El Open Arms desafía al Gobierno y avanza que volverá «a proteger vidas en el mar»

El Open Arms desafía al Gobierno y avanza que volverá «a proteger vidas en el mar»

El barco de la ONG catalana, retenido en un puerto siciliano por «anomalías graves», no se plantea de momento regresar a España

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Se enfrenta a una multa administrativa de 901.000 euros porque, desde enero, tenía la advertencia de la Dirección General de la Marina Mercante, dependiente del Ministerio de Fomento, de que no podía rescatar personas en el Mediterráneo; la Fiscalía de la Audiencia Nacional acaba de anunciar que estudiará la denuncia de Vox por tráfico de seres humanos... Pero, aún así, el Open Arms acaba de anunciar que volverá a echarse al Mediterráneo, que más pronto que tarde zarpará con un único fin:«Proteger vidas en el mar». Lo acaba de anunciar la ONG catalana a través de un comunicado. Antes, eso sí, tendrá que subsanar las «anomalías graves» detectadas por las autoridades italianas que ahora tienen inmovilizado el barco en Sicilia.

En tierra firme, después de casi tres semanas de futuro incierto y un centenar largo de migrantes abandonados a su suerte, Òscar Camps, fundador de Proactiva Open Arms, no ve las cosas muy distintas a cuando buscaba una reacción del Gobierno. «Lo que más nos ha dolido es el abandono por parte de quien nos debería proteger, que para algo somos españoles y tenemos la bandera española en el barco», reconoce Camps, al tiempo que se reafirma en que nadie del gabinete de Pedro Sánchez contactó con ellos en los 19 días que, dice, «estuvimos secuestrados por Salvini en el mar». Lo único que les llegó es que un buque de la Armada, el Audaz, iba al rescate de los migrantes –un fiscal se adelantó y ordenó el desembarco en Lampedusa– y que una vez que el barco regresara a puerto español se abordarían las cuestiones administrativas que podrían culminar con la multa –anunciada por la vicepresidenta Carmen Calvo– de 901.000 euros.

La suerte de los últimos 83 migrantes que permanecieron 19 días en el Open Arms ya está echada. Quince de ellos vendrán a España, en el Audaz, hecho por el que el Gobierno tendrá que dar explicaciones a la oposición. Este viernes el PP anunció que preguntará cuál es el coste de esta intervención, a lo que, no en sede parlamentaria, sino en la comparecencia posterior al Consejo de Ministros, el Ejecutivo se limitó a decir que «está dentro de presupuesto».

Celaá culpa a Salvini

Y la suerte casi inmediata del Open Arms parece que también. Su prioridad ahora es subsanar las anomalías detectadas por la Guardia Costera italiana, que, según el comunicado de la ONG, se limitan a los separadores agua-aceite y las embarcaciones de rescate. Solo entonces podrá abandonar el puerto siciliano de Empedocle, donde ahora está retenido.

Aparte de las anomalías técnicas, la Guardia Costera también ha registrado otras relacionadas con «la seguridad de la navegación, el cumplimiento de la legislación sobre protección del medioambiente marino y la capacitación y familiarización de la tripulación con los procedimientos de emergencia proporcionados a bordo».

El Open Arms, en su comunicado, lo asume, pero explica que pocos minutos antes de que la tripulación partiera hacia el aeropuerto, el cuerpo de guardacostas italiano hizo una inspección en el buque Open Arms e instó a la tripulación a hacer una serie de ejercicios de seguridad a bordo. «La extrema dureza a la que los tripulantes se han sometido en las últimas semanas ha tenido como resultado que los simulacros no obtuvieran el nivel requerido», reconoció la ONG, que insiste en que el buque tiene vigentes y en regla todos los certificados requeridos por la Marina mercante española. También, dice, tiene renovados todos los certificados anuales desde el pasado mes de mayo, cuando se llevaron a cabo tareas de mejora y todas las comprobaciones relacionadas con la seguridad el buque para su navegación.

«Tan pronto sean subsanadas y concluyan las diligencias dependientes de la Fiscalía de Agrigento, el Open Arms zarpará para continuar con nuestra misión de proteger vidas en el mar», avisó la ONG, con lo que dice a las claras que, al menos de momento, no tiene ninguna intención de regresar a España, desafiando así a un Gobierno que este viernes, en boca de la portavoz Isabel Celáa, rebajó el tono de tensión con el Open Arms y culpó de la situación a Salvini y sus políticas migratorias. «Aquí no ha habido bandazos, ahora hemos tratado de hacer lo mismo que hace un año con el Aquarius», llegó a decir Celáa.