Cómo disfrutar del 'Cantar de mio Cid' en solo quince minutos

El original del 'Códice de Vivar' en la vitrina de seguridad en la que se exhibe. /BNE
El original del 'Códice de Vivar' en la vitrina de seguridad en la que se exhibe. / BNE

La Biblioteca Nacional exhibe por primera vez el 'Códice de Vivar' en un plazo improrrogable de dos semanas

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Durante quince días, en turnos de quince minutos y grupos de solo veinte personas. Quien quiera ver el 'Cantar de mio Cid', que por primera vez en la historia expone la Biblioteca Nacional (BNE), deberá estar ágil para disponer de unos preciosos 900 segundos para contemplar el original del 'Códice de Vivar,' la obra fundacional de nuestra poesía y literatura. Es la estrella de la exposición 'Dos españoles en la historia: el Cid y Ramón Menéndez Pidal', con la que se rinde homenaje al filólogo y gran valedor de cantar –«el acta natalicia de la literatura española», dijo– en la institución que lo tutela desde hace 59 años.

El códice único del cantar,donado por la Fundación Juan March a la BNE en 1960,es una de las joyas más preciadas de nuestro patrimonio bibliográfico. Se exhibirá en la antesala del Salón General de la biblioeteca, sólo quince días y junto al cofre repujado del siglo XIX que lo contuvo, el que ordenó construir el político asturiano Alejandro Pidal y Mon –tío de Menéndez Pidal–, que heredó el códice en 1865.Se sustituirá luego por un facsímil hasta la clausura de la muestra, el 22 de septiembre. En once horas diarias de apertura, los afortunados que podrán contemplar el pergamino serán apenas 13.000. Deberán retirar su entrada en la propia sede de la BNE.

En seiscientos años el pergamino sufrió toda suerte de avatares antes de llegar a la cámara acoraza de la BNE en 1960

La exposición aborda la influencia del cantar en nuestra comprensión del propio poema, su azarosa vida, sus fatigas como objeto de estudio y las peculiaridades físicas del 'Códice de Vivar'. «Es el origen de la lengua y la poesía españolas y parte inherente de la cultura española, ya que refleja valores que aún nos emocionan: la lealtad, el compañerismo y la superación del héroe», dijo la directora de la BNE, Ana Santos Aramburo, en presencia del ministro de Cultura, José Guirao, que quiso inaugurar la «histórica y muy emocionante» exposición.

El 'Cantar de mio Cid'
El 'Cantar de mio Cid' / BNE

El códice se exhibe en un vitrina hermética de alta seguridad que reproduce las condiciones de la cámara acorazada en la que se tutela junto a otros tesoros bibliográficos, como los Beatos y el 'Quijote', a 21 grados y con un 41% de humedad. «Está en un buen estado de conservación», asegura Santos, quien destacó que «los informes técnicos concluyen que no hay problema para su exposición durante dos semanas con los mismos valores de conservación de la cámara acorazada».

El original del siglo XIV encierra 3.700 versos irregulares en sus 74 páginas de pergamino grueso. Le faltan cuatro, entre ellas la primera, y se exhibe abierto por una página en muy buen estado donde puede leerse 'Por muertas las dexaron...'. Fue donado en diciembre de 1960 a la BNE por la Fundación Juan March, que lo compró a los herederos del marqués de Pidal por 10 millones de pesetas, hoy unos 2,2 millones de euros. Ahora las valoraciones «más bajas» del cantar «están por encima de los 20 millones de euros», apuntó Guirao.

Es una copia elaborada en el siglo XIV del original firmado en 1207 por Per Abat, y a lo largo de seis siglos ha sufrido toda suerte de avatares con cambios de propiedad, reescrituras, anotaciones y agresiones con químicos para facilitar la lectura de algunos pasajes. A finales del XVI estaba en el archivo del concejo de Vivar, el pueblo del que tomó su nombre Rodrigo Díaz (c.1045-1099), El Cid Campeador, caballero castellano cuyas hazañas de los últimos años glosa el cantar en una recreación libre y que, entre finales del siglo XII y principios del XIII, un anónimo amanuense puso por escrito.

Peripecia

El códice permaneció en Vivar unos dos siglos, entre el archivo del concejo y el convento de Santa Clara, de donde salió en torno a 1775 por orden de Eugenio Llaguno Amírola, oficial de la Secretaría de Estado. Tomás Antonio Sánchez, filólogo e historiador, lo recibió para elaborar una edición del cantar y devolverlo, cosa que jamás hizo. Sus descendientes lo venderían décadas después al bibliófilo Pascual de Gayangos, que en torno a 1858 lo vendió, a su vez, al primer marqués de Pidal, nada que ver con el erudito. Antes trató de venderlo al Museo Británico, más que interesado en el códice.

Comisariada por, la muestra llega en el 150 aniversario nacimiento de Ramón Menéndez Pidal (1869-1968), efeméride en la que la BNE «quiere saldar la deuda que España tiene contraída con él». Más en particular «al conocimiento y aprecio del primero de sus héroes: el Cid Campeador, merced al rastreo y exhumación, por parte de Pidal, de tanta y tan dispersa memoria cidiana».

El 'Cantar de mio Cid'
El 'Cantar de mio Cid' / BNE

La exposición, cuyo título evoca al célebre ensayo de Menéndez Pidal 'Los españoles en la historia', tiene otra sección en la Sala de las Musas que analiza el crucial papel del erudito en la cultura y la filología españolas del siglo XX a través de sus «gestas biográficas e intelectuales». «Se trata de entender y estimar la naturaleza y alcance de su inmensa labor por nuestras letras», concluye el comisario.

Analiza la imagen proyectada por generaciones de hispanistas sobre la figura del Campeador mediante todo tipo de fuentes literarias y artísticas, desde la Edad Media a nuestros días, a través de la épica, el romancero, la historiografía, el teatro, el arte, el cine, el cómic o la televisión.

Datos útiles

Qué:
Dos españoles en la historia: el Cid y Ramón Menéndez Pidal
Dónde:
Biblioteca Nacional de España. Paseo de Recoletos 22 Madrid. www.bne.es
Cuándo:
del 5 de junio al 22 de septiembre de 2019
Cuánto:
Entrada gratuita