Polémica en el inicio de los Sanfermines por el intento de colocar una ikurriña

Ambiente previo al tradicional 'Txupinazo' de San Fermín, en Pamplona. / EFE/Javier Lizón

La Policía Municipal impide que integrantes de Bildu y Geroa Bai saquen la enseña al balcón del Ayuntamiento durante el chupinazo

PABLO OJERPamplona

Puntual como un reloj, el reloj que preside la fachada del edificio Consistorial. Con voz fuerte y firme como el cohete que ha salido de sus manos. En el momento en que el reloj marcaba las 12 del mediodía, el subdirector de La Pamplonesa, Jesús Garísoain, ha anunciado a todos los pamploneses y foráneos que han comenzado las fiestas de San Fermín con el tradicional grito de «¡Pamploneses, pamplonesas, Viva San Fermín! Gora San Fermín!».

Se ha iniciado así 204 horas de fiesta ininterrumpida donde la alegría, la música, el buen beber y el mejor comer, hará las delicias hasta el próximo domingo 14 de julio de todos los vecinos de la ciudad y de todo aquel que se acerque a disfrutar de las que los pamploneses, y muchos otros que no lo son, consideran las mejores fiestas del mundo.

Con un sol de justicia, más de 30 grados de temperatura, y en sábado, la plaza Consistorial se encontraba llena a reventar. De hecho, para las 10:30 de la mañana ya no cabía un alma en ella. Y a partir de las 12, todo ese ambiente, toda esa alegría, se ha desparramado por el resto del centro de Pamplona y a casi todos los barrios de la ciudad.

Intento de politizar

El inicio de los Sanfermines quedó en parte ensombrecido por las pugnas partidistas. Y es que el comienzo de la fiesta no pudo abstraerse de la tensión política que se vive en la comunidad foral durante las últimas semanas. El incidente ocurrió dentro del Ayuntamiento de la ciudad minutos antes de que se lanzara el 'chupinazo', cuando agentes de la Policía Municipal impidieron a representantes de EH Bildu y la formación nacionalista Geroa Bai colocar una ikurriña -la bandera de Euskadi- en la balconada del consistorio, a donde miraban en ese momento miles de ojos.

El encontronazo provocó momentos de tensión y un rifirrafe dialéctico entre el anterior alcalde, Joseba Asiron (Bildu), y el nuevo, Enrique Maya (Navarra Suma). «Ésta es tu libertad de expresión», reprochó Asiron a su sucesor, con quien, pese a las notables diferencias ideológicas, mantiene una relación cordial.

La polémica tiene su origen en una de las primeras decisiones adoptadas por Maya nada más llegar al cargo hace apenas unas semanas. Anunció que iba a retirar la ikurriña de la fachada de la Casa Consistorial, donde ayer solo ondearon las banderas oficiales, y prohibió que la ciudadanía pudiera acceder por la mañana a la plaza del Ayuntamiento con enseñas. La Policía Municipal se aplicó y requisó la mayoría, aunque finalmente sí que se pudieron ver entre el bullicio que seguía el chupinazo alguna ikurriña y una pancarta a favor de los presos de ETA y su acercamiento.

La respuesta de los representantes nacionalistas que seguían el arranque de los sanfermines desde dentro del Consistorio fue intentar colocar una ikurriña, pero varios agentes lo impidieron esgrimiendo la orden emitida por la Alcaldía. Itziar Gómez, de Geroa Bai, expresó su protesta y denunció la «violencia» ejercida por la Policía recordando que desde 1977 la ikurriña siempre había estado presente en el inicio de fiestas.

El alcalde acusó a los representantes de Geroa Bai y Bildu de «empeñarse en incumplir» la normativa municipal y de «crispar y tensionar permanentemente» el ambiente. Maya fue rotundo al anunciar su rechazo a la ikurriña: «Nosotros no vamos a dejar ponerla en el Ayuntamiento de Pamplona porque no es un símbolo oficial».

El Gobierno foral

La polémica en torno a la ikurriña llega en un momento especialmente tenso en toda Navarra. El Ayuntamiento de la comunidad foral quedó en manos de Navarra Suma, la coalición integrada por UPN, PP y Ciudadanos, tras las municipales del 26 de mayo. Los socialistas se abstuvieron en la votación.

Pero la situación es bien distinta a nivel regional. Aunque Navarra Suma obtuvo una holgada victoria, no logró la mayoría absoluta. Los socialistas fueron la segunda fuerza, y el viernes cerraron un acuerdo para hacer presidenta a su candidata, María Chivite, con el apoyo de Geroa Bai, Podemos e IU. La pega para el PSN es que tampoco alcanza la mayoría absoluta para la investidura, que pasa necesariamente por la abstención de EH Bildu.

Desde el PSN se insiste en que no se ha negociado nada con la formación abertzale, mientras que desde Navarra Suma se acusa a los socialistas de haber cerrado un pacto cuyo último fin sería la integración de Navarra en el País Vasco, un escenario que contempla la Constitución pero que jamás se ha puesto sobre la mesa.

Pero quien viene a Sanfermines viene a pasárselo bien, a disfrutar, a reír y a bailar. Pamploneses y visitantes lo que quieren es, precisamente, olvidarse de las discusiones políticas y celebrar que mañana es el día grande de las fiestas es San Fermín.

«Te quedas sin palabras»

El subdirector de la banda de música La Pamplonesa, Jesús Garisoain, ha destacado que prender el cohete ha sido «un momento muy emocionante» y «sin adjetivos para definir la sensación». «Te quedas sin palabras», ha afirmado.

«En ese momento no te da tiempo de pensar mucho, no estás más que un poco con la responsabilidad y la presión de hacer todas las cosas bien, no te da tiempo de acordarte de nadie, pero sí que es verdad que luego, una vez que ya han pasado un par de minutos, cuando empiezas a estar más relajado, te viene a la cabeza toda esa gente que en ese momento no ha estado», ha explicado Jesús Garisoain.

El subdirector ha afirmado que los Sanfermines de 2019 son especiales para él pero también para toda la banda. «Son los Sanfermines de nuestro centenario y esperamos que durante todas las fiestas surjan un montón de momentos espontáneos, improvisados, que hagan que estas fiestas sean muy diferentes».

Más información