El Papa se compromete a llevar ante la justicia a los curas pederastas

El Papa Francisco dirige una audiencia especial de Navidad en el Vaticano./Reuters
El Papa Francisco dirige una audiencia especial de Navidad en el Vaticano. / Reuters

En su discurso navideño a la Curia romana, Francisco dice que la Iglesia nunca más «encubrirá o subestimará» los casos de abusos sexuales a menores

DARÍO MENORRoma

Los discursos del Papa Francisco a los miembros de la Curia romana con motivo de las fiestas navideñas se han convertido en una cita ineludible para saber cuál es su mayor preocupación. En este momento es, sin duda, la crisis abierta por la multiplicación de casos de abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes y religiosos y la nefasta gestión de los mismos por parte de la jerarquía eclesiástica. En la alocución que dirigió este viernes a los cardenales y superiores de los distintos organismos de la Santa Sede, Jorge Mario Bergoglio afrontó de lleno este problema y se comprometió a que la Iglesia católica nunca más va a intentar «encubrir o subestimar» ningún caso de abuso. «Esto nunca debe volver a suceder. Esta es la elección y la decisión de toda la Iglesia».

Francisco se dirigió directamente a los eclesiásticos pederastas. Les afeó primero su falta de autenticidad porque detrás de «su gran amabilidad, su labor impecable y su rostro angelical, ocultan descaradamente a un lobo atroz listo para devorar a las almas inocentes». Les dejó luego claro que la Iglesia no se va a cansar de hacer «todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes». Y, finalmente, les instó a que que «se conviertan, se entreguen a la justicia humana y se preparen para la justicia divina». Conseguirán así poner fin a unos «pecados y delitos» que son todavía «más oscuros» cuando los cometen personas consagradas debido a la «infidelidad, vergüenza y deformación» que generan en el «rostro de la Iglesia», cuya credibilidad socavan. Toda la comunidad cristiana, destacó Bergoglio, acaba convirtiéndose así en «víctima» de sus «infidelidades».

Ante los cardenales, arzobispos, prelados y monseñores que le escuchaban con rostro serio en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano, Francisco siguió con su 'mea culpa' criticando a los responsables eclesiásticos que «por ligereza, por incredulidad, por falta de preparación, por inexperiencia o por superficialidad espiritual y humana» actuaron ante los casos de pederastia «sin la debida seriedad y rapidez». Permitieron que hombres consagrados abusaran de niños y adolescentes «valiéndose de su poder moral y de la persuasión» para cometer «abominaciones» y seguir luego ejerciendo su ministerio «como si nada hubiera sucedido». Protegieron a curas pederastas que «no temen a Dios ni a su juicio, solo a ser descubiertos y desenmascarados».

La andanada del Papa contra la pederastia eclesial va preparando el ambiente en la Curia romana de cara a la conferencia del próximo mes de febrero, en la que los presidentes de los episcopados de todo el mundo debatirán sobre cómo proteger a los menores de edad dentro de la Iglesia. En esa cita «se buscará transformar los errores cometidos en oportunidades para erradicar este flagelo no solo del cuerpo de la Iglesia sino también de la sociedad». Francisco dejó abierta una ventana hacia la esperanza al destacar que la fortaleza de cualquier institución «no reside en la perfección de los hombres que la forman (esto es imposible), sino en su voluntad de purificarse continuamente; en su habilidad para reconocer humildemente los errores y corregirlos».

Bergoglio quiso incluir en su discurso un reconocimiento a los periodistas que han destapado casos de abusos sexuales y a los que, en ocasiones, se les critica desde las instancias eclesiales. Agradeció «sinceramente» su trabajo y pidió que la Iglesia «no guarde silencio» ante los episodios de pederastia, porque «el mayor escándalo en esta materia es encubrir la verdad».