Un barril para cruzar el Atlántico

Savin sube a su barco. /Georges Gobet (AFP)
Savin sube a su barco. / Georges Gobet (AFP)

El francés Jean-Jacques Savin se servirá de las corrientes marinas para realizar una travesía de tres meses

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Tiene 71 años y se ha embarcado en una locura. El francés Jean-Jacques Savin ha comenzado una travesía ciertamente arriesgada: cruzará el Atlántico metido en un 'barril' de tres metros de largo y 2,10 de ancho con la única ayuda de las corrientes. La extraña embarcación, de un llamativo color naranja, zarpó de la isla de El Hierro y se espera que alcance algún punto del Caribe en unos tres meses. Si será Barbados, Martinica o Guadalupe es una de las muchas incógnitas que atesora este proyecto, aunque él desea recalar en una isla francesa. «Eso sería más fácil para el papeleo y para traer el barril de vuelta», bromea.

«El tiempo es excelente, tengo un oleaje de un metro y me muevo a dos o tres kilómetros por hora», describió el navegante en una llamada telefónica a AFP tras partir de Canarias. «Por el momento mi cápsula se está comportando muy bien y tengo pronóstico de vientos favorables», añadió.

El francés, un exparacaidista militar que sirvió en África y que también ha trabajado como piloto y guarda en un parque nacional, comenzó la construcción del navío hace unos meses en el astillero de Ares, en la costa suroeste de Francia. No ha sido un desarrollo fácil. Para resistir los embistes de las olas y los posibles ataques de la fauna marina, Savin ha utilizado madera contrachapada recubierta de plástico para dar forma a un barril que pesa 450 kilogramos cuando está vacío. En su interior, alberga seis metros cuadrados de espacio en el que, además de bolsas de aire, hay una cocina, una litera para dormir y un almacén.

Consciente de que la travesía será compleja, el aventurero y navegante galo va equipado con un teléfono satelital, comida -un bloque de fuagrás está entre las viandas-, un arpón para pescar y un desalinizador de agua. Además también lleva varias botellas de vino -de blanco Sauternes y de tinto Saint-Emilion, entre otras- con las que ha festejado la entrada al año nuevo y celebrará su 72 cumpleaños, que será el 14 de enero.

Por si fuera poco, el viaje también dará lugar a diversos estudios científicos. Por un lado, el marino depositará a lo largo del recorrido diversos marcadores para el observatorio marino internacional con la intención de ayudar a sus oceanógrafos a estudiar las corrientes del océano Atlántico. El propio Savin será objeto de estudio en un trabajo sobre los efectos de la soledad y el encierro en las personas e incluso las botellas de vino que lleva en el interior de la cápsula tendrá su propio 'paper' científico: se comparará un vino de Burdeos tras los meses pasados en el Atlántico con uno guardado en tierra. Savin cuenta con un presupuesto de 60.000 euros para realizar la expedición, un montante que ha reunido apoyándose en el patrocinio de los fabricantes de barriles y en una campaña de financiación colectiva.

 

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