Heidelberg, romanticismo alemán en un entorno inigualable

Heidelberg, romanticismo alemán en un entorno inigualable

Se trata de una ciudad de gran peso histórico y cultural cuyo casco antiguo es el mayor de sus tesoros

ÁLVARO ROMERO

La coqueta localidad de Heidelberg se sitúa al suroeste de Alemania, concretamente en el estado federado de Baden - Wurtemberg, en el valle del río Neckar. A medio camino entre las importantes metrópolis de Fráncfort y Stuttgart, se ha convertido en uno de los reclamos turísticos más importantes de esta bella zona del centro de Europa.

Heidelberg es considerada como una de las ciudades más románticas del país germano. Perfecta para viajar en pareja o en familia, ofrece tranquilidad y dinamismo a partes iguales, su carácter universitario hace de ella una urbe joven y animada. Su encanto completa las virtudes de un lugar que regala decenas de atractivos turísticos que engloban también un importante peso histórico y cultural.

Casco histórico de cuento

La silueta que dibuja la urbe es tan solo un anticipo para lo que viene después, adentrarse en la Ciudad Vieja es sinónimo de introducirse entre las páginas de una apasionante obra literaria. Las callejuelas estrechas, empedradas y anárquicas conviven con sobresalientes edificios que convierten cada paseo en una historia que contar.

Se dispone junto al río Neckar, el cual decora y embellece aún más la estampa. Salvando el cauce brilla con luz propia el Puente de Carlos Teodoro que, construido en el siglo XVIII une las dos orillas, culminando en una bella puerta medieval que mezcla tonos rojizos y blancos con cúpulas negras.

Dicha puerta da acceso al centro histórico. Allí merece la pena destacar la Plaza del Mercado, centro neurálgico de Heidelberg, donde se celebran numerosas ferias y mercados. En el eje de la misma aparece la Fuente de Hércules, escoltada por el Ayuntamiento y la Iglesia del Espíritu Santo, levantada en el siglo XV. Casitas clásicas de colores completan una de las estampas más bellas de la ciudad.

A pocos metros se abre espacio la Plaza de Kornmarkt, un cuadrado rodeado de bellas obras arquitectónicas, entre las que destaca la librería. Uniendo ambas plazas y cruzando toda la Ciudad Vieja aparece la calle principal, bautizada como Hauptstrasse. De suelo empedrado, buscan hueco diversas tiendecitas de suvenires y artesanía local que comparten espacio con cervecerías y restaurantes, donde degustar la exquisita gastronomía alemana.

La Plaza de Carlos, la Universidad de Heidelberg (considerada como la universidad más antigua de Alemania) y la Cárcel de Estudiantes, completan los tractivos turísticos de un lugar donde por encima de todo sobresale la fortaleza local.

Al abrigo del castillo

Elemento arquitectónico fundamental e imagen del pasado histórico, el imponente Castillo de Heidelberg nació como fortaleza defensiva y militar para controlar el paso del Neckar. Erigido en el siglo XV, su aspecto renacentista y su posición dominante, vigilando la ciudad y el horizonte hasta donde alcanza la vista, se ha convertido en un recurso turístico de primer nivel. Reclamo habitual entre los viajeros que hasta allí se acercan, el castillo es el símbolo e imagen más reconocida de la comarca. Además de sus espectaculares vistas destacan el patio interior y los jardines.

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