Los vecinos del Barco de Valdeorras entregan al obispo de Astorga las firmas para exigir la vuelta al cura apartado por pederastia

Cartel pegado en la puerta de la Iglesia de Veigamuíños. /LaRegion
Cartel pegado en la puerta de la Iglesia de Veigamuíños. / LaRegion

Tras volver a plantar a la Iglesia el Día de Reyes, padres y catequistas ultiman la recogida de firmas para trasladárselas personalmente al responsable de la Diócesis

A.C.
A.C.Astorga

Las aguas no vuelven a su cauce en el Barco de Valdeorras. Los feligreses del municipio gallego siguen en pie de huelga tras la retirada provisional de provisional del servicio de su párroco Ángel Sánchez Cao acusado en dos ocasiones por abusos sexuales en el Seminario Menor de La Bañeza.

La Diócesis de Astorga se las daba de sencilla y confía en que el vicario parroquial recondujera la situación y recuperase la confianza de los fieles. Sin embargo, el 6 de enero, Día de Reyes, al igual que ocurriese en el primer día del año en la parroquia de Veigamuíños no se celebró la tradicional eucaristía.

La puerta, cerrada a cal y canto, y en la puerta como se podía leer desde hacía varios días el cartel en el que se negaban a asistir a misa en apoyo a Don Ángel. En paralelo, los catequistas anulaban las clases y varios vecinos iniciaban una recogida de firmas.

Firmas que este martes agilizan. El objetivo, entregárselas en mano al obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez Fernández, que se ha trasladado hasta el municipio limítrofe de Rúa con motivo de una visitan al colegio San Pablo VI, según recoge el diario La Región.

El objetivo, trasladarle personalmente su malestar por la retirada del párroco al entender desproporcionada e injustificada la medida cautelar e insisten en que no se creen los hechos denunciados. Es más, aseguran que de tener la mínima sospecha retirarían de la catequesis a sus hijos.

La decisón

Precisamente, la del Barco de Valdeorras es una de las parroquias más activas de la Diócesis de Astorga, desde donde reconocen el cariño que sentía los vecinos al sacerdote Sánchez Cao tras más de dos décadas ligadas al municipio gallego.

En la tarde del 1 de enero la Diócesis de Astorga comunicaba a los medios de comunicación la decisión de retirar a Sánchez Cao sobre el que pesaba una investigación tras la denuncia interpuesta por el exseminarista Emiliano Álvarez, que fue el primero en dar la voz de alarma. Una investigación que, hasta la fecha, se mantenía bajo secreto pontificio.

Sin embargo, una segunda denuncia «fundada» empujó al Obispado de Astorga a retirarle del servicio. Una noticia ante la que han reaccionado con sorpresa pero sobre todo con enfado los vecinos del Barco de Valdeorras.

En su comunicado, la Diócesis de Astorga, que además le impone la prohibición de mantener contacto con menores y con la presunta víctima, asegura que la decisión se toma en base de «garantizar la libertad y el buen desarrollo de dicha investigación».

Ramos Gordón y Sánchez Cao

Aunque el de Sánchez Cao no es un caso aislado. En 2014 y tras destaparse los abusos de Granada, Francisco Javier cogió un papel y un boli y escribió una carta al Papa Francisco relatando las vejaciones a las que había sometido él y su hermano.

Detrás de ese horror, el párroco José Manuel Ramos Gordón que, tras una segunda denuncia y una investigación, ha sido condenado al destierro durante diez años.

Emiliano Álvarez lamentó que haya tenido que ser una segunda víctima la que diese validez a su relato, lamentando sentirse como una víctima de segunda. Es más, para Álvarez su relato nunca tuvo credibilidad por su «mala vida», marcada por las drogas y los intentos de suicidios, a la que se vio abocada tras sufrir los abusos con apenas 12 años.

Ahora confía en que finalmente se haga justicia, para lo que pide al resto de las víctimas a dejar la cobardía que les inundó porque eran niños y denunciar.

 

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