El leonés Javier Castaño y el arte del toreo en Barrancos

Javier Castaño, durante su actuación en la plaza de Barracos, donde la intensidad del público es evidente. /Efe
Javier Castaño, durante su actuación en la plaza de Barracos, donde la intensidad del público es evidente. / Efe

El leonés Javier Castaño, protagonista en Barrancos, el único coso luso donde matan al toro | El diestro leonés se lució con la muleta, pero no fue contundente con el acero

EFELisboa

El diestro leonés afincado en Salamanca Javier Castaño y el sevillano Javier Jiménez se fueron de vacío tras fallar con la espada en el festival luso de Barrancos, el único lugar de Portugal donde una ley excepcional permite matar a los astados en la plaza.

Abrió el cartel el torero de Sevilla con un toro 'ensabanado' de Couto Fornilhos.

Bien con los trastes pero en la suerte de matar falló en demasiadas ocasiones.

Un albero situado en la plaza del pueblo de Barrancos -localidad fronteriza con el norte de Huelva y el su de Badajoz- al que también saltó el diestro Javier Castaño.

Se lució con la muleta, pero tampoco fue contundente con el acero, por lo que, al igual que su compañero de cartel, se fue de vacío.

Aunque en Portugal no se pueden matar los toros a estoque, una ley permite que se celebre la suerte de matar al astado entre los días 29 y 31 de agosto en el coso de Barrancos.

Por la mañana, los toros que se matan en la plaza son corridos por las calles del municipio.

El público, en el albero

Por la tarde, todo el pueblo acude al coso de madera habilitado para los días de fiesta. Incluso, llama la atención como algunos mozos presencian la lidia sentados sobre el albero, sin protección alguna.

Mañana será el turno de otros dos toreros sevillanos, Rafael Serna y Alfonso Cadaval, éste último hijo del popular humorista español César Cadaval.

La feria la cerrará en solitario Damián Castaño -hermano de Javier Castaño- que a sus 28 años afronta una de sus mejores temporadas.

Aunque en Portugal está prohibida la suerte de matar desde 1928, en Barrancos se seguía con este tipo de festejos de muerte por una cuestión de «tradición», explicaron a Efe desde la Comisión de Festejos de Barrancos, encargada de organizar estos festivales.

Sin embargo, entre los años 1998 y 2002 hubo mucha presión por parte de determinadas organizaciones portuguesas que pidieron la abolición de estos festejos con muerte en Barrancos, motivo por el que el Parlamento luso aprobó una ley excepcional que permite este tipo de lidia entre los días 29 y 31 de agosto en el pueblo de Barrancos.