El incremento de osos en la Cordillera Cantábrica obliga a aprobar protocolos de prevención

Una osea con sus dos crías. /Fundación Oso Pardo
Una osea con sus dos crías. / Fundación Oso Pardo

El número de ejemplares se acerca ya a los 350 y la Fundación Oso Pardo entiende necesario conjugar la conservación del hábitat y mantener el furtivismo bajo mínimos a la par que se evitan las interacciones de osos con los humanos

MARCO MENÉNDEZ
MARCO MENÉNDEZLeón

La población de osos pardos en la Cordillera Cantábrica ha aumentado de forma notable. Se acerca ya a los 350 ejemplares y las dos subpoblaciones -la oriental y la occidental- ya han logrado conectarse. Esta situación hace que el contacto de cualquiera de estos animales con el hombre sea cada vez más probable y, por lo tanto, aumenta el riesgo de accidentes.

Esto es lo que quiere evitar la Fundación Oso Pardo, cuyo presidente, Guillermo Palomero, indica que «la clave a partir de ahora es seguir conservando el hábitat y mejorando su conectividad, manteniendo el furtivismo bajo mínimos. Pero tenemos que ir por delante en los conflictos».

Dos asuntos son fundamentales: agilizar la prevención y el pago de daños, y evitar las interacciones de los osos con los humanos. Por ello, Palomero explica que «hay que informar de qué hacer si te encuentras con un oso, regular el turismo de avistamiento de animales y evitar a los osos habituados, que suelen ser ejemplares jóvenes que comen frutas en los pueblos o van a los contenedores de basura y no tienen miedo porque nunca fueron perseguidos».

Estos asuntos han de ser recogidos en nuevos planes de recuperación que, con rango de decreto, han de aprobar Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León. Palomero indica que «tienen que recoger los nuevos retos de la conservación. Por eso pedimos que se actualicen» Además, estos planes han de tener el marco legal que obligue a todas las partes, así como las especificaciones de cada territorio.

Pero los osos pueden generar problemas, como ocurre actualmente con el llamado 'Goiat' en los Pirineos. Para ello, la Fundación Oso Pardo reclama «un protocolo de intervención para la Cordillera Cantábrica y otro para los Pirineos. De esa forma se arropa la intervención de los equipos que han de participar en situación de conflicto con osos, como cuando hay que sacar a algún ejemplar de un pueblo. Lo deseable es que sea el mismo protocolo para todas las comunidades autónomas».

Precisamente, con el objetivo de minimizar los riesgos, tanto en actividades de turismo de avistamiento como en encuentros casuales, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente publicó el año pasado la guía 'Buenas prácticas para la observación de oso, lobo y lince en España', en el que se incluye un decálogo que se basa en el respeto a los animales y a su entorno, y en actuar sin brusquedad en un encuentro casual.

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