Naturaleza y actividad en Costa Rica

Rincón de la Vieja. /
Rincón de la Vieja.

La tierra de la 'Pura Vida' ofrece opciones para los que quieren algo más que relajación entre animales exóticos

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

La paradisíaca Costa Rica quiere ofrecer a sus visitantes algo más que descanso y observación de animales exóticos. Por eso, detrás del lema 'Pura Vida' también se exponen una serie de actividades en la alturas que quieren ayudar a los más activos a encontrar opciones en una tierra en que el 25% del territorio son Parques Nacionales y Áreas de Conservación.

Hay muchas razones para no quedarse en la habitación a la espera de la llegada de animales. En la Costa Pacífica la playa Herradura y Quepos disponen de una estructura de plataformas y cables y líneas de rapel para recorrer su vistosa naturaleza con tirolina o canopy (desplazamiento por cables de acero suspendidos entre plataformas en las copas de los árboles). O pueden desplazarse al Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca Manzanillo, donde los promotores turísticos prometen que se puede viajar desde la selva hasta la playa con todas las medidas de seguridad adecuadas.

Además, en el país de los bosques tropicales, las enormes cataratas y los ríos caudalosos también hay puentes insospechados para la observación. En los alrededores del volcán Arenal -uno de los muchos de Costa Rica-, se han construido puentes colgantes en las copas de los árboles para recorrer una naturaleza que embelesa a los ojos. Es uno de los numerosos circuitos que se ofrecen a los turistas con guías especializados que además de ayudar con la seguridad ayudan a descubrir la flora y fauna de la región.

La opción menos exigente para los visitantes activos de Costa Rica es el teleférico de Jacó, una propiedad privada en la que se permite observar las cascadas y las vistas del mar durante una hora. Y si hay ganas de más sólo hace falta una hora desde la capital tica (San José) para desplazarse a otra reserva privada junto al Parque Nacional Braulio Carrillo. Entre la humedad del bosque existe una ruta de 2,6 kilómetros para contemplar la tierra de Costa Rica casi a ras de suelo o a 50 metros de altura.

La última oportunidad para disfrutar del país y su naturaleza es protegerse de los cocodrilos de Tárcoles Desde una altura de 80 metros se puede observar el río Grande y a sus pobladores en una ruta que de 620 metros para que los menos perezosos compaginan la observación y el movimiento si acuden a Costa Rica.

 

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