Dafne Almazán, la primera menor en ingresar en Harvard en un siglo

La psicóloga Dafne Almazán (c) posa junto a un grupo de niños en el Centro de Atención a Talentos (Cedat), el pasado 30 de enero de 2019, en Ciudad de México (México)./Mario Guzmán (Efe)
La psicóloga Dafne Almazán (c) posa junto a un grupo de niños en el Centro de Atención a Talentos (Cedat), el pasado 30 de enero de 2019, en Ciudad de México (México). / Mario Guzmán (Efe)

La psicóloga más joven del mundo es una superdotada mexicana

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

En pie, delante de un grupo de alumnos del Centro de Atención de Talentos (Cedat) en el que estudió, contagia una sonrisa que parece indestructible. Y no es para menos. Aún no tiene edad para beber alcohol, pero la mexicana Dafne Almazán se ha convertido en la primera menor que se matricula en la Universidad de Harvard en un siglo. Pero la meteórica carrera de esta joven de 17 años, que acaba de ingresar en la institución para realizar un máster en Matemáticas, apuntaba maneras casi desde que dio sus primeros pasos.

Con apenas seis años, Dafne ya sabía leer y escribir, a los diez había dado carpetazo al Bachillerato y con trece se convirtió en la psicóloga más joven del mundo. Ahí es nada. Niega, sin embargo, que su vida se redujera a ir de casa a la escuela y de la escuela a casa. «Yo estudiaba pero también jugaba; aprendí a tocar instrumentos, paseaba a mis perros», afirma en una entrevista concedida a Efe.

Dafne es, en realidad, uno de los casi un millón de niños superdotados que, se estima, viven en México, una capacidad que la Organización Mundial de la Salud define como poseer un cociente intelectual mayor de 130 puntos en alguna prueba psicométrica científica y estadísticamente validada. Y tuvo la suerte de ser diagnosticada correctamente desde el principio. «Los niños superdotados en México son estereotipados, mal diagnosticados y poco comprendidos», afirma la joven, que hace hincapié en que a muchos ellos se les atribuye un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) cuando en realidad lo único que ocurre es que «son más inteligentes».

El caso es que en la familia Almazán llovía sobre mojado. Los hermanos de Dafne también son superdotados. La escasa atención que recibieron estos por parte de la escuela tradicional puso sobre la pista a su padre, el doctor Asdrúbal, y a su hermano mayor, Andrew. Ambos decidieron abrir el Cedat, un espacio en el que se trabaja con un modelo educativo desarrollado por este último, que en su momento también se convirtió en el psicólogo varón más joven del mundo. Es la teoría nouménica, un modelo psicopedagógico que busca mantener a estos pequeños genios en un ambiente infantil, pero con enseñanzas acordes a su nivel intelectual, de tal forma que no haya espacio para el aburriemiento, uno de los síntomas más claros de que no se está atendiendo bien a un niño superdotado. Este modelo plantea la necesidad de que sean tutelados por profesionales de la psicología y la conducta igualmente sobrecapacitados, dado que son quienes pueden atender y dar seguimiento a estos niños, a diferencia de lo que ocurre en escuelas convencionales.

De hecho, Dafne, que nunca pisó un aula convencional -cursó la educación básica por internet-, ha llegado a impartir clases en el Cedat, algo que, asegura, orientó a la joven a la hora de decidirse por el máster de matemáticas. «Siempre se piensa que las matemáticas son difíciles, pero son algo que está en nuestras vidas y se necesitan estrategias para enseñarlas y que los niños se puedan interesar», afirma.

Más allá de las asignaturas tradicionales, el Cedat también deja un espacio para las actividades extracurriculares. No en vano, Dafne asegura estar aprendiendo en estos momentos «piano, violín, guitarra, canto y teatro». Resulta, sin duda sorprendente para alguien que además estudia chino y practica deportes de combate como el taekwondo y el kempo.

 

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