El autor material del atraco armado en una gasolinera en Villaquilambre defiende que actuó por miedo frente a la solicitud de cuatro años y ocho meses de cárcel

Imagen del helicóptero de la Guardia Civil sobrevolando el barrio de La Asunción.

La Fiscalía solicita cinco años de cárcel para uno de los dos varones que permaneció en el coche para salir huyendo así como año y medio de cárcel para el tercer varón, que padece esquizofrenia paranoide y un déficit intelectual | Los tres serán juzgados el próximo 25 de julio

A.C.
A.C.León

La espectacular intervención aérea protagonizada por la Guardia Civil que permitió resolver el robo de una gasolinera en Villarrodrigo a punta de navaja en septiembre de 2018 llega a los tribunales.

El Juzgado de lo Penal nº1 de León juzgará el próximo 25 de julio a los tres acusados, uno de ellos en prisión desde los hechos, que se enfrentan a penas que oscilan entre los cinco años y el año y medio de prisión por un delito de robo con intimidación.

Según las calificaciones previas, los hechos se remontan a las 10:00 horas del 18 de septiembre de 2018 cuando los tres acusados, llegaron a la gasolinera situada en la carretera de Santander. Una vez allí y puestos de común acuerdo, uno de ellos bajó del vehículo y accedió al interior del establecimiento donde, exhibiendo una navaja, exigió a la empleada la recaudación de la caja registradora.

Ante las amenazas, la empleada le hizo entrega de 475 euros, tras lo que el varón salió del local y se introdujo en el vehículo, huyendo los tres del lugar. Tras ser alertados del robo, Guardia Civil y Policía Nacional desplegaron un dispositivo de búsqueda de los autores del robo.

Agentes de la Guardia Civil localizaron inicialmente a los responsables del atraco iniciando una persecución hasta la capital, donde los miembros del Instituto Armado contaron con el apoyo de agentes de la Policía Nacional.

Ambos cuerpos contaron además con el apoyo directo del helicóptero de la Guardia Civil con base en León. Finalmente los implicados fueron detenidos en las calles del barrio de La Inmaculada en medio de un amplio despliegue de efectivos de los cuerpos de seguridad. Con posterioridad y fruto de la investigación policial, se procedió a la detención de un tercer implicado.

Penas

Los hechos son constitutivos de un delito de robo con intimidación con el uso de armas por el que solicita una pena de cinco años de cárcel para uno de los tres acusados, en prisión desde el 19 de septiembre, al concurrir el agravante de reincidencia.

Por su parte, para el acusado que exhibió la navaja, en el que no constan antecedentes, solicita cuatro años y ocho meses de cárcel, mientras que para el tercer acusado le solicita una pena de un año y seis meses tras aplicar un eximente completo por alteraciones psíquicas.

Concretamente, el tercer acusado está tutelado por la Fundación Feclem, padece esquizofrenia paranoide y un déficit intelectual y consume cannabis que altera profundamente su capacidad de comprender la ilicitud de los hechos. Además, tiene antecedentes penales por un delito de atentado, existiendo el riesgo de que vuelva a cometer actos delictivos si no está sometido a un tratamiento controlado vuelva a cometer actos delictivos.

«Por miedo»

Precisamente, la defensa del tercer acusado remarca que su cliente padece trastorno mental, toxicomanía y dependencia del alcohol y advierte que fue utilizado por el varón que se encuentra en prisión que ya le conocía con anterioridad para cometer los hechos sin que hubiera concierto previo. Por ello, solicita su libre absolución.

Además también representa al acusado que empuñó la navaja que, según advierte, no tuvo en ningún momento control de la situación ni capacidad de decisión sobre los acontecimientos, actuando únicamente por el miedo ante la reacción que pudiera tener el primer acusado en caso de que no le acompañase. Por tanto, solicita la reducción de la condena propuesta por la acusación en hasta dos grados. Y solicita la práctica de un pericial psico-forense para acreditar que sufre ese miedo.

Engaño

Por su parte, el acusado al que aluden las otras dos defensas, advierte que no existe prueba alguna para sostener una acusación, que se sustenta en presunciones elaboradas de las declaraciones presentadas por los otros dos acusados, con la única intención de salir exonerados.

En este sentido, asegura que su cliente se encontró con uno de los acusados, que ya conocía previamente, acordando dar una vuelta en coche. En ese momento, se encontraron con el tercer varón, al que conoció ese día y que al pasar por la gasolinera le solicitó que parase para comprar algo en la tienda.

En ese momento, continúa la defensa, entró en el local, que abandonó minutos después, subiendo en el coche. Una vez en el interior y con tono jocoso aseguró que había robado en la gasolinera.

Ante ello y sin ser consciente si era cierto, su cliente le ordenó que se bajase del vehículo para evitar cualquier problema, dirigiéndose posteriormente al barrio de La Asunción, momento en el que fue interceptado por unos agentes, sin encontrar efecto alguno sustraído.

De esta forma, la defensa señala que su cliente no realizó ningún acto violento o de intimidación, tal y como lo acreditan las cámaras de seguridad. Por todo ello, entiende que no cabe su imputación ni procede, en consecuencia, de hablar de autoría.

Por ello, solicita su libre absolución y, en caso de que se acredite su participación, solicita que sea en calidad de cómplice y no de autor concurriendo además el atenuante de adicción a drogas, debiéndose imponer por tanto una pena de dos años de cárcel.