El Silencio tuvo que resguardarse

Los 'papones' en el interior de San Francisco tras recibir la noticia de la suspensión de la procesión. / Inés Santos

Desconsuelo en la Iglesia del Convento de San Francisco el Real de los Padres Capuchinos ante la imposibilidad de procesionar este Miércoles Santo | La Procesión del Silencio temió la lluvia y finalmente no salió a las calles leonesas, en el acto más intimista de la pasión leonesa que tuvo que celebrarse en el interior de San Francisco

Nacho Barrio
NACHO BARRIOLeón

Desconsuelo en la Iglesia del Convento de San Francisco el Real de los Padres Capuchinos ante la imposibilidad de procesionar este Miércoles Santo.

Hubo que mirar al cielo hasta el último momento y el gris de la tarde del miércoles santo amenazó y no concedió. El tiempo pudo con el Silencio. Las calles de León se quedaron sin sentirlo, en una procesión que esta vez tuvo que realizarse en el interior del templo, de donde sale habitualmente.

En la Iglesia Conventual de San Francisco el Real todo estaba preparado a última hora de la tarde para procesionar e iniciar el acto procesional del Silencio, uno de los más solemnes de la Semana Santa de León.

Sin embargo, desde horas antes, todos los cofrades se temían lo peor. La previsión del tiempo amenazaba lluvia y con el paso de las horas los pronósticos se veían cumplidos.

Las grandes cruces de madera procesionaron esta vez por el interior del templo, portadas por los miembros de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio, que con enorme tristeza vieron como la idea de enfilar sus pasos por la Avenida de la Independencia quedaba en la nada.

El golpe de campana volvió a ser la señal con la que los braceros elevaron a las alturas al Santísimo Cristo de la Expiración, atribuido a Rafael García Irurozqui de mediados del siglo XX, que escenifica el sufrimiento de Jesús de Nazaret camino al calvario.

Rodeada de respeto y de intimidad, los fieles sentados en las bancadas pudieron oir el tambor y que rompió el silencio para marcar los pasos de los papones.

Numerosos leoneses hicieron gala de su fe en el interior de San Francisco, recitando el credo y contemplando de nuevo el paso de Jesús de Medinaceli, representando el momento en el que Pilatos lo presentaba al pueblo.

Un recorrido que este año no pudo ser, en un silencio que aun siendo de interior volvió a sobrecoger a los leoneses.