El Ayuntamiento aprueba la revisión de un PGOU «para todos» y centrado en un Valladolid «ya existente»

Pleno extraordinario celebrado en la mañana de este lunes en el Ayuntamiento de Valladolid. /Alberto Mingueza
Pleno extraordinario celebrado en la mañana de este lunes en el Ayuntamiento de Valladolid. / Alberto Mingueza

Partido Popular, Cuidadanos y el concejal no adscrito Jesús Presencio rechazan respaldar el proyecto por las «prisas de realizarlo «seis días antes de las elecciones municipales»

Eva Esteban
EVA ESTEBANValladolid

El pleno extraordinario para la aprobación provisional del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), celebrado en la mañana de este lunes en el Ayuntamiento de Valladolid, era un mero trámite. Tanto el equipo de Gobierno como la oposición sabían de antemano que la iniciativa saldría adelante. Conocían también los partidos que respaldarían la revisión y los que, por el contrario, la rechazarían. Pero el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, en un intento por tratar de convencer tanto al concejal no adscrito Jesús Presencio -que en la comisión se abstuvo-, como a Partido Popular y Ciudadanos -que votaron en contra- instó a los presentes a «abandonar la mitificación» creada en torno al nuevo proyecto. «Es un trabajo muy bueno, hay que valorarlo como se merece y, además, es solo un marco de trabajo», afirmó en el primer turno de palabra.

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Lunes, 20 de mayo de 2019. 09:06 horas. Comienza en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Valladolid la que presumiblemente haya sido la sesión más importante de la legislatura. El alcalde, Óscar Puente, y la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, son los últimos en entrar en el hemiciclo. En las salas reservadas para el público la expectación crece por momentos. Hasta una veintena de asistentes no quisieron perderse la decisión final que dictará el futuro urbanístico de la ciudad. Minutos antes, atrás quedaron las rivalidades y colores políticos. Los concejales charlaron entre sí e incluso de dieron la enhorabuena por entrevistas publicadas en los medios de comunicación y se interesaron por cómo estaban «llevando» la campaña electoral. El objetivo era tener un pleno «tranquilo y sin altercados», como lo calificó el regidor.

Las formaciones políticas, por orden de representación -de menor a mayor- fueron exponiendo sus puntos de vista sobre el nuevo PGOU. La portavoz de Ciudadanos, Pilar Vicente, calificó de «ilógico e irrespetuoso» que fueran a aprobar el documento «a seis días de terminar el mandato». «¿Les parece serio? No entiendo tanta prisa. Lo prometió en 2016 y está tres años después. ¿Tanto le habría costado esperar?», cuestionó a Saravia. Precisamente Vicente fue la primera en abrir la veda y pronunciar la palabra «soterramiento». «Lo han matado», lamentó. Reconoció que «el modelo existente era insostenible», pero recriminó al gobierno que, con el que ella denominó «Plan Saravia», invierta «millonadas» en proyectos que «los vecinos no quieren». «Nos dan un plan que excluye al soterramiento, que es lo que los vecinos quieren», indicó.

Por su parte, la portavoz de Sí Se Puede, Charo Chávez, que forma parte de la lista del PSOE al Ayuntamiento para los próximos comicios, criticó duramente el «modelo abusivo» del PGOU vigente en la actualidad, del año 2003. «Fue un auténtico fracaso. Atrás queda la idea del PP de tener una ciudad en la que se beneficien unos pocos a costa de muchos. Ahora habrá un plan en el que las personas son lo primero, una ciudad más moderna y accesible», subrayó.

Con la intervención del Partido Socialista, a través de su portavoz, Pedro Herrero, llegó el momento más tenso de la sesión. Lejos de avalar el proyecto y conscientes de que su revisión se aprobaría, dedicó prácticamente los diez minutos de discurso a cargar duramente contra el Partido Popular, en general, y su portavoz, José Antonio Martínez Bermejo, en particular. «Bermejo es el líder que va a conducir al PP a su peor resultado. Si usted pasará a la Historia como Guatemala, lo que viene es Guatepeor -en referencia a la candidata popular a la Alcaldía, Pilar del Olmo-», insistió Herrero.

Pleno extraordinario celebrado en la mañana de este lunes en el Ayuntamiento de Valladolid. / A. Mingueza

«Esto es una vergüenza», comentaban los ediles populares. Hasta que finalmente Martínez Bermejo, tras pedir la palabra a Puente, estalló en voz alta. «Es una vergüenza sectaria y partidista, no tiene nada que ver con el PGOU», criticó. «Déjele explicarse», interrumpió Puente. Entre tanto, Herrero acabó su intervención como la empezó: cargando contra el PP y su PGOU «muy democrático». «Fue un escándalo urbanístico con unos prejuicios tremendos. Este nuevo plan deja atrás la contaminación, la especulación y los despilfarros con los recursos públicos», prosiguió.

Martínez Bermejo no quería «bajarse al barro de Herrero» y desaprovechar su turno de palabra en atacar al equipo de Gobierno, pero antes de entrar en materia y hablar «fundamentalmente» del Plan General, aseguró sentirse «avergonzado de pertenecer a una corporación en la que están gente como Puente o Herrero». Tras unos tímidos aplausos del público, el portavoz popular insistió en que, además de que «este pleno no debería haberse celebrado seis días antes de elecciones, es un ejemplo de soberbia antidemocrática». «La verdad de este pleno es que tienen miedo porque saben que no van a ganar las elecciones. Si no, hubieran esperado a después de los comicios», apostilló.

Y finalmente, Saravia cerró los turnos de palabra como lo empezó: pidiendo el voto, no para Toma la Palabra, sino para que aprobaran el plan. «Empezamos diciendo para qué sirve un PGOU, y no está mal que hagamos una supuesta visión de la ciudad dentro de cinco, seis o siete años, porque antes ese era el periodo de duración del plan, aunque ahora es indefinido». Así comenzó el responsable de Urbanismo su particular viaje por una hipotética Valladolid. Desde Fuente El Sol, Soto de Medinilla, las laderas de la Maruquesa o el Barco, el Rincón de Esgueva o La Rondilla. En apenas dos minutos, Saravia repasó, con todo detalle, la ciudad que le gustaría que existiese tras la aprobación definitiva del PGOU. «Es un marco de trabajo que se centra en la ciudad que existe, que asume muchos proyectos antiguos aún pendientes y que son de unos y otros y de los que vendrán. Es de todos y de todas, es abierto. Por eso les pido que aprueben este plan; hagamos un esfuerzo de concordia y a por ello», concluyó entre aplausos.

Felicitaciones y apretones de manos

Tras más de una hora de debate -una hora y media, para ser más exactos-, intercambio de opiniones, reproches y despedidas anticipadas, el alcalde, Óscar Puente, intervino prácticamente por primera y única vez para someter a votación la revisión del PGOU. A favor, quince votos, los de Partido Socialista, Toma la Palabra y Sí Se Puede. En contra, uno menos, catorce. Partido Popular y Ciudadanos mantuvieron la misma postura que en la comisión, si bien Presencio, lejos de la imparcialidad y aunque reconoció el «trabajo realizado a pesar de que somos adversarios políticos», votó finalmente en contra porque, según aseveró, el equipo de Gobierno está «haciendo oídos sordos y están centrados en sus propias propuestas electorales».

«Bien, muy bien», comentaban por lo bajo los concejales socialistas. Justo enfrente, la otra cara de la moneda: los concejales de la bancada popular con cara de estupefacción. Ya habían tachado, minutos antes, de «ejemplo de soberbia democrática» la celebración de la sesión seis días antes de las elecciones municipales. En la mesa presidencial, Manuel Saravia no cabía en sí de alegría. También los miembros de su partido -tanto los concejales Alberto Bustos, María Sánchez y Rosalba Fonteriz como los que acudieron a la grada a apoyarle-. Puente fue el primero en felicitarle por proximidad, aunque inmediatamente tanto los portavoces de PP, PSOE y Sí Se Puede se acercaron para darle la enhorabuena y un apretón de manos.

Ahora, como explicó Saravia, están a «expensas» de la Junta de Castilla y León, la autoridad que se encargará de aprobar definitivamente -o no- el proyecto que guiará el destino urbanístico de la ciudad durante los próximos años. El Ayuntamiento, con este pleno extraordinario, ya ha «terminado nuestra parte». «Por fin», aseveró el concejal de Urbanismo.