La variante de Pajares cumple una década con todos sus túneles perforados y sin trenes

Imagen de un túnel en el interior de la Variante./
Imagen de un túnel en el interior de la Variante.

Las obras avanzan pero el retraso en León-La Robla y la ladera complica abrir en 2021. Cada año de demora causa un perjuicio de 43,3 millones

RAMÓN MUÑIZGijón

Belarmino Martínez trabajaba esa mañana pero sabía que tenía que ir guapo. Le esperaba L'Ayalga, una tuneladora de 1.900 toneladas que llevaba varios días parada en las entrañas del macizo de las Ubiñas, a 600 metros bajo la tierra del valle de Casares. Le tocaba a él encenderla y vencer los escasos metros de tierra y piedra que impedían que Asturias y León dispusiera del segundo túnel de 24,7 kilómetros diseñado para el AVE. En el lado asturiano, protegidos por una carpa y de rigurosa corbata, aguardaban políticos y empresarios como Florentino Pérez. A través de un sistema de videoconferencia, el ministro José Blanco dio la orden a la cuadrilla de la tuneladora para que procedieran. Los trabajadores, sabedores de quiénes les iban a ver, colocaron una enorme bandera asturiana en la máquina para que les acompañara.

Treinta minutos costó dar ese empujón final. Era el punto y aparte a 63 meses de obra en la variante de Pajares. Iban 2.132 millones y unos 4.000 obreros empleados. «Con el cale del túnel, concluimos la fase más importante de las obras de alta velocidad», aseguró el ministro. Su equipo contaba con que los trenes aprovechasen tamaño esfuerzo en apenas dos años.

Una década ha pasado desde aquel 11 de julio de 2009 y de momento el aire es lo único que corre dentro de los tubos. Todos los pronósticos que se han ido haciendo cayeron en saco roto. Oficialmente, la promesa que se mantiene vigente es la de terminar las obras en 2020 y poner toda la infraestructura en fase de pruebas, lo que dejaría para 2021 el momento en el que los trenes de Renfe circulasen bajo la cordillera, evitando a sus ocupantes 45 minutos de viaje.

Las autoridades en el cale del segundo tubo de la variente.
Las autoridades en el cale del segundo tubo de la variente.

Ese fue el calendario que fijó el anterior ministro, Íñigo de la Serna, hace dos veranos, pero a su sucesor se le acumulan demoras que amenazan con dar al traste con la expectativa. Es cierto que tiene a los obreros ya tendiendo la vía dentro de los túneles, un avance capital, pero existen incertidumbres en otros frentes.

Las cuentas económicas por ejemplo no casan. El presupuesto de 2018 reservaba 126,9 millones para avanzar. A 31 de noviembre apenas se habían utilizado 58,6 millones, el 40% de ellos además en pleitos pendientes, no en nuevas unidades de obra.

Tampoco encaja la coordinación con el tramo anterior, León-La Robla. El 26 de julio de 2018, el ministerio firmó el contrato para renovar la vía, suprimir los pasos a nivel y tender en estos 20,2 kilómetros un sistema de triple hilo, esto es, vías de tres carriles que permitan el paso de trenes en ancho ibérico e internacional. La operación es indispensable para abrir la variante con un túnel en triple hilo, tal y como se programó. Ha pasado un año y la obra sigue sin comenzar. Cuando lo haga, el adjudicatario necesita otros doce meses para entregar modernizado el tramo.

La ladera de Campomanes, hasta ahora el mayor punto crítico de la variante, tampoco está resuelta. La idea es retirarle 80.000 metros cúbicos para que dejen de presionar a la actual pantalla de contención. Ineco recibió en mayo el encargo de redactar el proyecto. Si no hay retraso lo tendrá en noviembre. Luego deberá ser sometido a supervisión técnica, preparar los pliegos para contratar la obra, licitarla, adjudicarla y formalizarla, trámites que en el mejor de los casos añaden un semestre de papeleos antes de que arranque la excavación. Ineco, por cierto, tenía confiada la asistencia al control y vigilancia de los trabajos de telecomunicaciones de la variante en base a un contrato que acaba de serle ampliado hasta mayo de 2021.

El vaso medio vacío se completa con un recordatorio. Los técnicos de Fomento calculan que abrir la variante proporcionará un beneficio social de 43,3 millones al año. Llegan a ellos sumando el menor coste que tendrá el transporte de mercancías y el valor que los pasajeros dan a ahorrarse los 45 minutos de más que ahora lleva circular por el puerto de Pajares.