Julio de 2019 se convierte en el mes más caluroso de la historia

Termómetros con altas temperaturas en un dia de mucho calor en Bilbao./El Correo
Termómetros con altas temperaturas en un dia de mucho calor en Bilbao. / El Correo

Los expertos avisan de que las temperaturas seguirán creciendo si no se frenan las emisiones de gases de efecto invernadero

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Las capitales del centro y norte de Europa, sumidas en olas de calor nunca vistas; los glaciares de Groenlandia, derritiéndose al ritmo de once mil millones de toneladas de hielo al día; la helada Siberia rusa, ardiendo por los cuatro costados... Las señales de las últimas semanas eran evidentes, pero el dato, por esperado, no deja de ser preocupante. Julio de 2019 se ha convertido en el mes más caluroso de la historia, superando en 0,04 grados centígrados al de 2016, que ostentaba hasta ahora el récord a causa del fenómeno de El Niño, según los responsables de Copernicus, el servicio europeo sobre el cambio climático, que, en cualquier caso, advierten que la diferencia es tan pequeña que otros organismos (la NOAA de Estados Unidos, la NASA o el servicio japonés) quizá no la confirmen.

Julio sigue la estela del pasado junio, que fue también el más caluroso de la historia, y los expertos no son optimistas. «Con la continuación de las emisiones de gases de efecto invernadero y el impacto en el aumento mundial de las temperaturas, se seguirán batiendo récords», avisa el jefe de servicio de Copernicus, Jean-Nöel Thépaut. Los expertos de la ONU subrayan que la temperatura es 1,2 grados más alta que en el nivel preindustrial, su base de referencia, y avisan de que cuando se superen los dos grados, las consecuencias serán enormes: 3.000 millones de personas tendrán problemas de abastecimiento de agua, principalmente en las megaciudades de China o la India, y la producción de alimentos dependerá de la lluvia, lo que provocará más hambrunas, además del peligro de desaparición de selvas y humedales y de la extinción de animales, según un informe de Ecologistas en Acción.

El pasado 25 de julio se registraron nuevas máximas históricas de temperatura en Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos y Reino Unido. París alcanzó una temperatura sin precedentes, 42,6 grados, y en Noruega se vivieron noches tropicales, por encima de los 20 grados. La causa de la ola de calor fue el aire cálido procedente del norte de África y España.

«Los veranos siempre han sido cálidos, pero estos no son los veranos de nuestra juventud ni los veranos de nuestros abuelos», afirmó con preocupación el secretario general de la ONU, António Guterres, al conocer los datos.