Ébola, la última crisis del Congo

Personal médico en labores de desinfección en la zona de la epidemia de ébola./AFP
Personal médico en labores de desinfección en la zona de la epidemia de ébola. / AFP

La OMS reclama más dinero para atajar la situación sanitaria, mientras Médicos Sin Fronteras se retira de un centro por un ataque

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

La situación era muy complicada y el miércoles se convirtió en imposible. Un grupo de desconocidos armados atacó un centro de tratamiento del ébola gestionado por Médicos Sin Fronteras (MSF) en Butembo, localidad de la República Democrática del Congo (RDC) situada en la provincia de Kivu del Norte. Una zona del este del país fronteriza con Uganda. Murió un policía y desaparecieron siete pacientes que portan la enfermedad y 32 sospechosos de padecerla. Entre los casos confirmados, ocho se quedaron en sus habitaciones, según destacó el Ministerio de Sanidad congoleño. Además se produjeron incendios en algunas instalaciones del complejo y en varios vehículos.

El ataque no era el primero que sufrían las ONG. El 24 de febrero, otro centro para tratar esta epidemia también fue atacado por otro grupo no identificado, aunque el Gobierno congoleño rápidamente señaló que los milicianos de la guerrilla Mai-Mai eran los culpables. A su vez, este grupo insurgente lucha contra otros colectivos rebeldes del este del Congo que quieren hacerse con el poder de las ricas zonas minerales de esa parte del gigantesco país.

Una guerrilla, el ejército congoleño, otros grupos rebeldes, una epidemia de ébola y los servicios sanitarios intentando controlarla. Una combinación que se rompió por el lado más desprotegido: Médicos Sin Fronteras anunciaba que cesaba temporalmente su actividad. «No solamente se han visto amenazadas las vidas de los miembros de nuestro personal, sino que también se han puesto en peligro a las personas más vulnerables, los pacientes», explicó el responsable de la Unidad de Emergencias de MSF, Hugues Robert, quien destacó que, como personal médico, es «muy doloroso» dejar a los pacientes y a sus familias en un momento «tan crítico» en la respuesta del virus del ébola. MSF ha tratado a la mitad de los casos del país tanto en este centro como los que permanecen abiertos en otras localidades tanto de Ituri como de Kivu del Norte.

Un brote que se ha convertido en el segundo más importante de la historia tras el que azotó a Sierra Leona, Guinea y Liberia entre 2014 y 2016, cuando se produjeron 28.610 casos y perecieron 11.308 pacientes, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el actual brote, del que se cumplen siete meses, el Ministerio de Sanidad del Congo tiene contabilizados 879 casos confirmados y ya han muerto 553 personas. «Los niños representan un tercio de todos los casos confirmados de ébola, más que en cualquier brote anterior», apuntó la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, que se mostró «horrorizada» por el ataque. «Las instalaciones médicas no deben ser daños colaterales de la inseguridad en el este de RDC», recalcó Fore. «Es inconcebible que alguien quiera privar a los niños y a las familias de un servicio que podría significar su propia supervivencia», incidió la responsable de infancia de Naciones Unidas.

Esperanza

La directora ejecutiva de Unicef, al igual que hizo su homólogo de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó que más de 250 personas se han curado y unas 80.000 han sido protegidas por las nuevas vacunas. Unicef, Organización Mundial de la Salud y otras instituciones y ONG han dado información a más de diez millones de personas. También destacó que unos mil niños se han quedado huérfanos por el virus o han sido separados.

Para poder continuar la lucha contra el ébola, además de más seguridad, hay que invertir. El doctor Ghebreyesus calculó que son necesarios 148 millones de dólares (130 millones de euros) cuanto antes. «Hay una necesidad urgente para que todos los socios involucrados en la respuesta continúen su trabajo. Hasta el momento, se han logrado menos de 10 millones de dólares (8,7 millones de euros)», señaló el máximo responsable de la OMS.

«La situación no tiene precedentes. Nunca ha habido un brote de ébola en estas condiciones, con mucha población en movimiento y con muchas brechas en el sistema de salud», añadió el doctor Ghebreyesus, que la semana próxima viajará a la República Democrática del Congo para analizar la situación con el presidente Felix Tshisekedi. La seguridad será uno de los temas que tratarán los dos mandatarios, además de la respuesta sanitaria.