Lluís Pasqual deja el Lliure tras las denuncias por acoso laboral

Pasqual posa para una entrevista en el año 2006. /Mireya López
Pasqual posa para una entrevista en el año 2006. / Mireya López

El director y fundador del centro presentó su dimisión dos meses después de ser acusado de «despotismo» y «malos tratos» por algunos trabajadores

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Dos meses después de que se lanzaran contra Lluís Pasqual varias acusaciones por acoso laboral y despotismo, el director y creador del Teatro Lliure de Barcelona presentó su dimisión como director de la institución. Fundador en 1976 de este centro dramático crucial para la vida cultural en Cataluña, más de 800 profesionales del teatro habían exigido el cese de Pasqual por presuntas «prácticas abusivas de los derechos laborales» y una actitud «despótica» con los trabajadores.

Pasqual comunicó su renuncia en una carta remitida el viernes al presidente la Fundación Teatre Lliure/ Teatre Públic de Barcelona, Ramon Gomis, y a los patronos de la institución, después de que las acusaciones provocara una fuerte división con manifiestos a favor y en contra de la continuidad de Pasqual, respaldado por destacados profesionales de la escena como Núria Espert, Antonio Banderas, Rosa Maria Sardà o Josep Maria Flotats.

«Lo que empezó como una calumnia en las redes sobre mi comportamiento como director de escena y más tarde como director del Teatre Lliure se ha convertido en un debate público en el que se han mezclado muchas cosas, pero la consecuencia grave es que ha contaminado al equipo humano del Lliure, y se ha convertido en un debate interno», plantea Pasqual en su carta. Recuerda como «en los teatros que he dirigido, en el Lliure también, siempre he tenido el pleno apoyo del equipo, absolutamente imprescindible para sacar adelante un proyecto que en las condiciones actuales me siento incapaz de liderar. No sería bueno para ningún teatro, no lo sería para el Lliure, tampoco para mí», precisa.

Las acusaciones contra Pasqual partieron del colectivo 'Dones i Cultura', que reclama ahora que su relevo se realice mediante un concurso «público y transparente», que respete la ley de paridad. 'Dones i Cultura' pidió su dimisión al entender que Pasqual se había «excedido» en sus funciones y realizado presuntas «prácticas abusivas contrarias de los derechos laborales más básicos», actuando de manera «despótica» y con «malos tratos» hacia los trabajadores. La actriz Andrea Ros denunció luego el «abuso de poder, la tiranía, la falta de respeto y la injusticia» que habría sufrido en su trato con Pasqual durante los dos años que abordó las representaciones de 'El Rei Lear' con la 'Kompanyia Lliure'

En el polo opuesto, un centenar de actores y técnicos teatrales dirigidos por Pasqual firmaron un manifiesto de apoyo al director, distinguido en 2015 con la cruz de Sant Jordi de la Generalitat. Entre los firmantes, las actrices Núria Espert, Rosa Maria Sardà, Emma Vilarasau, Mercedes Sampietro, Vicky Peña, Carmen Machi, Marisa Paredes o Ana Belén, los actores Antonio Banderas, Juan Echanove y Eduard Fernández, y los directores Josep Maria Flotats, Daniel Bianco y Pablo Messiez.

Nacido en junio de 1951 en Reus (Tarragona), Pasqual es una de las figuras indiscutibles del teatro español y europeo. Fundador del Teatre Llliure en 1976, había sido su codirector entre 1998 y 2000. En 1983 dirigió del Centro Dramático Nacional y en 1990 se hizo cargo del el Teatro Odeón de París. Entre 1995 y 1996 dirigió la Bienal de Teatro de Venecia y fue comisionado del Ayuntamiento de Barcelona para el proyecto 'Ciudad de Teatro' entre 1997 y 1999.

El mandato de Pasqual al frente del Lliure debía concluir en junio de 2019, cuando se cumplieran ocho años al frente de la institución, si bien el Patronato del Lliure acordó con el director una prórroga de dos años para evitar «vacíos» en la programación y «disrupciones» en el funcionamiento del teatro hasta la incorporación del nuevo director o directora surgido del concurso abierto previsto para la temporada 2019-2020.

'Dones i Cultura' anima ahora a los trabajadores del teatro a seguir con la «auditoría» que se activó tras la denuncia que plantearon en julio pasado contra la «despótica» manera en que Pasqual trataba a los trabajadores. A raíz de esa denuncia el comité del Teatre Lliure encargó un estudio de riesgos psicosociales «para velar por la salud y la integridad» de los empleados.

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