objetivos de equilibrio estructural».

Inercias que han de confluir en una acción conjunta que tenga como objetivo final conseguir la Unión Económica y Monetaria (UEM). «Ignorar la necesidad de corregir las debilidades institucionales que existen en torno a la UEM dañaría seriamente lo que ya se ha logrado a través del compromiso y el trabajo duro de todos los involucrados». En este sentido, recordó lo planteado por él mismo hace ocho años en la que era su primera comparecencia ante esta comisión parlamentaria: «Necesitamos mostrar una trayectoria clara para la evolución futura» de la UEM y así enmarcar las «expectativas tanto de los ciudadanos como de los mercados financieros».

La actividad económica en Europa se estanca en septiembre

El crecimiento del sector privado en la eurozona no crecía tan poco desde junio de 2013, en plena crisis económica. La primera estimación del índice PMI elaborado por IGS Markit se situó en septiembre en los 50,4 puntos, frente a los 51,9 enteros de agosto debido a que en el noveno mes del año se ha registrado la primera caída de nuevos pedidos de productos y servicios desde enero del año pasado.

A ello hay que sumar la «persistente preocupación» por la guerra comercial y la tensión en torno a un 'brexit' sin acuerdo, aseguran desde el gabinete, lo que resta estabilidad en las perspectivas de crecimiento y repercute en la demanda nacional e internacional. Cuando el PMI es mayor a 50 puntos significa que la actividad progresa y cuando es menor, que disminuye. Por tanto, la tasa del 50,4 de septiembre deja al borde de la contracción la actividad económica de los países de la zona euro.

A la vista de estos datos, el economista jefe de Markit, Chris Williamson, señaló que la economía de la eurozona está «a punto de paralizarse» debido a que la creciente desaceleración del sector manufacturero se puede extender hacia el sector servicios. «Los datos sugieren que los riesgos pasan por una contracción de la economía en los próximos meses», señaló el experto.