Igualdad de derechos

Cuando el fútbol estaba prohibido a las mujeres en Alemania

Bärbel Wohlleben sujeta un balón en su casa de Ingelheim am Rhein/Daniel Roland (Afp)
Bärbel Wohlleben sujeta un balón en su casa de Ingelheim am Rhein / Daniel Roland (Afp)

Hasta 1971, la federación de ese país vetaba la participación de las féminas en competiciones y cualquier club que pusiese sus instalaciones a disposición de esos equipos podía ser sancionado

CRISTOPHE BEAUDUFE (COLPISA / AFP)INGELHEIM AM RHEIN

«Pero cuando usted remata de cabeza, ¿no se le estropea el peinado?». A sus 75 años Bärbel Wohlleben aún ríe cuando cuenta su primera entrevista con un periodista deportivo, en septiembre de 1974.

En aquella época la atacante ya contaba con 30 años, pero con apenas tres de carrera deportiva. Porque hasta 1971, la potente DFB, la Federación Alemana de Fútbol, prohibía estrictamente a las mujeres participar en competiciones. Más aún. Todo club que pusiera sus instalaciones a disposición de equipos femeninos era susceptible de ser sancionado.

«Este deporte de combate es por su esencia contrario a la naturaleza femenina», se puede leer en el reglamento de 1955. «El cuerpo y el alma sufren daños inevitables y la exposición del cuerpo viola la buena educación y la decencia», añade.

Pero para la entonces joven Bärbel, la afición al fútbol venía de atrás. Contaba con 10 años cuando dio sus primeras patadas a un balón, en 1954, la tarde de la final del Mundial ganada por Alemania contra la gran Hungría. «Estábamos invitados a casa de unos amigos, fue la primera vez que yo veía un televisor. Después de la victoria fue la locura en casa. Bajamos al jardín y ahí dije: 'yo quiero también jugar a fútbol'».

Durante cuatros años entrenó e incluso jugó en el pequeño club en el que militaban sus tres hermanos. «En aquella época no se controlaba tanto las licencias, y jugué partidos con los juniors C», los menores de 15 años, cuenta a la AFP. Pero pronto se vio obligada a abandonar el deporte que amaba por falta de una estructura organizada. Se centró entonces en el balonmano, hasta que se reencontró por casualidad, con 27 años, con un grupo de chicas que habían creado un equipo en Wörrstadt, un pueblo cercano a Ingelheim, donde reside. «Jugábamos partidos amistosos en campos mitad de hierba mitad de tierra, ya que toda competición estaba prohibida por la DFB».

Selección no oficial

Fue la época en la que, un poco en la clandestinidad, varios entrenadores de equipos femeninos se movieron y empezaron a hablar de crear una federación propia. Asimismo reunieron a las mejores jugadoras para formar «una selección de Alemania» no oficial. Wohlleben fue una de las elegidas. «Nunca tuvimos un entrenamiento juntas. Disputamos algunos partidos contra Dinamarca e Italia. La DFB lo supo. Terminaron por autorizar el campeonato, pero nos dijeron: 'No tenéis derecho a formar una selección nacional'», cuenta.

De hecho, la talentosa jugadora nunca fue internacional, ya que el equipo nacional no fue creado hasta 1982, cuando ella ya no jugaba al nivel más alto.

El primer título de campeón de Alemania femenino se otorgó en 1974, el año del título mundial de la 'Mannschaft' de Franz Beckenbauer y Gerd Müller. Wörrstadt derrotó 4-0 en la final a un equipo de Gelsenkirchen. Wohlleben, de soberbio disparo desde 20 metros, anotó el tercer gol. Y una sorpresa la esperaba...

«Los espectadores se reían de las chicas que jugaban mal. Conmigo no tenían nada que decir, jugué a fútbol durante años con los chicos y tenía un cierto talento» Bärbel Wohlleben

«Recibí una llamada de la televisión nacional, me dijeron que mi gol había sido elegido mejor gol del mes de septiembre, el primer 'gol del mes' marcado por una mujer. Al principio no me lo creí, creí que era una chorrada», recuerda. Finalmente acudió a Colonia para recibir una medalla, que aún conserva. Pero 45 años después todavía recuerda las preguntas que tuvo que responder aquel día: '¿qué piensa su marido?, ¿está él de acuerdo con esto?, ¿quién se ocupa de las tareas de la casa?'. «Yo respondí: 'Mi hombre puede también cocinar, ¿por qué no?'». En aquellos años esa respuesta era infrecuente.

«Era otra época», sonríe. «Hay que recordar que hasta 1977 las alemanas no tuvieron derecho a trabajar sin el consentimiento escrito de su marido», subraya. La ley era clara: «La mujer sólo tiene derecho a trabajar si ello es compatible con sus obligaciones conyugales y familiares».

Con una fuerte personalidad y entusiasmo comunicativo, Bärbel Wohlleben asegura en cambio no haber sufrido sexismo en su carrera como futbolista. «Los espectadores se reían de las chicas que jugaban mal. Conmigo no tenían nada que decir, jugué a fútbol durante años con los chicos y tenía un cierto talento».

Su 'gol del mes' de septiembre de 1974 puede verse en la página https://www.sportschau.de/.