Santiago Muñoz Machado es el nuevo director de la RAE

Santiago Muñoz Machado. /Efe
Santiago Muñoz Machado. / Efe

El jurista se impuso por mayoría absoluta al lingüista José Antonio Pascual y al periodista Juan Luis Cebrián

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Sin sorpresas en la RAE. Santiago Muñoz Machado será el director de Real Academia Española durante al menos los próximos cuatro años. El jurista, catedrático y ensayista es el número 31 en los 305 años de historia de la docta casa y se impuso en la votación del pleno al periodista y escritor Juan Luis Cebrián y al lingüista y filólogo José Antonio Pascual. El sucesor de Darío Villanueva fue elegido por mayoría absoluta y en la primera votación de un pleno «muy cordial».

«Es una cuestión de Estado que la RAE pueda funcionar con normalidad y tranquilidad y que tenga las garantías necesarias para que su prestigio mundial crezca», fueron las primeras declaraciones de Muñoz Machado. Negó además que haya un clima de confrontación en la casa. «Ha sido un pleno muy cordial. Esta casa es un colegio la mar de cordial, contra lo que se cuenta en los medios, nos llevamos todos muy bien y cuando hay un choque lo resolvemos con educación y los incidentes se subsanan con amabilidad y buena llevanza dentro de la casa», dijo. «No tenemos problemas y el trato es excelente», concluía, aclarando que el primero en felicitarle fue «el señor Cebrián».

«Es un honor y un orgullo ser elegido para dirigir una institución tricentenaria, las más importante de nuestra cultura y con enorme repercusión en todo el universo del español y en el mundo», dijo agradeciendo su nombramiento. «Nos toca tratar de mantener unificada un lengua que habla 550 millones de personas, de modo que la responsabilidad que recae sobre mis espaldas es enorme», reconoció.

De lo poco reñido del decisivo pleno es buena prueba que no fuera necesaria una segunda votación, según precisó el todavía máximo responsable de la institución, Darío Villanueva que ofreció a su sucesor su «leal colaboración». Muñoz Machado no será director de pleno derecho hasta el pleno ordinario del 10 de enero. «Ese día tengo la obligación de presentar el programa y el plan que tengo trazado, así que no me extenderé hoy», advertía en su primera comparecencia. «No hay muchas novedades y tenemos los mismo problema de ayer y los de mañana. Se trata de cumplir sus fines estatutarios», aclaró.

No obstante, anticipó que dedicará todo su tiempo a «que la institución esté bien gestionada, que crezca su prestigio y que desaparezcan sus problemas inmediatos». Unos problemas que tienen mucho que ver con el dinero público. «Resolver los famosos problemas económicos solo requiere un poco de atención del Gobierno, que seguro que nos prestará, para que la RAE sea una institución de referencia en todo el mundo y mantenga su prestigio», dijo . «Es una cuestión de Estado que la RAE pueda funcionar con normalidad y tranquilidad», reiteró.

Con un déficit de dos millones de euros la financiación será le caballo de batalla del nuevo director. Con 46 académicos vitalicios y no remunerados y 80 empleados -entre lingüistas, informáticos y administrativos- en los Presupuestos Generales de 2018 se consigna la misma aportación que en 2017, 1,6 millones de euros, cerca de un 20% del presupuesto total de la institución, que roza los siete millones.

El otro caballo de batalla será el del lenguaje inclusivo y la revisión lingüística de la Constitución, de acuerdo con informe sobre presunto machismo en la Carta Magna que el Gobierno encargó a la RAE y en cuya ponencia han participado Pedro Álvarez de Miranda, Paz Battaner, Ignacio Bosque e Inés Fernández-Ordóñez. «Nos han encargado un informe que está bastante avanzado y los responsables de hacerlo han cumplido en tiempo su misión», afirmó.

«Es de extraordinaria calidad técnica, según me dicen, aunque yo no lo conozco, porque la secretaria y el director y la comisión delegada han tenido mucho cuidado de mantener la reserva», precisó. Los pasos siguientes serán que lo expongan en el pleno para que se estudie en pleno en enero y luego se presente a la peticionaria -la vicepresidenta Carmen Calvo- y ella decidiría su destino, que supongo será hacerlo público», señaló.

Quiso además tranquilizar a la plantilla de la institución, «Tenemos un personal de extraordinaria cualificación. No es fácil de sustituir y mi propósito es confirmar a la totalidad del personal. No tengo razones para pensar que podemos prescindir de nadie. Todos deberían ser confirmados. La potencia de una institución depende de sus recursos y mi primer trabajo es conseguirlos para que todo se mantengan en sus puestoa. Sólo excepcionalmente habría una reestructuración del personal», concluyó aludiendo de nuevo al dinero.

Los recursos menguantes de la RAE proceden de la aportación el Estado que se ha reducido de 4,2 millones a 1,6 en diez años; de la Fundación pro-RAE, que ha pasado de tres millones a uno; y la venta de sus publicaciones, con el Diccionario de la Legua Español (DLE) a la cabeza, que ha sufrido un brutal descenso de ventas sólo proporcional al crecimiento exponencial de las consultas gratuitas en su versión digital.

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