Castigos por valor de 16.000 millones

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, en Bruselas./EFE
La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, en Bruselas. / EFE

La Comisión aumenta las multas a las grandes corporaciones en los últimos años | En los casos de Google y Microsoft, Bruselas entiende que se aprovecharon de su posición dominante en los sistemas operativos

SANTIAGO JIMÉNEZMadrid

Fusiones, prácticas empresariales, monopolio, cárteles… La lista de razones por las que la Unión Europea ha impuesto multas a muchas empresas es alargada. Tanto que si sumamos las diez mayores sanciones que ha puesto la Comisión europea, tenemos 12.418.901.250 euros, sin contar con los 4.340 millones de Google. Es decir, 16.718 millones. Según los datos de la Comisión Europea, desde 2014 ha puesto multas por valor de 8.500 millones solo en materia de cárteles. Desde 1990, la cantidad supera los 28.000 millones de euros. Y todo hace indicar que estas cifras irán creciendo, puesto que las multas están siendo cada vez de mayor cantidad.

La reciente sanción a Google es una más de las que ha impuesto la comisión a las empresas tecnológicas, pero supone un nuevo hito. En primer lugar, porque es la más alta hasta la fecha (4.300 millones) y porque, además, debe asumirla una única empresa. Hasta ahora, la mayor sanción económica había caído en un conglomerado de empresas fabricantes de camiones: 3.800 millones de euros a repartir entre MAN, Volvo/Renault, Daimler, Iveco y DAF por, según la Comisión, haber pactado los precios de venta de sus vehículos y haber repercutido en el comprador los costes de cumplir con las normas en materia de emisiones contaminantes. La multa es de 2017.

Al lado de la de Google, la que las autoridades europeas impusieron a Microsoft en 2004 parece hasta ridícula (aunque, en su momento, fue también bastante sonada y, de hecho, supuso un récord para la época): 497 millones por negarse a eliminar Windows Media Player del sistema operativo Windows. Ambas resoluciones (la de Microsoft de 2004 y la de Android) tienen ciertas similitudes: la Unión Europea acusaba a las empresas de aprovechar su posición dominante en el terreno de los sistemas operativos (ordenadores y teléfonos móviles) para imponer algún producto suyo (Windows Media Player y búsquedas de Google). Una visión que, evidentemente, no comparten las sancionadas.

La Unión Europea exigió a Microsoft que hiciese compatible su reproductor de archivos multimedia con los de la competencia y la compañía tuvo, además, que vender versiones de Windows sin Media Player. Y también le dio 90 días para cambiar sus políticas en este sentido. Microsoft aseguraba que eliminar este programa afectaría al rendimiento del sistema operativo, pero finalmente, y tras la multa por no permitir la interoperabilidad con otros programas en su sistema operativo, Microsoft tuvo que cambiar el código de Windows.

Diferentes objetivos

Posteriormente, en 2009, las autoridades del viejo continente regañaron a la compañía fundada por Bill Gates por no preinstalar en Windows ningún navegador alternativo a Explorer. De nuevo, se alagaba el abuso de posición dominante para entorpecer a la competencia. La solución, en este caso, fue mostrar a los usuarios, la primera vez que abriesen el navegador, un mensaje de que tenían navegadores alternativos y que se los podían descargar.

La multa a Intel sigue en suspenso diez años después por una larga batalla judicial

Ahora, en la actual década, Google parece ser la nueva Microsoft en esta 'pelea' entre las tecnológicas y los reguladores europeos. Google ya fue multado el año pasado por su servicio Google Shopping (un servicio de comparador de compras). Y aún debe conocerse la resolución de un tercer caso antimonopolio que se sigue: el de AdSense (los servicios de publicidad de la compañía). Pero, aunque muy sonados, ni Microsoft ni Google son las únicas compañías (especialmente de Silicon Valley) que se han expuesto a importantes multas por parte de la Comisión. Intel también tuvo que hacer frente, en 2009, a una acusación formal de abusar de su posición dominante en el mercado de procesadores (CPU) al otorgar descuentos anticompetitivos y realizar pagos para retrasar o detener el despliegue de productos competidores. La Comisión impuso una multa de 1.060 millones y obligó a Intel a corregir la situación.

Todos los sectores

En este caso, fue el principal competidor de Intel, AMD, quien interpuso una denuncia por estas prácticas. Después de la investigación, la compañía de los Pentium fue sancionada por ofrecer descuentos a los fabricantes de ordenadores para que estos compraran únicamente sus procesadores informáticos. La sanción fue, hasta la de Google, la mayor multa impuesta a una sola empresa. Pero casi diez años después, las autoridades europeas aún no han visto ni un céntimo de esa sanción, puesto que la multa sigue en suspenso como consecuencia de una larga batalla judicial.

Ese mismo año, la Comisión también anunció otra multa a un fabricante de componentes informáticos. Bruselas concluye que el fabricante de memoria Rambus obliga, por ley, a limitar sus tasas de royalties para determinadas patentes de chips de memoria de 'drams'.

Pero la Unión Europea no solo ha impuesto multas por prácticas monopolísticas a las empresas (generalmente norteamericanas) de tecnología. Las sanciones se reparten por sectores automovilístico, farmacéutico e incluso bancario.

Además del mencionado caso de las conductas contrarias al libre mercado de camiones, en 2012 varios fabricantes de tubos para monitores (tanto para PC como televisores) fueron multados con 1.400 millones de euros. Cuando Joaquín Almunia era comisario de la Competencia, decidió castigar a los bancos con 1.710 millones por participar en cárteles en la industria de derivados de tasas de interés: UBS, RBS, Deutsche Bank, Citigroup y JPMorgan fueron los culpables. En este caso, el Deutsche Bank fue el que tuvo que afrontar la mayor cuantía: 465.861.000 de euros.

Así afectará al usuario la sanción «récord» a Google

La multa récord a Google, por parte de la Comisión Europea, por imponer su navegador en móviles con sistema operativo Android frente a otras opciones, ha levantado fricciones no sólo entre Europa y EE UU sino entre los propios expertos europeos cuyas posiciones son divergentes respecto a si la medida favorecerá o no al usuario final.

Los expertos difieren sobre lo justificado o no de la decisión de penalizar a Google y de sus posibles efectos sobre el usuario. El director de Análisis de la consultora IDC Research España, José Antonio Cano, explica a Efe que la multa a Google era «previsible» por saltarse la ley antimonopolio europea.

Con esa penalización a Google quien se verá especialmente favorecido es el usuario, dice el experto, no tanto por el impacto en el sistema operativo Android, que seguirá igual, sino por la posibilidad de disponer ahora de mayores opciones de búsqueda y libertad para retirar aplicaciones del móvil que no le gustan. Google «no puede obligar a los fabricantes de móviles a usar sus servicios de forma unidireccional, ni exigir la instalación de sus aplicaciones prefijadas que no se puedan desinstalar, añade.

Por el contrario, el profesor del IE Business School y experto digital Enrique Dans se pregunta en su blog ¿dónde está el daño por parte de Google?, y explica que los usuarios sin duda están contentos con Android y lo adoptan hasta el punto de convertirlo en líder absoluto del mercado europeo y mundial.

Los desarrolladores tienen una plataforma sobre la que ofrecer sus aplicaciones y más de dos millones de ellos trabajan en Europa sistemáticamente sobre ella, continúa Dans. Añade que los fabricantes trabajan con un acuerdo con Google cuyas cláusulas pueden ignorar, y si deciden cumplirlas es porque suponen, en general, ventajas para aproximarse al mercado.

A la pregunta de si la multa a Google supone «matar a la gallina de los huevos de oro» en temas de innovación en Europa, el responsable de IDC contesta con un 'no' rotundo. Al contrario, continúa, pues dicha acción podría convertirse «en un aliciente» para redefinir el marco de relaciones de la tecnológica con el resto de proveedores de móviles, como ocurrió con la multa también histórica contra Microsoft hace más de una década por exigir la instalación de Explorer junto a su sistema operativo Windows. Pero Dans advierte de que «estamos ante una de esas medidas políticas que deciden ignorar completamente las bases de toda legislación antimonopolio, es decir que exista un daño al mercado o a la libre competencia».

 

Fotos