'La Gioconda' se harta de las visitas

Un grupo de visitantes trata de fotografiar 'La Gioconda'./Efe
Un grupo de visitantes trata de fotografiar 'La Gioconda'. / Efe

Los empleados fuerzan el cierre del Louvre al dejar sus puestos alegando que no ejercen su trabajo de forma segura por el gran número de visitantes

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Los expertos lo llevan advirtiendo desde hace tiempo: el Louvre corre el riesgo de morir de éxito. Tal es la afluencia de público que el museo más conocido del mundo recibe cada día que, finalmente, hoy, los responsables de la institución sufrieron las consecuencias de no poder asumir tantas visitas. El Louvre no abrió sus puertas este lunes después de que los trabajadores se acogieran al 'derecho de retirada', un artículo del código laboral francés que permite a los empleados abandonar su puesto sin informar a sus jefes cuando consideran que no lo pueden ejercer de forma segura.

«Debido a la adopción del derecho de retirada por una parte de los trabajadores de acogida y vigilancia del museo a causa de la fuerte afluencia, el Louvre permanecerá excepcionalmente cerrado este 27 de mayo», afirmó la institución en un inusual mensaje publicado en su cuenta de Twitter. En varios tuits posteriores, el Louvre informó de que los visitantes que hubieran comprado su entrada para el lunes podían solicitar su reembolso enviando un correo electrónico al museo y pidió a quienes planeen acercarse al palacio en los próximos días que adquieran sus entradas por internet, y no en las taquillas, porque se espera «una fuerte afluencia».

Más claro fue el sindicato Sud Culture Solidaries, que en un comunicado denunció la «degradación sin precedentes de las condiciones de visita y de trabajo» en el museo. «En 2018, la asistencia al Louvre superó el listón de los 10,2 millones de visitantes y mientras el número de asistentes ha aumentado más del 20% desde 2009, el palacio no se ha agrandado y los efectivos no han dejado de disminuir. La situación es insostenible», continúa el sindicato, que justifica la decisión de los trabajadores de acogerse al 'derecho de retirada' en la necesidad de «expresar su ira» a la dirección del museo. Una dirección que, sin embargo, no quiso pronunciarse sobre los hechos. A lo largo de la mañana, los empleados del Louvre se manifestaron frente al Ministerio de Cultura francés para reivindicar mejores condiciones de trabajo y más respeto al público.

El récord absoluto de visitantes en 2018 se celebró como un motivo de orgullo para el museo y también para París, que consideraba que el regreso de los turistas a la institución daba por superada la psicosis tras los atentados terroristas de los años anteriores. El ya legendario vídeo de Beyoncé y su marido, el rapero Jay Z, frente a 'La Gioconda', fue el colofón a esta resurrección del Louvre.

Pero estas cifras tan grandilocuentes ocultaban una cara b que los trabajadores del museo ahora denuncian: el estrés de que nada ni nadie dañe las grandes obras que el museo alberga; la repetición continua de que no se puede utilizar el flash para inmortalizar los grandes tesoros del museo; o la imposibilidad de mantener a las hordas de visitantes dentro de unos mínimos parámetros de educación.

De esta manera, cuidar de 'La Gioconda', la 'Venus de Milo' o la 'Victoria de Samotracia' se ha convertido en una experiencia poco gratificante para los vigilantes del museo, pero tampoco los aficionados al arte están satisfechos. Quien haya visitado en los últimos meses el Louvre habrá descubierto con sorpresa que la sala en la que descansa la 'Mona Lisa' es un ir y venir de multitudes que se conforman con hacerse un selfi sin apenas mostrar interés por el cuadro de Leonardo da Vinci. ¿Cantidad o calidad? Ese es el debate al que se enfrenta el Louvre.