El buen negocio de salvar el planeta con libros para niños

El empresario y divulgador Gunter Pauli ./Fernando Blanco
El empresario y divulgador Gunter Pauli . / Fernando Blanco

El autor del bestseller 'La economía azul', Gunter Pauli, promueve empresas verdes que parecen de ciencia ficción

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

En una casa de papel de arroz de 54 metros cuadrados, con un jardín del triple de tamaño y una mesa como único mueble, vive Gunter Pauli, autor de 'La economía azul', un 'bestseller' que reúne las iniciativas más importantes de modelos de negocio «cero emisiones». En Madrid, muestra las fotografías de su residencia en Japón, donde vive desde 1994. «No necesito más muebles, porque lo traslúcido de las paredes me dan un juego de sombras distinto a cada hora del día», dice Pauli, alto de abundante cabellera blanca y mentón cuadrado. «Salgo a mi jardín y cada día de todas las estaciones, hay una flor, lo que me brinda inspiración en este mundo de la tecnología».

Tras esta apacible presentación, Pauli es un activista a favor del medio ambiente, preocupado por el cambio climático y el comercio justo. Y sobre todo es un empresario que interviene en una cartera de compañías con un desarrollo tecnológico casi de ciencia ficción. Casi, porque ya lejos del periodo de pruebas, están a pleno rendimiento en sectores variopintos como el cultivo cafetero o la generación de energía eólica con inteligencia artificial.

¿Cambiar el mundo y ganar dinero al mismo tiempo? «Me parece absurdo seguir describiendo los problemas, sin considerar las oportunidades que se presentan», responde Pauli. «Hay tantas oportunidades. Desconocemos que es posible cultivar hortalizas para las ensaladas con el sistema de iluminación LED, en dos semanas y sin alteración genética ni químicos; producir energía eólica con una cometa que cabe en un contenedor de seis metros y puede empezar a generar a los 20 minutos de instalada con un costo de menos de cinco centavos el KWH, menor al de las demás fuentes gracias a algoritmos», explica Pauli, de 66 años y padre de seis hijos.

En la lista de sus emprendimientos destaca la producción de productos de limpieza biodegradable con cardos, una maleza familia de la alcachofa»; la conexión 'li-fi', que provee internet a través de las bombillas con más rapidez, según Pauli, que la tecnología 5G; el cultivo de 13 millones de tulipanes que florecieron el mismo día bajo naves iluminadas artificialmente o la geolocalización de productos en supermercados desde el móvil.

Ahora bien, ¿qué hace Pauli, nacido en Bélgica, en su propia casa japonesa para vivir conforme a la filosofía que impone en sus compañías? «Hay dos puntos sencillos», sostiene. «Uno, preguntarme cuánto es suficiente» y, dos, «cuento cada día una fábula con gran inspiración para los niños, para que así se imaginen un mundo mejor».

Esta última parece ser una de sus actividades principales. «Cada proyecto exitoso lo traduzco en cuentos infantiles. Ya hay 735.000 colegios en China donde se leen estas fábulas con mensajes positivos. Pero todavía tengo que escribir 185». Frente a su obra escrita, Pauli dice: «Antes creía que la madurez consistía en realizar tus sueños pero ahora he cambiado la frase: madurez consiste en hacerlo mejor que en tus sueños». Con estas iniciativas, Pauli sostiene que se cambia el mundo. No en el futuro, sino ahora mismo; ya.

Nuevo modelo

Durante una charla en Madrid, Pauli proyectó la fotografía de George Clooney, imagen de Nespresso, en la pantalla de los Cines Callao durante la entrega de premios de la Fundación Everis. «Un gran emprendedor del café», ironiza. «Cobra más que todos los productores que cultivan el café de esa marca».

En contraposición, Pauli habla del 'café verde', un gran proyecto de una ambición como la de la transnacional cafetera: cultivo y máquina, pero a pequeña escala, aún. Pero la de Pauli, desarrollada con «ingenieros alemanes», muele el café, del que el consumidor tiene los datos exactos de su procedencia y del campesino que lo cultivó, incluso con su fotografía, muestra Pauli en pantalla gigante. «Esto es cambio, esto sí es revolución», exclama una y otra vez al mostrar estos proyectos, como ejemplo de la «economía azul» retratada en su libro.

«El objetivo no es ser barato sino dar más valor agregado, porque lo barato siempre, sin excepción, implica explotación social», dice. «Un campesino gana con el café verde casi cinco veces más que con otro café de comercio justo». Otro de sus proyectos, también relacionado con ese sector, es el «café sólido», con el que espera recuperar a 50 millones de agricultores de tres continentes. Ése es, de toda su cartera, su proyecto favorito.

«Hay mucho interés en la tecnología, pero de vez en cuando se pueden hacer cambios en el modelo de negocio que no necesitan nada de la robótica o la inteligencia artificial», concluye. «Hay que aplicar una regla simple: usar lo que tenemos y responder a las necesidades básicas de todos los seres vivos; es decir, agua, alimento, salud, vivienda, energía y aprendizaje.

 

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