Fina Miralles y Rita Ponce de León exponen en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, de la mano del comisario Juan Canela

Fina Miralles y Rita Ponce de León exponen en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, de la mano del comisario Juan Canela

El título y la trama de este proyecto expositivo surge de un capítulo del pequeño libro Testament Vital, en el que Fina Miralles recuerda su paso por distintos lugares de Sudamérica

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La Fundación Cerezales Antonino y Cinia (FCAYC) inaugura este domingo, 2 de diciembre, a las 12 de la mañana la exposición 'Aquí eran los ojos lo que hablaban', muestra doble de las artistas Fina Miralles (Sabadell 1950) y Rita Ponce de León (Lima, 1982).

El título y la trama de este proyecto expositivo, que pone en diálogo la práctica artística de Fina Miralles con la de Rita Ponce de León, surge de un capítulo del pequeño libro Testament Vital, en el que Fina Miralles recuerda su paso por distintos lugares de Sudamérica, donde convive con algunos pueblos originarios de la región. «Aquí eran los ojos los que hablaban, y no las palabras… nos entendíamos con el sentimiento y la mirada», anota entonces en uno de los cuadernos que la han acompañado durante toda su existencia. El trabajo de ambas artistas, aunque alejado generacional y geográficamente, se acerca en lo sustancial, adentrándose en espacios donde la vida prevalece ante cualquier estructura fija.

La artista conceptual Fina Miralles, después de estudiar Bellas Artes y a la muerte de sus padres, inicia un peregrinaje vital que la lleva a Sudamérica, el Norte de Francia, Italia y otros lugares, hasta llegar a Cadaqués, donde sigue viviendo fiel a su diálogo cotidiano con la tierra, el mar y los ritmos de la naturaleza. Entre sus exposiciones individuales destaca la restrospectiva que de su obra hizo el Museu d'Art Sabadell en 2017, titulada Fina Miralles, Paraules fèrtils, 1972-2017. Por su parte, Rita Ponce de Leon, que vive y trabaja en México D.F., estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado «La Esmeralda» en México D.F. y en la Pontificia Universidad Católica del Perú en Lima. Entre sus muchos trabajos, en 2016 participó en la 32º Bienal de Sao Paulo.

Una de las obras que podrá verse en esta exposición es Dona-arbre (Mujer-árbol), una acción que tuvo lugar en 1973 cuando Fina Miralles enterró la mitad de su cuerpo en un campo de cultivo de Sant Llorenç del Munt. La artista aparece sumergida en la tierra, evidenciando que el ser humano es también un ser de materia natural. El árbol, una imagen poética persistente en el trabajo de Miralles a la hora de plasmar su pensamiento sobre la naturaleza, la cultura y el mundo simbólico, es un elemento que aparece también en numerosos trabajos de Rita Ponce de León, y sirve aquí como figura metafórica sobre la que construir el proyecto. Las formas de los chopos, nogales y robles que rodean a la FCAYC, y que se reflejan en el muro cortina de la sala de exposiciones, hacen que su presencia se cuele en su interior. Se establece así una conversación entre el paisaje y las obras expuestas, acentuando cómo la práctica de ambas artistas diluye esa extraña frontera que separa la vida del arte en tantas ocasiones.

Las sencillas y poéticas acciones de Fina Miralles en la naturaleza, sus dibujos, poemas y pinturas insisten en la unidad interna del universo natural, en confrontación con el universo artificial que nace de la modificación contextual por la intervención humana. Los trabajos de Rita Ponce de León generan procesos de aprendizaje profundos que se dan a través del cariño y de la proximidad física, dejando que el tiempo haga su trabajo. Para Miralles escritura y dibujo son elementos que conviven en su universo creativo. Para Ponce de León dibujar es una forma particular de pensar y ser pensado, así, Unos en otros (2018), una serie de dibujos realizados en Cerezales del Condado, el cuerpo de la artista establece un diálogo con este territorio particular, con sus ritmos y sus recorridos. Las líneas recorren el papel vegetal e incluso le dan forma mediante el corte para extenderse por la pared, adentrándose en la relación entre lo natural fuera de nosotros y nuestros cuerpos.

Los proyectos de Fina Miralles y Rita Ponce de León rescatan distintos saberes que comprenden un mundo común en el que los humanos no somos ya el centro de nada y donde la vida emerge frente a todo lo demás. Si en este mundo híper-conectado una vuelta a cierta esencia es necesaria, los trabajos en esta exposición articulan un diálogo sincero entre ellos y con el entorno, creando conexiones sensibles y conformando un lenguaje poético a partir de un estrecho diálogo con la tierra y una intensa presencia del ser.

 

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