GP Tailandia

Motegi espera el quinto título en MotoGP de Márquez

Márquez cruza el primero la línea de meta. /Afp
Márquez cruza el primero la línea de meta. / Afp

El catalán pudo superar esta vez en un mano a mano de última curva a Dovizioso, en una carrera muy táctica e igualada en la que renacieron las Yamaha

BORJA GONZÁLEZBuriram (Tailandia)

Marc Márquez tiene muchas virtudes. Se pueden apreciar en cada fin de semana de carreras. Es valiente, espectacular, sabe arriesgar, es rapidísimo a una vuelta (ningún piloto ha logrado más poles que él en la historia) y jamás se da por vencido. Todo esto sumado también había mostrado a un piloto capaz de fallar en momentos inoportunos, una tendencia que con el tiempo ha ido corrigiendo. Sí, Márquez sigue cayéndose mucho, pero sabe cuándo hacerlo, y casi se diría que cómo. Y, sobre todo, ahora es capaz de entender qué hacer en cada momento, y cómo plantear cada carrera. En una reciente entrevista, el cuatro veces campeón del mundo de la clase reina confesaba que en estos dos años está aprendiendo mucho de la manera de gestionar y plantear los grandes premios de su actual máximo rival, Andrea Dovizioso, que tras dos años de peleas en la cabeza de la categoría se ha ganado aún más el respeto de la parrilla. Y del líder. Porque nadie se habría planteado en el inicio de 2017 que Dovizioso podría convertirse en un rival de Márquez hasta el punto de que ambos estén ofreciendo enfrentamientos tan hasta el límite.

El italiano batió por menos de una décima al español sobre la línea de meta de la carrera inaugural de Qatar de este curso, al igual que en el pasado le había derrotado en la última curva de Motegi (Japón) bajo la lluvia y en la última de Austria defendiendo un intento desesperado de adelantamiento de Márquez. Esa espina que tenía clavada el primero de la general de MotoGP se la sacó en Buriram, en un movimiento que le permitió ganar y dejar el título listo para Japón, el escenario deseado para Honda para cerrar la quinta corona de Márquez. «Yo he salido y he tirado fuerte cuatro vueltas, pero he visto que no podía y he cortado en la recta para que me pasara Rossi. Él ha tirado, ha visto que no podía y ha cortado en la recta. Y Dovi igual. Así que cuando Dovi ha pasado ha aguantado delante y ha vuelto a tirar cuando ha querido. Se podía haber rodado más rápido pero había que controlar la goma», explicó sobre una carrera muy táctica.

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Rossi lo probó, en la constatación de la mejoría de Yamaha, por lo menos en Tailandia y en las condiciones del domingo (fortísimo calor para una prueba muy exigente), y después Dovizioso le tomó el relevo al frente de un pelotón muy largo, más una vez que el italiano decidió aminorar la marcha para conservar neumáticos. Los tres citados, Crutchlow, Viñales, Rins, Pedrosa, Zarco, y otros muy cerca como Miller, Petrucci o Iannone, en un grupo más al estilo Moto3 que lo que se suele ver en MotoGP. Analítico como pocos, Dovizioso llevó la carrera al extremo de sus planes, para a diez vueltas para el final tirar y soltar lastre. No a Márquez, ni a Rossi, tampoco a Viñales, que se quitó de encima a Crutchlow y se metió en un cuarteto que se lo tenía que jugar todo, siempre con la Ducati roja al frente, con Márquez a su rueda, en una posición que agarró en cuanto vio a su rival ponerse al frente de la prueba. «Me gusta recibir los elogios y las felicitaciones de un campeón como él, es bonito verle exaltarse tanto por una victoria contra mí: estamos llevando al límite a un seis veces campeón del mundo», comentó el italiano tras su fantástica actuación, insuficiente para batir a un rival que ya sabe que quedando por delante de él sería campeón del mundo, de nuevo, en dos semanas en Japón.

«No es fácil después de tantas carreras malas tener confianza en uno mismo o en el equipo, pero seguramente si en Japón volvemos a hacer un fin de semana como este tendremos una carrera distinta», dijo por su parte Viñales, que por fin completó un buen fin de semana, para él y para Yamaha, como confirmó el cuarto puesto de Rossi y el quinto de Zarco. «Estoy contento, pero sin crear falsas expectativas en mi cabeza para seguir trabajando e intentar encarar bien el inicio de la próxima temporada». Un objetivo normal una vez que la actual no sólo está terminada para él, si no para el resto de la parrilla de la clase reina: porque nadie duda sobre quién va a ser el que termine reinando en un año con grandes carreras pese a que la clasificación muestre el dominio de un piloto, Marc Márquez.

 

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