La Fiesta de la Trashumancia de Prioro vuelve a contar con un rebaño de 2.000 ovejas

La Fiesta de la Trashumancia de Prioro vuelve a contar con un rebaño de 2.000 ovejas

La Fiesta de la Trashumancia de Prioro se inició en 1994 con el objetivo de promover la recuperación de las vías pecuarias españolas, que llegaron a sumar 120.000 kilómetros de longitud

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Prioro celebra su Fiesta de la Trashumancia. La localidad montañesa de Prioro celebró este sába una festividad que pone en valor el pasado y la historia de la comarca. La Asociacion Promonumenta no ha querido perderse esta celebración y a su vez ha iniciado una actividad complementaria a sus tradicionales visitas a monumentos como es el apoyo a bienes patrimoniales de carácter inmaterial, de los cuales es riquísima la provincia de León, hasta el punto que, hace dos años, la Diputación Provincial inició los trámites ante la Junta de Castilla y León para que el conjunto de las fiestas leonesas sean declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La Fiesta de la Trashumancia de Prioro se inició en 1994, dentro del Proyecto 2001, organizado por el Fondo Patrimonio Natural Europeo con el objetivo de promover la recuperación de las vías pecuarias españolas, que llegaron a sumar 120.000 kilómetros de longitud. En aquella ocasión llegaron 2.000 merinas procedentes de la localidad cacereña de Torrejón El Rubio, con un recorrido de 800 kilómetros. Fue una de las primeras en ser declarada de Interés Turístico Provincial, en el año 2009, con la nueva normativa de la Diputación, si bien ya contaba con otra declaración con normativa anterior.

En esta XXVI edición de la fiesta, también fueron 2.000 ovejas con varios pastores, perros mastines y mayoral a la cabeza. El desarrollo de los actos, perfeccionados con relación a los primeros años, incluyó una pequeña feria de productos típicos, corro de aluches, concurso de potentes mastines leoneses, concurso de siega -auténtico martirio en un día de fuego-, comida en la carpa -también bajo el fuego- a base de chanfaina y caldereta de cordero, y bailes tradicionales, entre ellos el de «la Rosca» que, como manda la tradición, sirvió para poner fin a la fiesta.

Las cuarenta personas que integraban el grupo de Promonumenta estuvieron acompañadas y guiadas en todo momento por Ramón Gutiérrez, maestro jubilado de Prioro, Socio de Honor de Promonumenta y fecundo escritor sobre temas de la Montaña Oriental leonesa, cuyo último título «La gesta de los motriles» será presentado en Prioro dentro de los actos de la Fiesta de la Trashumancia. La visita forzosamente incluyó el Museo Etnográfico de la Trashumancia -el más antiguo de la provincia- la iglesia, los hórreos más significativos -20 quedan todavía en Prioro- y el chozo de pastores. Por la mañana, antes de la fiesta, la subida al mirador de El Pando había sido una perfecta apertura del día.

La visita a la iglesia sirvió también para participar en la controversia establecida entre distintos especialistas de arte, entre ellos algunos de la Universidad de Cantabria, sobre el significado y origen de la escultura en piedra caliza situada en la hornacina central de la fachada principal. Para algunos, se trata de una estatua romana reutilizada, que incluso pudiera ser una diosa; para otros, un santo de iconografía desconocida… Para Promonumenta, coincidiendo también con algunos de los participantes en la controversia, se trata de la mártir Santa Bárbara, con vestimenta clásica y portando en su mano derecha la torre acastillada con tres ventanas donde estuvo prisionera.

La Fiesta de la Trashumancia de Prioro sigue siendo una bien merecía Fiesta de Interés Provincial, no solo por el mantenimiento de una tradición