Malestar y desconcierto por el plan de la Junta de reducir los consultorios rurales

La consejera de Sanidad, de azul, con alcaldes de los municipios de Aliste el pasado julio./J. L. LEAL-ICAL
La consejera de Sanidad, de azul, con alcaldes de los municipios de Aliste el pasado julio. / J. L. LEAL-ICAL

Alcaldes de la comarca zamorana de Aliste lamentan que Sanidad no les haya presentado antes la propuesta

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZZAMORA

Malestar y desconcierto es lo que se vive estos días en la comarca zamorana de Aliste después de que el director general de Planificación y Asistencia Sanitaria, Alfonso Montero Moreno, informara a Ical sobre el proyecto de la Junta de Castilla y León para cambiar el modelo de asistencia sanitaria en el medio rural. Aliste sería la zona básica de salud elegida en la provincia de Zamora para poner en práctica el nuevo sistema.

La consejera de Sanidad, Verónica Casado, visitó Alcañices el pasado mes de julio y tranquilizó a los alcaldes y vecinos de la comarca alistana, limítrofe con Portugal. En esa reunión los catorce alcaldes de los municipios de la Zona Básica de Salud de Aliste solicitaron a la consejera que cualquier cambio que se propusiera se consensuase antes con los representantes de los municipios, por lo que ante el anuncio del director general, hay malestar pero también desconcierto.

El alcalde de Trabazos, Javier Faúndez (PP), explicó que los alcaldes de la Zona Básica de Salud de Aliste no han visto todavía la propuesta de la Junta ni saben realmente lo que hay. Es más, defiende que cuando la consejera estuvo en Alcañices se comprometió a que los alcaldes serían conocedores de primera mano de la propuesta, por lo que entiende que esto es «un incumplimiento de la palabra que nos dio la consejera».

«La última punta del ataúd»

«A día de hoy no sabemos cuál es la propuesta de la consejería. No se lo que entiende la consejera por primera mano, cuando nos hemos enterado por los medios de comunicación», afirma Javier Faúndez, quien añade que desde la reunión del mes de julio en Alcañices «nadie nos ha dicho ni una sola palabra de las propuestas que tenía la consejera de Sanidad ni su equipo».

Los alcaldes de la Zona Básica de Salud tienen previsto reunirse hoy en Alcañices para valorar la situación. Antes de ese encuentro, el alcalde de Trabazos ha defendido que con este tipo de medidas lo único que se hace es «ponerle la última punta en el ataúd al medio rural porque sin servicios nadie se va a quedar en los pueblos».

«Así estamos haciendo que Castilla y León, que hasta ahora era un modelo de cercanía a la hora de prestar servicios, se convierta en un territorio donde unos ciudadanos tengan privilegios de primera y otros, de tercera», manifestó visiblemente molesto y convencido de que «los servicios básicos hay que prestarlos y el servicio médico es un servicio básico y universal y además pagado con los impuestos de todos los ciudadanos». El alcalde de Trabazos advierte de que «si desde la consejería piensan que pueden venir a Aliste a hacer lo que les de la gana y que nos vamos a quedar cruzados de brazos, están completamente equivocados».

San Vitero es otro de los municipios de la comarca zamorana. La alcaldesa, Vanesa Mezquita (PSOE), que es además vicepresidenta de la Plataforma por la Sanidad Pública de Aliste, explicó que oficialmente no han recibido ninguna propuesta desde Sanidad. «En la reunión quedamos en buscar una calidad sanitaria y que la teníamos que buscar entre todos. No entiendo por qué no se nos ha comunicado ni se nos ha dicho nada, por eso el desconcierto y el enfado es grande», aseguró la alcaldesa, que se ha puesto en contacto con la consejería y espera recibir respuesta.

«Condenado al fracaso»

«Sabemos que la situación es grave por la falta de médicos y que puede haber algunos cambios, pero una cosa es que haya algunos cambios y otra que se hagan las cosas sin consultarlo con los alistanos», ha defendido y ha advertido que no se van a quedar callados porque «con la sanidad no se juega».

Malestar hay también en el Movimiento en Defensa de la Sanidad Pública de Zamora, cuyo portavoz, Jerónimo Cantuche, defiende que la consejería tiene que dar las propuestas primero a los profesionales y a los ciudadanos. «Los propios profesionales de la Zona Básica de Salud de Aliste no conocen nada, no se han puesto en contacto con ellos, no ha habido reuniones del Consejo de Salud, no se le ha comunicado nada a los vecinos y se quiere poner en marcha una propuesta que hasta que no la conozcamos en el papel no podemos opinar sobre ella», señala.

Además, incide en que «un cambio organizativo tan importante y profundo» hay que consensuarlo para que todo el mundo sepa qué se va a hacer y esté de acuerdo. De lo contrario, cree que será «algo condenado al fracaso».

Entre el «disparate» y el «despropósito»

En una provincia como León, con 211 municipios y más de 1.200 pueblos, hablar de concentrar servicios en el medio rural simplemente levanta ampollas. Sin importar el color político. Porque aunque algunos se muestren prudentes a la espera de conocer su aplicación real, es mayoritario el rechazo de los alcaldes al nuevo modelo sanitario que plantea la Junta porque supondría una puntilla más al medio rural y contribuiría a su despoblación.

Para Matías Llorente (UPL), alcalde de Cabreros del Río, «la Junta se pasa al mundo rural por la entrepierna». «Fusionar consultorios me parece un disparate total y absoluto cuando además en muchos centros de salud apenas hay unas horas de consulta a la semana. Eso no es mirar ni por el bien del mundo rural ni fijar población, es todo lo contrario», sostiene, en declaraciones recogidas por Andrea Cubillas.

Para Noemí González, alcaldesa de Pola de Gordón (PSOE), «la gente mayor no se siente segura sin el médico cerca y prefiere irse de los pueblos». «Se apuesta por una sanidad digital cuando ni si quiera tenemos cobertura. Me parece algo futurista y no va a funcionar hoy, quizá sí dentro de 20 años», explica.

Omar Rodríguez Bulnes , alcalde de Maraña (PSOE), pone en duda que la medida se llegue a materializar. «El consultorio de Maraña apenas abre un par de horas dos días a la semana para atender a la población mayor y hacer recetas y trámites médicos. Es un servicio fundamental y sería un problema grave si apostasen por cerrarlo y centralizar los servicios en Riaño. Se hará lo que podamos para evitar ese cierre», avisa.

Por su parte, Manuel Rodríguez, alcalde de Riello (PP), pide «prudencia hasta conocer los planes reales de la Consejería de Sanidad», pero deja claro que los cierres «no son factibles». «Nosotros somos 40 pueblos con tres consultorios e intentaré que los míos se mantengan».